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Marruecos vuelve a reclamar Ceuta y Melilla desde su Parlamento tras la visita de los Reyes: qué exige y por qué España lo rechaza

El vicepresidente parlamentario Adil El Bitar y otros partidos marroquíes defienden reivindicaciones sobre Ceuta, Melilla e islas españolas. Las declaraciones del 22 de octubre no suponen un cambio de soberanía.

Edificio del Parlamento de Marruecos en Rabat fotografiado en enero de 2026, institución en la que se produjeron las reivindicaciones territoriales del 22 de octubre.

Sede del Parlamento de Marruecos en Rabat, fotografía auténtica del 31 de enero de 2026 (archivo, no de la sesión del 22 de octubre). Autor CAPTAIN RAJU; licencia CC0 1.0.

Imagen: CAPTAIN RAJU / Wikimedia Commons · CC0 1.0Ver fuente original
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HALLAZGOS PRINCIPALES

  • Adil El Bitar, vicepresidente del Parlamento marroquí y diputado del PAM, reivindicó el 22 de octubre Ceuta y Melilla e islas españolas, dentro del debate del programa del nuevo Gobierno.
  • Otros partidos marroquíes, incluidos Istiqlal y PJD, defendieron posiciones reivindicativas con distintos matices.
  • El Bitar habló de diálogo y medios pacíficos, no anunció una operación militar ni una anexión efectiva.
  • Las declaraciones siguieron a la visita de los Reyes Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla una semana antes.
  • La soberanía de Ceuta y Melilla sigue siendo española; las intervenciones políticas no alteran fronteras.

QUÉ SABEMOS

  • Las palabras atribuidas a El Bitar figuran en informaciones de Europa Press y medios marroquíes sobre la sesión del 22.
  • La visita de Felipe VI a las ciudades autónomas precedió al nuevo debate parlamentario.
  • Exteriores de España ha rechazado previamente cualquier cuestionamiento de la integridad territorial española.

QUÉ NO SABEMOS

  • Si el Ejecutivo o el monarca marroquí impulsarán una iniciativa diplomática nueva.
  • Cómo responderá formalmente Madrid al último debate parlamentario y si habrá convocatoria de embajadores.
  • Efectos prácticos sobre cooperación fronteriza, policía o actividad económica bilateral.

EL ESTÁNDAR | MADRID / RABAT, SÁBADO 24 DE OCTUBRE DE 2026. La reivindicación marroquí sobre Ceuta, Melilla y territorios españoles del norte de África ha vuelto al centro del debate institucional de Rabat. Durante la presentación del programa del nuevo Gobierno, el vicepresidente de la Cámara de Representantes, Adil El Bitar, del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), defendió el jueves 22 de octubre la reclamación de esos territorios por parte de Marruecos. Otras formaciones de la coalición y la oposición hicieron intervenciones similares. La declaración adquiere relevancia política por producirse tras la visita de los Reyes a ambas ciudades, pero no altera la soberanía española ni constituye una anexión.

Qué dijo Adil El Bitar

Europa Press informó el jueves 22 que El Bitar defendió lo que denominó derechos territoriales marroquíes sobre Ceuta, Melilla e islas próximas. El diputado vinculó su reclamación a una supuesta legitimidad histórica y jurídica, y propuso que se mantuviera en el ámbito diplomático y de los medios pacíficos.

Esa formulación es relevante por dos razones. Primero, porque procede de un cargo parlamentario de la fuerza que lidera la coalición gubernamental, no de una opinión aislada de redes sociales. Segundo, porque debe citarse completa: el diputado no anunció ataques ni operaciones militares contra las ciudades españolas.

La referencia a «territorios ocupados» forma parte de la terminología política de los partidos marroquíes; no es una calificación jurídica aceptada por España ni debe convertirse en la voz del narrador del periódico.

Istiqlal y PJD: mensajes con matices

La cuestión también apareció en las intervenciones del nacionalista Istiqlal, integrante de la coalición, y el opositor Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD). EFE señaló que dirigentes de estas formaciones insistieron en que la cooperación con España no debería, desde su perspectiva, postergar sus reivindicaciones.

La coincidencia de posiciones no demuestra que el conjunto del Parlamento haya aprobado una ley sobre soberanía ni que el Gobierno de Marruecos haya declarado un calendario para modificar fronteras. Son intervenciones pronunciadas en un debate político.

Conviene seguir si habrá decisiones ministeriales, nuevas notas diplomáticas o propuestas formales: esas actuaciones permitirían medir consecuencias más allá de la retórica parlamentaria.

La visita de Felipe VI y Letizia

Las manifestaciones llegan aproximadamente una semana después del desplazamiento de Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla, el primero del actual reinado. La presencia de la Jefatura del Estado en ambas ciudades tiene significado constitucional y simbólico: demuestra ejercicio normal de las competencias del Estado español en su territorio.

Las autoridades de Rabat no emitieron una protesta equivalente a la que siguió a la visita de Juan Carlos I en 2007, según las crónicas consultadas. Este silencio institucional previo y las reivindicaciones parlamentarias posteriores no son necesariamente contradictorios: Gobierno, Parlamento y Monarquía de Marruecos no ejercen competencias idénticas ni deben presentarse como una sola voz.

La posición española: integridad territorial

Ceuta y Melilla son ciudades autónomas españolas con instituciones, ciudadanía, administración y competencias reconocidas por el ordenamiento de España. Su condición no queda en suspenso por una reivindicación de otro Estado.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha reiterado en ocasiones anteriores, incluida la controversia diplomática de agosto, que rechazará cualquier cuestionamiento de la soberanía de España sobre ambas ciudades. Ambas son además frontera de España y de la Unión Europea.

La cooperación bilateral en migración, comercio y seguridad fronteriza debe mantenerse separada de la cuestión territorial. Un acuerdo técnico de colaboración no equivale a una cesión de soberanía, y ninguna reivindicación parlamentaria extranjera convierte por sí sola una ciudad española en territorio en disputa administrativa.

Por qué importa para la seguridad

Los mensajes de Rabat aparecen en un momento complejo: la crisis migratoria de Ceuta, el control de las fronteras y las investigaciones sobre incursiones marítimas plantean exigencias prácticas de cooperación entre cuerpos de ambos países.

En términos de inteligencia estratégica resulta útil diferenciar capacidad, intención y retórica. Que un parlamentario reivindique una ciudad no demuestra que exista una operación militar inminente. Tampoco significa que España deba ignorar los cambios en los mensajes políticos de su vecino.

Los indicadores relevantes serán las decisiones gubernamentales, movimientos diplomáticos, incidentes fronterizos verificables y compromisos asumidos entre administraciones. Rechazar una reclamación territorial no exige inventar incidentes que no han sido constatados.

Una cuestión de soberanía y relaciones de vecindad

La historia de ambas ciudades ha originado argumentos políticos contrapuestos entre España y Marruecos. Sin embargo, para explicar los hechos de esta semana no hace falta reproducir toda la retórica nacionalista: Ceuta y Melilla están bajo soberanía española y cuentan con instituciones constituidas conforme al derecho español.

La respuesta diplomática debe basarse en claridad, defensa de la integridad territorial y continuidad de las relaciones necesarias para proteger a las poblaciones de ambos lados de la frontera. La firmeza sobre la soberanía no obliga a atribuir la posición de todos los ciudadanos marroquíes a los discursos de sus partidos.

Qué queda por comprobar

Los próximos movimientos del Gobierno español y del Ejecutivo marroquí permitirán determinar si las declaraciones quedan en el plano parlamentario o abren otro episodio bilateral. Hasta ahora, el hecho demostrado es una nueva reivindicación política del 22 de octubre, difundida el 23 y contextualizada en esta edición del sábado 24.

Fuentes

Fotografía de archivo del edificio parlamentario de Rabat, enero 2026. No representa el discurso del 22 de octubre.

DOSSIER DE LA PIEZAACTUALIZADA
PUBLICACIÓN24 de octubre de 2026 a las 06:30
ÚLTIMA REVISIÓN24 de octubre de 2026 a las 08:29
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