Una nueva oleada reportada este 5 de septiembre
El Sáhara Occidental vuelve a entrar en fase de alerta militar. Información recibida y contrastada de forma preliminar por El Estándar apunta a nuevos ataques del Frente Polisario contra posiciones marroquíes situadas junto al muro defensivo durante la mañana de este 5 de septiembre. La situación se encuentra en desarrollo.
En este momento no existe todavía un parte público suficientemente detallado ni una confirmación independiente que permita fijar con precisión los objetivos alcanzados, el número de acciones, el armamento empleado o un eventual balance de bajas. Por ese motivo, El Estándar publica la existencia de la alerta y mantiene esos extremos expresamente abiertos.
La relevancia inmediata reside en la proximidad temporal con la actividad militar de los últimos días. El 2 de septiembre, Sahara Press Service difundió un comunicado del Ejército de Liberación Popular Saharaui reivindicando ataques contra bases y posiciones marroquíes en el sector de Um Dreiga. Aquellos daños y bajas tampoco pudieron verificarse de forma independiente.
El contexto inmediato: Um Dreiga y el ataque con dron del 4-S
La nueva información llega apenas tres días después de la reivindicación saharaui sobre Um Dreiga y un día después de que medios marroquíes informaran de la muerte de un miembro del Frente Polisario en una operación aérea al este del muro defensivo, atribuida a un dron de las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos.
Según ese reporting del 4 de septiembre, el objetivo se desplazaba con otras personas cerca del dispositivo defensivo y habría sido detectado y seguido antes del ataque. Las FAR no habían comunicado oficialmente la operación y no existe un balance independiente del resto del grupo.
La secuencia 2-S → 4-S → nueva alerta 5-S dibuja una concentración de actividad militar que merece seguimiento inmediato. Todavía no basta, por sí sola, para afirmar que el conflicto haya entrado en una fase estratégica cualitativamente distinta.
El precedente de junio confirma la capacidad, no el ataque de septiembre
La atribución es verosímil desde el punto de vista de capacidades porque Marruecos ha convertido los sistemas no tripulados en una pieza central de su vigilancia y respuesta en el Sáhara Occidental. Pero capacidad y precedente no equivalen a confirmación de un episodio concreto.
En junio, un ataque con dron atribuido a Marruecos mató a Lahbib Mohamed Abdelaziz, mando militar del Polisario e hijo del histórico dirigente Mohamed Abdelaziz, junto a otros dos combatientes. En aquel caso, medios internacionales y RTVE recogieron la muerte y Naciones Unidas confirmó que había recibido información sobre una acción con dron contra un vehículo militar del Polisario en la región de Mijek.
Aquel precedente demuestra que las FAR cuentan con una arquitectura de vigilancia y ataque capaz de localizar objetivos móviles al este del muro. También explica por qué una nueva operación de características similares resulta plausible. Sin embargo, el episodio del 4 de septiembre requiere su propia cadena de corroboración.
Un conflicto de baja intensidad que nunca terminó
La guerra en el Sáhara Occidental dejó de estar congelada en noviembre de 2020, cuando se rompió el alto el fuego de 1991. Desde entonces, el Polisario mantiene una campaña de ataques contra posiciones marroquíes junto al muro y Marruecos responde con superioridad aérea, vigilancia persistente y ataques selectivos, entre otros medios.
La intensidad es muy inferior a la de una guerra convencional de alta intensidad, pero eso no convierte la línea del muro en un espacio pacificado. Es un teatro militar activo en el que se combinan artillería, incursiones, vigilancia, drones y operaciones de precisión, mientras MINURSO conserva una capacidad limitada de observación sobre un territorio enorme y difícil de verificar en tiempo real.
La advertencia de viaje británica seguía vigente el 4 de septiembre para amplias zonas próximas al muro, reflejo de un entorno donde las minas, las hostilidades y la actividad militar continúan representando un riesgo real.
NOTA DE RIGOR EDITORIAL
Esta pieza distingue entre información de última hora todavía en verificación, reivindicaciones oficiales de parte y hechos previamente documentados. La posible nueva oleada del 5-S se presenta como información en desarrollo, no como un balance militar ya confirmado. Los ataques del 2-S proceden del aparato informativo saharaui; el ataque con dron del 4-S procede de reporting marroquí y carecía al cierre de comunicado oficial de las FAR.


