Un robo cometido a plena luz del día en una vivienda de Oleiros, A Coruña, terminó abriendo una investigación mucho mayor de lo que inicialmente parecía.
La Guardia Civil siguió la pista de un grupo itinerante de ciudadanos chilenos especializado presuntamente en robos con fuerza.
Cuando los agentes consiguieron detener a sus tres integrantes, la investigación dio un salto internacional.
Uno de ellos era conocido como «El Chicorte».
Y Chile lo estaba buscando.
Las autoridades de su país le atribuyen presuntamente el liderazgo de una estructura criminal asentada en Pedro Aguirre Cerda, en la Región Metropolitana de Santiago, vinculada al tráfico de drogas, circulación ilegal de armas, asociación ilícita y blanqueo de capitales.
También investigan su posible relación con varios homicidios.
Eso no convierte automáticamente en probadas todas esas acusaciones.
Sí explica por qué un caso de robos en Galicia ha terminado conectado con un procedimiento de extradición internacional.
El robo que activó la operación
La investigación española, bautizada como Operación Ribera-Mariñas, comenzó después de un robo en una vivienda de Oleiros.
Los autores aprovecharon la ausencia de los propietarios y entraron en pleno día.
El botín rondó los 100.000 euros en joyas y otros efectos.
La forma de actuar llamó la atención de los investigadores.
Según la Guardia Civil, los sospechosos utilizaban herramientas especializadas para abrir puertas y ventanas y dispositivos tecnológicos, incluidos inhibidores de frecuencia.
No era, por tanto, un robo improvisado.
Un grupo itinerante con base en Barcelona
Los investigadores identificaron a tres sospechosos: dos hombres de 33 y 26 años y una mujer de 28.
Los tres son ciudadanos chilenos.
La Guardia Civil sostiene que formaban parte de un grupo criminal itinerante asentado en la provincia de Barcelona y especializado en robos en viviendas.
La investigación reconstruyó sus desplazamientos.
El día anterior al robo de Oleiros, los agentes les atribuyen presuntamente otros dos robos con fuerza en viviendas del casco urbano de Vigo.
Ahora se analiza además si pueden estar detrás de otros hechos cometidos en las provincias de Pontevedra y León.
La huida hacia Cataluña
Después del robo de Oleiros, la Policía Local colaboró en la obtención de imágenes del vehículo utilizado para abandonar la zona.
Los investigadores concluyeron que los sospechosos se dirigían hacia Cataluña.
La Guardia Civil de A Coruña coordinó entonces un dispositivo con la Comandancia de Zaragoza.
El vehículo fue interceptado en la A-68 a la altura de Alagón.
La detención no fue tranquila.
Según el relato oficial, los ocupantes intentaron huir y ofrecieron una fuerte resistencia antes de ser reducidos.
En el interior del vehículo aparecieron numerosas piezas de joyería: anillos, pulseras y piezas de oro.
Una parte importante correspondía al material sustraído en Oleiros.
Entonces apareció «El Chicorte»
Las comprobaciones de identidad activaron la cooperación con Chile.
Participaron la Policía de Investigaciones chilena, Carabineros y la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil.
Ahí apareció el alias.
Uno de los detenidos era «El Chicorte», una persona buscada por las autoridades chilenas.
La información trasladada desde Chile lo sitúa presuntamente al frente de una estructura criminal en Pedro Aguirre Cerda.
Los delitos que las autoridades chilenas vinculan a esa estructura son de una escala muy distinta a los robos que motivaron la investigación española: narcotráfico, armas ilegales, asociación ilícita y blanqueo.
La información policial incluye además una posible implicación en homicidios.
El término clave es presunta.
Las acusaciones tendrán que sostenerse ante las autoridades judiciales competentes.
Prisión para los tres
Los tres detenidos fueron puestos a disposición del Tribunal de Instancia de Zaragoza.
El juzgado acordó prisión provisional, comunicada y sin fianza para los tres.
En paralelo comenzaron los trámites para la extradición a Chile del detenido reclamado por aquel país.
La existencia de una reclamación internacional no resuelve por sí sola el procedimiento.
España deberá comprobar la documentación, los delitos reclamados y las garantías aplicables antes de una eventual entrega.
Una delincuencia que cruza fronteras
El caso vuelve a poner sobre la mesa un fenómeno conocido por las unidades especializadas en patrimonio: grupos itinerantes que operan durante periodos cortos en distintas provincias y después cambian rápidamente de territorio.
La movilidad dificulta conectar denuncias que inicialmente aparecen separadas.
Una vivienda en Vigo, otra en Oleiros y posibles robos en Pontevedra o León pueden parecer hechos independientes hasta que aparecen patrones de herramientas, vehículos, teléfonos o modus operandi.
En este caso, además, la investigación española terminó descubriendo que uno de los sospechosos tenía una dimensión policial internacional.
Qué falta por cerrar
La Operación Ribera-Mariñas sigue abierta.
Los investigadores revisan otros robos para determinar si el grupo participó en ellos.
La Justicia deberá establecer qué hechos pueden atribuirse a cada detenido.
Y el procedimiento de extradición determinará qué ocurre con El Chicorte.
Por ahora, la fotografía es esta:
tres detenidos, un botín de seis cifras, varios robos bajo investigación y un fugitivo reclamado desde Chile que apareció en una carretera de Zaragoza cuando regresaba hacia Cataluña.



