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Tesla presenta un Roadster que vuela, hace un «kickflip» y usa tecnología de SpaceX: así funciona

Tesla muestra un Roadster experimental capaz de realizar saltos y giros aéreos mediante diez propulsores de gas frío, depósitos a presión y succión activa. Analizamos las pruebas, límites, versiones y seguridad.

Fotografía real difundida por Tesla y publicada por TechCrunch del Roadster de nueva generación durante la demostración de sus maniobras aéreas en Texas el 15 de octubre de 2026.

Nuevo Tesla Roadster durante la demostración del 15 de octubre de 2026 en Texas. Imagen auténtica de la presentación facilitada por Tesla y publicada por TechCrunch; no es una recreación por IA.

Imagen: Tesla / vía TechCrunch · Fotografía de la presentación de 2026Fuente: Tesla, imagen del acto difundida por TechCrunch el 15 de octubre de 2026
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HALLAZGOS PRINCIPALES

  • Tesla mostró un Roadster con maniobras aéreas breves y descenso controlado en una presentación en Texas el 15 de octubre.
  • Según la compañía, diez propulsores de gas frío y depósitos de aire comprimido de unos 600 litros aportan control y empuje.
  • La succión mediante ventiladores bajo el chasis facilita la adhesión a la rampa invertida.
  • No existe evidencia pública de vuelo sostenido durante varios minutos ni homologación para realizar estas maniobras en carretera.
  • El objetivo de producción anunciado es 2028, después de sucesivos aplazamientos desde 2017.

QUÉ SABEMOS

  • El vehículo mostrado ejecutó maniobras aéreas y rodó invertido por una rampa, según imágenes del evento y fuentes periodísticas.
  • Tesla y SpaceX colaboraron en el sistema de propulsores y control de orientación.
  • Se anunciaron versiones Performance, Thrust y Rocket con diferente capacidad de propulsión.

QUÉ NO SABEMOS

  • Duración máxima de vuelo estacionario demostrable y autonomía aérea real en ensayos independientes.
  • Certificación de seguridad y homologación para uso civil de los sistemas de empuje.
  • Presión nominal, consumo y vida útil verificada de todos los depósitos y válvulas.
  • Fecha real de las primeras entregas de serie, precio final y especificaciones homologadas.

WACO (TEXAS) / MADRID, 16 DE OCTUBRE DE 2026. Un automóvil eléctrico ha abandonado el suelo, ha corregido su posición mediante pequeños propulsores y ha vuelto a aterrizar. No es una escena generada por inteligencia artificial ni una promesa dibujada en un ordenador: Tesla presentó el 15 de octubre en Texas una nueva versión experimental de su Roadster, desarrollada con tecnología de SpaceX, y mostró dos maniobras aéreas ante el público. El resultado marca una frontera sorprendente entre automóvil y sistema de control aeroespacial. Pero conviene ser rigurosos: lo demostrado es un vuelo de corta duración y maniobras concretas, no un automóvil capaz de viajar libremente por el aire durante varios minutos.

La demostración fue difundida mediante vídeo por Tesla y documentada por Reuters, The Verge, TechCrunch y medios especializados del motor. En Estados Unidos sucedió durante la noche del jueves; en España, por el cambio horario, las imágenes y el análisis de la presentación llegaron durante la madrugada del viernes 16.

Dos maniobras que cambian la conversación

La primera escena comenzó en una estructura de gran altura diseñada para que el Roadster ascendiera por una superficie curvada hasta quedar prácticamente invertido. El vehículo utilizó un sistema activo de succión bajo el chasis para aumentar la fuerza que lo sujetaba a la superficie. Al salir de la rampa realizó un giro en el aire y los propulsores contribuyeron a controlar su orientación y descenso antes de tocar nuevamente el suelo.

En la segunda maniobra, denominada por los responsables del evento «kickflip», el vehículo se elevó al pasar sobre varios automóviles de Tesla expuestos en el recinto y efectuó una rotación lateral controlada. El nombre procede de un truco del monopatín, pero los principios físicos son muy diferentes: el Roadster no rota únicamente por el impulso inicial, sino mediante actuadores que aplican fuerzas y momentos sobre su carrocería.

Estos dos episodios no son pruebas de un vuelo continuo o de una autonomía aérea certificada. Tampoco demuestran que el conductor particular pueda repetirlos legalmente en la calle. El vehículo de demostración y las capacidades de las versiones de producción deben examinarse por separado.

Ver imágenes reales y descripción del evento en TechCrunch. Consultar la cobertura técnica de The Verge. Ver publicaciones y vídeos de Tesla.

Cómo funciona: electricidad para las ruedas, aire comprimido para el impulso

La arquitectura descrita por Tesla combina un tren de propulsión eléctrico destinado a mover el vehículo sobre el asfalto con propulsores que expulsan gas a alta velocidad. Un propulsor de gas frío funciona de manera distinta de un motor de combustión: almacena gas presurizado y lo libera por una tobera. Al acelerar el gas en una dirección, transmite al vehículo una fuerza de reacción en sentido contrario, de acuerdo con la conservación del momento lineal.

Esta fuerza no depende del contacto entre neumático y carretera. Un automóvil convencional acelera porque las ruedas transmiten fuerza tangencial al firme; un vehículo equipado con propulsores puede sumar impulso adicional incluso cuando los neumáticos han perdido contacto con el suelo. Esa diferencia es fundamental para comprender tanto las aceleraciones extremas anunciadas como los movimientos aéreos de la presentación.

No significa que Tesla haya instalado motores de misil de combustible explosivo. Según la compañía, el sistema demostrado trabaja con aire comprimido y propulsores de gas frío. La analogía con el sector aeroespacial está en el principio de reacción y en el control de orientación, no en una identidad de combustible, misión o mecanismo de guiado.

Diez toberas y depósitos compuestos de gran resistencia

El vicepresidente de ingeniería de Tesla, Lars Moravy, explicó que el sistema aéreo incorpora diez propulsores distribuidos alrededor del automóvil. La información publicada sobre la presentación señala un almacenamiento conjunto de aproximadamente 600 litros de aire a muy alta presión, con referencias a unos 250 kilogramos de aire comprimido. Son datos divulgados por los responsables del proyecto: no hemos encontrado un informe público de ensayo independiente que establezca por sí mismo la presión nominal, masa estructural completa y rendimiento de cada tobera.

Tesla afirma que utiliza recipientes de presión recubiertos de fibra de carbono, conocidos como COPV (Carbon Fiber Overwrapped Pressure Vessels). En un depósito de esta clase, el revestimiento estructural de material compuesto ayuda a resistir tensiones importantes sin recurrir exclusivamente a gruesas paredes metálicas. Su diseño, inspección, resistencia a daños, vida a fatiga y protección ante una rotura constituyen elementos centrales de seguridad.

La ingeniería no acaba en «colocar diez pequeños cohetes». Se necesitan válvulas que abran y cierren con gran precisión, tuberías, controladores electrónicos, sensores inerciales, algoritmos que calculen qué toberas deben actuar y protección para ocupantes y personas próximas. La documentación pública aún no detalla todas esas especificaciones, ni permite reconstruir un sistema de vuelo homologado.

El control de actitud: la conexión real con cohetes y vehículos espaciales

La semejanza tecnológica más interesante está en el control de actitud, nombre con el que la ingeniería aeroespacial describe la orientación de un vehículo respecto de sus tres ejes. Un cuerpo puede cabecear —inclinar el morro—, alabear —rotar lateralmente— o guiñar —girar alrededor del eje vertical—. Para corregir cualquiera de esas rotaciones hay que aplicar un momento de fuerza.

Al distribuir toberas por distintos puntos de la carrocería y accionarlas con diferentes intensidades o duraciones, el Roadster puede producir pares de fuerzas que ayuden a orientar el vehículo mientras está suspendido. El principio recuerda al utilizado por diversos satélites, naves y vehículos espaciales para estabilizar su orientación. En un sistema real, sensores y software deben conocer continuamente el estado dinámico para mandar las correcciones apropiadas.

La comparación con los misiles dirigidos debe formularse con precisión. Algunos sistemas aeroespaciales y militares también emplean control mediante chorros de gas o empuje vectorial, pero un misil guiado incorpora además funciones de navegación, seguimiento de objetivos y guiado que no se desprenden de lo presentado por Tesla. El Roadster no es un misil ni ha demostrado capacidad de guiado armamentístico. La transferencia relevante es de principios de propulsión, materiales, sensórica y control dinámico desde el ámbito aeroespacial a un vehículo civil experimental.

El secreto de circular boca abajo: un suelo que «aspira»

El vuelo no fue el único elemento sorprendente. Para subir por una rampa muy inclinada y mantener el vehículo adherido incluso cuando se encontraba invertido, Tesla recurrió a ventiladores capaces de reducir la presión bajo la carrocería. La diferencia de presión crea una carga aerodinámica adicional que empuja el automóvil contra la superficie.

No es levitación magnética. Tampoco convierte la gravedad en una fuerza hacia arriba: el sistema aprovecha la diferencia de presión del aire y el diseño del suelo para crear una fuerza normal extraordinaria. Musk y los ingenieros atribuyeron al conjunto una capacidad de succión muy elevada, que The Verge describe como equivalente a hasta dos veces la gravedad en ciertas condiciones anunciadas por la empresa.

Esa afirmación requiere especificar qué masa, superficie, sellado, distancia al suelo y configuración de ventiladores se utilizaron antes de compararla con un valor de ensayo certificado. En competición existen precedentes de automóviles que usan ventiladores para aumentar la adherencia; la novedad está en la integración propuesta por Tesla y en su combinación con toberas que permiten maniobras al perder el apoyo.

Aerodinámica activa, alerón y carrocería inspirada en la aviación

El Roadster rediseñado presenta superficies más angulosas que el prototipo mostrado en 2017. Tesla ha mencionado inspiración estética y aerodinámica en aeronaves como el SR-71 Blackbird y el F-35. Esa inspiración no significa que comparta sus capacidades de vuelo, materiales clasificados o prestaciones militares.

La carrocería incorpora un alerón trasero retráctil y elementos de aerodinámica activa para gestionar la fuerza descendente y la resistencia a distintas velocidades. El conjunto de ventiladores y propulsores se integra en la zona posterior del vehículo, alrededor del difusor, lo que condiciona refrigeración, resistencia estructural y protección frente al calor o a los chorros de aire.

La firma también mostró un habitáculo de dos plazas para determinadas versiones, mandos steer-by-wire —dirección controlada mediante señales electrónicas— y controles electrónicos asociados a otras funciones. Todos estos elementos necesitan validación propia; la imagen espectacular de un salto no demuestra por sí sola la fiabilidad del conjunto en tráfico ordinario.

De 0 a 96,6 km/h en 0,81 segundos: el dato y sus límites

Durante la presentación Tesla anunció una aceleración de 0 a 60 millas por hora —aproximadamente 96,6 km/h— en 0,81 segundos. Se trata de un resultado atribuido a la prueba mostrada por la compañía. Es una cifra extraordinaria, pero no equivale aún a una homologación independiente, reproducible y publicada, ni necesariamente al rendimiento que recibirá cada comprador.

El mismo principio físico explica por qué los propulsores podrían modificar la aceleración y el frenado. Cuando la fuerza longitudinal deja de depender solo del agarre de las ruedas, el sistema puede producir impulsos adicionales. No obstante, un incremento brutal de aceleración impone nuevas cargas sobre pasajeros, cinturones, asientos, neumáticos, suspensión y estructura.

Musk ha sugerido velocidades extraordinariamente superiores a las de la mayoría de deportivos, pero las cifras definitivas de la futura serie requieren ensayos independientes, condiciones de medición precisas y documentación homologada. No sería correcto anunciar velocidades cercanas a medio Mach como prestaciones consolidadas de un turismo comercial.

Tres versiones: Performance, Thrust y Rocket

Los medios que examinaron la presentación y la información comercial de Tesla describen tres niveles previstos.

  • Performance: versión de dos plazas orientada a carretera, con aerodinámica activa y sistema de succión.
  • Thrust: versión de dos plazas orientada a circuito, con propulsores adicionales para mejorar la aceleración.
  • Rocket: configuración experimental de una plaza, con el sistema completo de maniobras aéreas y propulsores distribuidos.

Estas denominaciones sirven para explicar el producto anunciado, no para afirmar que las tres versiones estén fabricándose o que todas puedan volar. Reuters informó de depósitos de reserva de 50.000 dólares para Performance y 250.000 dólares para Thrust, mientras Rocket figuraba como una versión de acceso mediante invitación. Un depósito no es el precio total del vehículo.

El Roadster de 2017 prometía cerca de 1.000 kilómetros de autonomía y otras especificaciones que todavía aparecen en páginas antiguas de Tesla; la información reciente de la presentación apunta a aproximadamente 300 millas, unos 483 kilómetros, para las versiones anunciadas, dato que precisa confirmación de homologación y condiciones de ensayo. Mezclar las promesas de 2017 con la ficha de 2026 produciría una especificación ficticia.

¿Puede quedarse volando durante minutos?

La respuesta acreditada hoy es que no se ha demostrado públicamente. Las escenas difundidas documentan saltos, ascensos y cambios de orientación de duración limitada. Para que un automóvil mantenga vuelo estacionario debe producir una fuerza vertical sostenida que compense su peso durante todo el intervalo. Un depósito de gas frío contiene una cantidad finita de energía disponible; cada descarga reduce la presión y la masa de gas almacenada.

La duración depende de la masa total, la presión, el rendimiento de las toberas, la trayectoria y la necesidad de reservar gas para maniobrar y aterrizar. No se ha publicado una curva técnica certificada de empuje y duración que permita afirmar «varios minutos de vuelo». Tesla dice que el sistema puede recargar el aire almacenado, pero recargar depósitos comprimidos también requiere tiempo y energía.

El Roadster mostrado no es un avión capaz de hacer trayectos entre ciudades, ni un eVTOL comercial de despegue y aterrizaje vertical homologado. Es un vehículo terrestre experimental con capacidad demostrada para ejecutar maniobras aéreas breves.

Seguridad, certificación y el problema de permitir estos movimientos en la vía pública

La introducción de depósitos de altísima presión y toberas de empuje genera riesgos distintos de los de un turismo convencional: fugas, daños por impacto, fallos de válvulas, liberaciones involuntarias de energía, ruido, proximidad de terceros y pérdidas de control. También plantearía preguntas de seguridad en aparcamientos, túneles o entornos urbanos.

La presencia de mecanismos aeroespaciales no los hace automáticamente inseguros; los convierte en sistemas que precisan pruebas adicionales, barreras redundantes, protocolos de mantenimiento y criterios de certificación. En Estados Unidos habría que determinar qué requisitos aplican a un coche y cuáles podrían surgir por determinadas maniobras aéreas. Que un prototipo sobrevuele otros coches en una exhibición no supone autorización para repetirlo en una autopista.

La versión Rocket, descrita como de acceso restringido y destinada a capacidades aéreas, afronta obstáculos particularmente importantes para uso en carreteras. Tesla no ha aportado todavía toda la documentación pública para una aprobación general de estos sistemas.

2028: otra fecha que Tesla debe cumplir

La segunda generación del Roadster fue anunciada en 2017, con entregas inicialmente previstas en 2020. Después se sucedieron aplazamientos. Musk sitúa ahora la producción en 2028. El historial obliga a tratar la fecha como un objetivo de empresa, no como una disponibilidad garantizada.

Hay que separar cuatro hitos: exhibición del prototipo, validación de ingeniería, homologación y fabricación con entregas a clientes. El primero ya ha ocurrido. Los restantes dependerán de ensayos, inversiones, suministros y decisiones regulatorias. Tesla no ha publicado aún una ficha de homologación definitiva que abarque todas las capacidades exhibidas.

Por qué el anuncio importa aunque nunca veamos un «coche volador» en cada garaje

La trascendencia de la demostración no depende únicamente de si alguien podrá utilizar un kickflip para salir de un atasco. La empresa ha reunido en un automóvil sistemas que normalmente se analizan por separado: tracción eléctrica, presión diferencial, depósitos compuestos, propulsión por reacción, estabilización inercial y aerodinámica activa.

Eso abre preguntas sobre posibles aplicaciones futuras en vehículos especiales, máquinas de competición y otras plataformas civiles. También obliga a estudiar el coste, el consumo energético y la seguridad de cada solución antes de imaginarla en productos de gran volumen.

La asociación con SpaceX no demuestra que Tesla haya construido un misil dirigido sobre ruedas. Demuestra algo más concreto y periodísticamente interesante: que la ingeniería de control de movimiento desarrollada para entornos aeroespaciales puede trasladarse, con grandes adaptaciones, a una plataforma terrestre capaz de separarse temporalmente del suelo.

Lo que sabemos y lo que sigue sin probarse

Confirmado por la demostración y su cobertura: Tesla presentó un Roadster renovado; lo hizo subir por una rampa invertida, realizar maniobras aéreas y aterrizar; describió un sistema de succión y propulsores de gas comprimido desarrollado junto a SpaceX.

Anunciado por Tesla, pendiente de verificación independiente o de producción: aceleración de 0 a 60 mph en 0,81 segundos, funcionamiento definitivo de diez toberas y depósitos de 600 litros, cifras de autonomía, producción en 2028 y comercialización de distintas configuraciones.

No demostrado: un vuelo sostenido de varios minutos, recorridos aéreos normales, aprobación para maniobras en carretera o la disponibilidad inmediata de un modelo comercial capaz de hacer estas acrobacias.

Conclusión de El Estándar. La historia no necesita exageraciones para ser extraordinaria. Un deportivo de Tesla ha mostrado movimientos aéreos y control de orientación que hasta ahora eran ajenos al automóvil convencional. La tecnología procede de principios conocidos por la ingeniería aeroespacial, incluida la de sistemas militares, pero aplicada aquí a un prototipo civil. El auténtico siguiente salto no será otro vídeo espectacular: será demostrar que funciona de manera repetible, segura y certificada.


Fuentes y vídeos originales: Tesla, ficha del Roadster · Tesla, publicación audiovisual oficial · Reuters, 15 de octubre · The Verge, análisis de la demostración · TechCrunch, imágenes reales de Tesla y descripción técnica · Road & Track, evaluación del prototipo.

DOSSIER DE LA PIEZAACTUALIZADA
PUBLICACIÓN16 de octubre de 2026 a las 05:10
ÚLTIMA REVISIÓN16 de octubre de 2026 a las 05:18
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