EL ESTÁNDAR | MADRID / RABAT, SÁBADO 24 DE OCTUBRE DE 2026. La reivindicación marroquí sobre Ceuta, Melilla y territorios españoles del norte de África ha vuelto al centro del debate institucional de Rabat. Durante la presentación del programa del nuevo Gobierno, el vicepresidente de la Cámara de Representantes, Adil El Bitar, del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), defendió el jueves 22 de octubre la reclamación de esos territorios por parte de Marruecos. Otras formaciones de la coalición y la oposición hicieron intervenciones similares. La declaración adquiere relevancia política por producirse tras la visita de los Reyes a ambas ciudades, pero no altera la soberanía española ni constituye una anexión.
Qué dijo Adil El Bitar
Europa Press informó el jueves 22 que El Bitar defendió lo que denominó derechos territoriales marroquíes sobre Ceuta, Melilla e islas próximas. El diputado vinculó su reclamación a una supuesta legitimidad histórica y jurídica, y propuso que se mantuviera en el ámbito diplomático y de los medios pacíficos.
Esa formulación es relevante por dos razones. Primero, porque procede de un cargo parlamentario de la fuerza que lidera la coalición gubernamental, no de una opinión aislada de redes sociales. Segundo, porque debe citarse completa: el diputado no anunció ataques ni operaciones militares contra las ciudades españolas.
La referencia a «territorios ocupados» forma parte de la terminología política de los partidos marroquíes; no es una calificación jurídica aceptada por España ni debe convertirse en la voz del narrador del periódico.
Istiqlal y PJD: mensajes con matices
La cuestión también apareció en las intervenciones del nacionalista Istiqlal, integrante de la coalición, y el opositor Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD). EFE señaló que dirigentes de estas formaciones insistieron en que la cooperación con España no debería, desde su perspectiva, postergar sus reivindicaciones.
La coincidencia de posiciones no demuestra que el conjunto del Parlamento haya aprobado una ley sobre soberanía ni que el Gobierno de Marruecos haya declarado un calendario para modificar fronteras. Son intervenciones pronunciadas en un debate político.
Conviene seguir si habrá decisiones ministeriales, nuevas notas diplomáticas o propuestas formales: esas actuaciones permitirían medir consecuencias más allá de la retórica parlamentaria.
La visita de Felipe VI y Letizia
Las manifestaciones llegan aproximadamente una semana después del desplazamiento de Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla, el primero del actual reinado. La presencia de la Jefatura del Estado en ambas ciudades tiene significado constitucional y simbólico: demuestra ejercicio normal de las competencias del Estado español en su territorio.
Las autoridades de Rabat no emitieron una protesta equivalente a la que siguió a la visita de Juan Carlos I en 2007, según las crónicas consultadas. Este silencio institucional previo y las reivindicaciones parlamentarias posteriores no son necesariamente contradictorios: Gobierno, Parlamento y Monarquía de Marruecos no ejercen competencias idénticas ni deben presentarse como una sola voz.
La posición española: integridad territorial
Ceuta y Melilla son ciudades autónomas españolas con instituciones, ciudadanía, administración y competencias reconocidas por el ordenamiento de España. Su condición no queda en suspenso por una reivindicación de otro Estado.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ha reiterado en ocasiones anteriores, incluida la controversia diplomática de agosto, que rechazará cualquier cuestionamiento de la soberanía de España sobre ambas ciudades. Ambas son además frontera de España y de la Unión Europea.
La cooperación bilateral en migración, comercio y seguridad fronteriza debe mantenerse separada de la cuestión territorial. Un acuerdo técnico de colaboración no equivale a una cesión de soberanía, y ninguna reivindicación parlamentaria extranjera convierte por sí sola una ciudad española en territorio en disputa administrativa.
Por qué importa para la seguridad
Los mensajes de Rabat aparecen en un momento complejo: la crisis migratoria de Ceuta, el control de las fronteras y las investigaciones sobre incursiones marítimas plantean exigencias prácticas de cooperación entre cuerpos de ambos países.
En términos de inteligencia estratégica resulta útil diferenciar capacidad, intención y retórica. Que un parlamentario reivindique una ciudad no demuestra que exista una operación militar inminente. Tampoco significa que España deba ignorar los cambios en los mensajes políticos de su vecino.
Los indicadores relevantes serán las decisiones gubernamentales, movimientos diplomáticos, incidentes fronterizos verificables y compromisos asumidos entre administraciones. Rechazar una reclamación territorial no exige inventar incidentes que no han sido constatados.
Una cuestión de soberanía y relaciones de vecindad
La historia de ambas ciudades ha originado argumentos políticos contrapuestos entre España y Marruecos. Sin embargo, para explicar los hechos de esta semana no hace falta reproducir toda la retórica nacionalista: Ceuta y Melilla están bajo soberanía española y cuentan con instituciones constituidas conforme al derecho español.
La respuesta diplomática debe basarse en claridad, defensa de la integridad territorial y continuidad de las relaciones necesarias para proteger a las poblaciones de ambos lados de la frontera. La firmeza sobre la soberanía no obliga a atribuir la posición de todos los ciudadanos marroquíes a los discursos de sus partidos.
Qué queda por comprobar
Los próximos movimientos del Gobierno español y del Ejecutivo marroquí permitirán determinar si las declaraciones quedan en el plano parlamentario o abren otro episodio bilateral. Hasta ahora, el hecho demostrado es una nueva reivindicación política del 22 de octubre, difundida el 23 y contextualizada en esta edición del sábado 24.
Fuentes
- Europa Press, 22/10: intervención de Adil El Bitar.
- Cobertura EFE, 23/10: declaraciones de partidos de la coalición y oposición.
- Assahifa, información original marroquí sobre PJD e Istiqlal, 22/10.
- Wikimedia Commons: fotografía propia de la sede del Parlamento en enero 2026, CC0.
Fotografía de archivo del edificio parlamentario de Rabat, enero 2026. No representa el discurso del 22 de octubre.



