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Bilbao se anega en dos horas: 150 incidencias en Bizkaia y una tormenta que desbordó el centro urbano

La tormenta del sábado dejó 150 incidencias en Bizkaia, 137 de ellas en Bilbao, con calles inundadas, garajes y comercios afectados y túneles cerrados. El episodio expone la fragilidad urbana ante lluvias muy intensas.

Calles de Bilbao afectadas por lluvias intensas e inundaciones durante el temporal.
El temporal dejó decenas de incidencias en Bizkaia, con Bilbao como uno de los puntos más afectados.
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Bilbao pasó la tarde del sábado viendo cómo el agua ocupaba en minutos calles, bajos, garajes y accesos viarios. El Centro de Emergencias de Euskadi registró 150 incidencias relacionadas con las lluvias hasta las 20.30 horas, de las que 137 se concentraron en la capital vizcaína. En algunos puntos del Casco Viejo el agua alcanzó las rodillas y varios establecimientos trataron de contener la entrada colocando barreras improvisadas.

La tormenta obligó a cortar los túneles de La Avanzada en Leioa y generó incidencias también en Getxo, Basauri, Galdakao, Sestao, Erandio y otros municipios del entorno. Euskalmet elevó la situación a alerta naranja durante las horas de mayor intensidad.

El balance no tuvo la gravedad humana de otros puntos de España, pero resulta significativo por una razón: muestra lo rápido que una ciudad densa puede perder capacidad de drenaje cuando la precipitación supera determinados umbrales.

Ciento treinta y siete incidencias en una sola ciudad

Las estadísticas de emergencias permiten reconstruir la presión operativa. Un servicio puede atender una calle inundada, otro un garaje, otro un vehículo bloqueado y otro un comercio. Cuando esas llamadas llegan casi simultáneamente, el sistema debe priorizar en función del riesgo para las personas.

Bilbao concentró 137 de las 150 incidencias contabilizadas en Bizkaia. Esa distribución muestra que no fue una lluvia homogénea sobre todo el territorio, sino un episodio particularmente intenso sobre una trama urbana donde cada punto bajo puede transformarse rápidamente en un depósito de agua.

La orografía añade dificultad. Las pendientes aceleran la escorrentía y concentran el caudal hacia zonas determinadas.

El límite de las redes urbanas

Las ciudades disponen de alcantarillado y colectores dimensionados para absorber un determinado volumen de agua. No existe una red económicamente viable capaz de evacuar cualquier precipitación imaginable.

Cuando la lluvia cae más rápido de lo que el sistema puede transportar, el agua busca otros caminos: calzadas, pasos subterráneos, garajes y locales comerciales.

La discusión posterior suele centrarse en si el drenaje estaba limpio o si una obra concreta falló. Esas preguntas son necesarias, pero el análisis debe incluir también si los estándares de diseño siguen siendo adecuados para episodios que parecen concentrar más agua en periodos más cortos.

El temporal afectó también al trabajo

Las imágenes de repartidores circulando por calles inundadas generaron indignación en redes sociales. Glovo aseguró posteriormente que había suspendido sus servicios antes de las 20.00 horas en Bilbao y Barcelona y señaló que algunas imágenes podían corresponder a otras plataformas o a entregas iniciadas con anterioridad.

El episodio reabre una cuestión laboral que aparece en cada gran temporal: quién decide cuándo una actividad deja de ser razonablemente segura.

La alerta meteorológica es general. El riesgo de un trabajador concreto depende de la calle por la que circula, del vehículo que utiliza y de la presión económica para completar el servicio.

Bilbao no fue una excepción nacional

Mientras Bizkaia gestionaba 150 incidencias, otras regiones españolas afrontaban episodios muy graves. Madrigueras, en Albacete, había sufrido una riada con una víctima mortal y alrededor de 90 rescates. Cataluña se preparaba para el peor tramo del temporal, que el domingo dejaría dos muertos y graves problemas de movilidad.

El mapa meteorológico del fin de semana fue nacional.

Por eso conviene evitar el error de tratar cada inundación como una anomalía local sin relación con la capacidad general de adaptación.

La ciudad que vuelve a funcionar debe revisar dónde falló

Bilbao recuperó progresivamente la normalidad cuando remitió la tormenta. Esa rapidez es una señal positiva de capacidad de respuesta.

Pero la normalidad no debería cerrar el expediente.

Los puntos en los que se acumuló agua, los tiempos de respuesta, el comportamiento de los túneles, los comercios afectados y las llamadas al 112 ofrecen un mapa extremadamente valioso para futuras tormentas.

Una ciudad resiliente no es la que nunca se inunda.

Es la que utiliza cada episodio para reducir el daño del siguiente.

Fuentes consultadas

RTVE, EFE y Europa Press, 3 y 4 de octubre de 2026; información del Centro de Emergencias de Euskadi y Euskalmet.

DOSSIER DE LA PIEZAACTUALIZADA
PUBLICACIÓN5 de octubre de 2026 a las 09:45
ÚLTIMA REVISIÓN5 de octubre de 2026 a las 09:45
FUENTE PRINCIPALRTVE / EFE
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