Una nueva pista ha vuelto a colocar el nombre de Tomás Antonio Gimeno Casañas en el centro de una investigación que lleva más de cinco años sin una respuesta definitiva sobre su paradero.
Según información trasladada a El Estándar, un hombre en situación de calle habría sido localizado en República Dominicana, vagando por la vía pública y pidiendo limosna. Su aspecto físico ha llevado a plantear la posibilidad de que pudiera tratarse de Gimeno.
La hipótesis, a esta hora, no está confirmada.
El Estándar no dispone de una identificación oficial, documento de identidad, huellas dactilares, ADN, reconocimiento policial ni otra prueba biométrica que permita afirmar que el hombre sea Tomás Gimeno.
Esa diferencia es esencial.
Una cosa es una pista.
Otra, una identificación.
Y en un caso de esta gravedad, convertir un parecido físico en una certeza sería periodísticamente irresponsable.
Qué sostiene la información recibida por El Estándar
La información llegada a esta redacción sitúa al hombre en República Dominicana y describe una situación de extrema precariedad: deambulando por la calle y solicitando ayuda económica.
El elemento que ha activado las sospechas es su parecido físico con las imágenes históricas de Tomás Gimeno.
Por ahora, El Estándar no publica la imagen del individuo localizado.
La decisión es deliberada.
Hasta que su identidad pueda ser contrastada, difundir su rostro junto al nombre de un hombre al que la investigación judicial atribuye la muerte de sus hijas podría causar un daño irreversible a una persona que quizá no tenga absolutamente ninguna relación con el caso.
La fotografía que acompaña esta pieza es, por tanto, una imagen de archivo de Tomás Gimeno, no del hombre localizado en República Dominicana.
El primer problema: Colombia
La pista dominicana aparece apenas días después de que otro episodio muy parecido se extendiera por redes sociales.
A finales de septiembre, un vídeo grabado en Colombia mostró a un hombre sin hogar cuyo rostro llevó a numerosos usuarios de TikTok a compararlo con Tomás Gimeno.
Las imágenes fueron difundidas por distintos perfiles y terminaron generando montajes que enfrentaban el rostro del hombre grabado en Colombia con fotografías antiguas del desaparecido.
No hubo identificación oficial.
Tampoco consta que Guardia Civil, Interpol o autoridades colombianas confirmaran que aquel hombre fuera Gimeno.
Ese antecedente obliga ahora a extremar las precauciones.
La primera pregunta de esta investigación no es únicamente si el individuo de República Dominicana se parece a Tomás Gimeno.
Es otra:
¿estamos ante un segundo hombre y un segundo avistamiento o ante el mismo material colombiano que ha cambiado de país a medida que se difundía por redes y mensajería?
Resolver esa cuestión es prioritario.
Cinco años sin un cuerpo
Tomás Antonio Gimeno Casañas desapareció en Tenerife el 27 de abril de 2021.
Tenía 37 años.
El registro de SOS Desaparecidos lo mantiene actualmente como desaparecido y calcula que tendría 42 años. La ficha conserva una descripción física de 1,85 metros de altura, aproximadamente 75 kilos, pelo castaño y ojos marrones.
La desaparición estuvo vinculada desde el primer momento a la de sus hijas Anna y Olivia, de uno y seis años.
La investigación judicial reconstruyó una secuencia devastadora.
Gimeno no devolvió a las menores a su madre y desapareció después de trasladarse hasta el puerto de Santa Cruz de Tenerife.
Su embarcación apareció posteriormente a la deriva.
El 10 de junio de 2021, tras semanas de búsqueda, el buque oceanográfico Ángeles Alvariño localizó el cuerpo de Olivia a unos mil metros de profundidad.
El cuerpo de Anna nunca fue encontrado.
Tampoco el de Tomás Gimeno.
La causa quedó suspendida hasta encontrarlo
En marzo de 2022, la investigación judicial fue archivada provisionalmente.
No porque el caso estuviera resuelto.
Precisamente por lo contrario.
La memoria del Tribunal Superior de Justicia de Canarias recoge que el procedimiento quedó archivado hasta que fuera hallado el supuesto autor.
El auto judicial consideró acreditada la muerte violenta de las niñas y atribuyó materialmente los hechos a Gimeno, pero la ausencia del investigado impedía continuar el procedimiento penal ordinario contra él.
Desde entonces han convivido dos posibilidades.
La principal hipótesis investigadora sostuvo que Gimeno pudo haberse suicidado en el mar después de arrojar los cuerpos.
Pero su cadáver nunca apareció.
Y esa ausencia ha alimentado durante años teorías alternativas sobre una posible fuga.
El Caribe ya apareció en 2021
República Dominicana no es un lugar completamente ajeno a las primeras fases de la búsqueda.
En 2021 circularon avisos internacionales dirigidos a puertos del Caribe ante la posibilidad de que Gimeno hubiera abandonado Canarias por mar.
Informaciones de aquella época mencionaron expresamente vigilancia en distintos puntos del Caribe, incluida República Dominicana.
Aquello no probaba que hubiera escapado.
Era una línea preventiva dentro de una búsqueda internacional.
Cinco años después, ese antecedente hace que una pista dominicana merezca ser comprobada, pero no la convierte automáticamente en cierta.
La geografía no sustituye a la prueba.
Un parecido facial no basta
La comparación visual de rostros es uno de los terrenos más peligrosos de una investigación abierta.
El paso del tiempo modifica peso, barba, cabello, piel, dentadura y expresión.
La vida en la calle puede alterar todavía más la apariencia de una persona.
Y dos individuos distintos pueden compartir rasgos suficientes como para generar una impresión de semejanza muy intensa en una fotografía o vídeo de baja calidad.
Por eso El Estándar no utilizará una comparación visual como prueba de identidad.
La verificación tendría que pasar por elementos mucho más sólidos:
documentación;
huellas;
datos biométricos;
marcas físicas individualizables;
historial migratorio;
testimonios verificables;
y, en última instancia, ADN.
Sin alguno de esos elementos, la expresión correcta sigue siendo la misma:
posible avistamiento sin confirmar.
Qué estamos intentando verificar
La redacción trabaja ahora sobre varias preguntas concretas.
La primera es el origen exacto del material que sitúa al hombre en República Dominicana.
Es necesario establecer cuándo y dónde fue grabado, quién realizó la grabación y si existe una secuencia original previa a su circulación por redes o mensajería.
La segunda es comprobar si el hombre localizado en República Dominicana es el mismo individuo que aparece en los vídeos de Colombia.
La tercera es determinar si existe alguna comunicación formal a autoridades locales, Guardia Civil o canales internacionales de cooperación policial.
Y la cuarta, la decisiva, es si alguien ha realizado una identificación documental o biométrica.
Hasta que esas respuestas existan, la información permanecerá clasificada por El Estándar como pista en verificación.
Lo que sí cambia esta pista
El valor periodístico del episodio no está en proclamar que Tomás Gimeno ha aparecido.
No podemos hacerlo.
Está en recordar que el caso continúa teniendo un vacío objetivo que nunca fue cerrado: el cuerpo de Gimeno no fue recuperado.
Ese hecho explica por qué cualquier posible avistamiento genera inmediatamente atención pública.
También explica por qué las autoridades y los medios deben actuar con especial disciplina.
Cinco años de incertidumbre son terreno fértil para rumores, identificaciones erróneas y vídeos fuera de contexto.
Precisamente por eso cada nueva pista tiene que atravesar el mismo filtro.
Origen.
Fecha.
Lugar.
Identidad.
Prueba.
Estado de la información
A esta hora, El Estándar puede confirmar únicamente la existencia de la pista recibida y su localización atribuida a República Dominicana.
No puede confirmar que el hombre sea Tomás Gimeno.
No puede confirmar que exista una investigación policial abierta sobre este avistamiento concreto.
No puede confirmar que el material sea independiente del vídeo viral grabado en Colombia a finales de septiembre.
Y no puede confirmar que Tomás Gimeno esté vivo.
La investigación continúa.
Si aparecen elementos documentales, policiales o biométricos que permitan elevar —o descartar— la hipótesis, esta pieza será actualizada.
Hasta entonces, el titular de fondo sigue siendo menos espectacular, pero mucho más importante:
hay una pista. Todavía no hay una identidad.



