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La otra herida de Ucrania: miles de amputados afrontan una vida después del frente

La invasión rusa ha multiplicado las amputaciones entre militares y civiles. Más de 44.000 personas recibieron prótesis por el programa estatal hasta mayo de 2026, una cifra que no equivale al total de afectados.

Militar de la 113.ª Brigada de Defensa Territorial ucraniana con una prótesis de pierna en unas escaleras frente a un edificio dañado; fotografía de octubre de 2022.

Un soldado de la 113.ª Brigada de Defensa Territorial de Járkov con una prótesis de pierna, fotografiado el 9 de octubre de 2022. Imagen de archivo, no tomada durante los acontecimientos de noviembre de 2026.

Imagen: 113.ª Brigada de Defensa Territorial de Járkov / mil.gov.ua · Wikimedia CommonsFuente: Wikimedia Commons · 113th Territorial Defense Brigade
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HALLAZGOS PRINCIPALES

  • Más de 44.000 beneficiarios del programa estatal de prótesis desde el inicio de la invasión a gran escala (dato difundido en mayo de 2026).
  • Las amputaciones afectan a militares y civiles; no existe un recuento público consolidado equivalente al número de prótesis entregadas.
  • Un estudio de 156 pacientes mostró mejorías globales de dolor y bienestar a 12 meses, sin ser representativo de todos los amputados.
  • Las reformas ucranianas de septiembre de 2026 ampliaron los plazos de producción para casos complejos.

QUÉ SABEMOS

  • La guerra ha provocado amputaciones de extremidades en militares y civiles y una alta demanda de servicios de rehabilitación.
  • El Gobierno ucraniano informó de más de 44.000 personas protetizadas por el programa estatal desde febrero de 2022.
  • Protez y Superhumans prestan rehabilitación y tratamiento a personas con lesiones de guerra.

QUÉ NO SABEMOS

  • Total nacional verificado de personas con amputación atribuible a la invasión hasta noviembre de 2026.
  • Desglose completo entre militares, civiles, amputaciones múltiples y uso de proveedores públicos/privados.
  • Tiempo efectivo de espera por tipo de prótesis y duración de la rehabilitación en todas las regiones.

La invasión rusa de Ucrania no solo produce víctimas mortales. También está dejando un elevado número de personas que sobreviven a las explosiones, las minas y los ataques de drones con amputaciones y lesiones permanentes. A partir de ahí comienza otro proceso, menos visible que los combates: aprender a utilizar una prótesis, controlar el dolor, recuperar la autonomía y rehacer una vida.

Análisis elaborado con datos institucionales publicados en 2026, un estudio clínico revisado por pares y documentación sobre la labor de centros de rehabilitación. Las experiencias descritas por periodistas y organizaciones están atribuidas a sus fuentes; el número real de personas amputadas no se presenta como una cifra cerrada.

Supervivientes de una guerra que continúa en sus cuerpos

Cuando una explosión provoca una lesión de una extremidad, la supervivencia depende de factores que van desde los primeros auxilios hasta la posibilidad de evacuar al herido y acceder a cirugía especializada. Un torniquete puede salvar la vida al reducir una hemorragia potencialmente mortal, pero no evita por sí mismo daños graves en tejidos y huesos. Las condiciones de combate, las heridas por fragmentación y los retrasos en el tratamiento pueden complicar el pronóstico.

La consecuencia más duradera no siempre aparece en los partes militares. Hay pacientes que deben pasar por intervenciones sucesivas, ajustes de prótesis, fisioterapia, atención al dolor y apoyo psicológico. Otros necesitan adaptar la vivienda, el vehículo o la profesión. Los niños pueden requerir cambios repetidos de dispositivo a medida que crecen. No existe un único itinerario de recuperación ni una prótesis universal que resuelva todas las limitaciones.

El periodista Alberto Rojas documentó para El Mundo a comienzos de noviembre de 2026 la actividad de la Fundación Protez, que presta asistencia gratuita a personas ucranianas con amputaciones. Su reportaje recoge experiencias de combatientes que desean continuar vinculados al servicio y de pacientes que están recuperando movilidad. Estos testimonios pertenecen a su cobertura sobre el terreno; EL ESTÁNDAR no los presenta como entrevistas realizadas por esta redacción.

El dato que sí puede documentarse: más de 44.000 beneficiarios del programa estatal

El 28 de mayo de 2026, el medio militar ucraniano ArmyInform publicó una entrevista con Denys Uliutin, ministro de Política Social, Familia y Unidad, en la que señaló que más de 44.000 personas habían recibido prótesis con cargo al programa estatal desde el comienzo de la invasión a gran escala en 2022.

La precisión estadística es imprescindible: 44.000 no son las amputaciones ocurridas en un año, ni el total de personas que han perdido una extremidad, ni el número de soldados heridos. Son las personas atendidas con prótesis dentro de un programa específico y en un período determinado. Puede haber pacientes que requieren varios dispositivos, personas atendidas por entidades privadas y casos que aún están pendientes de una primera prótesis.

En distintos medios y organizaciones aparecen estimaciones considerablemente más elevadas sobre el número de amputaciones. Sin un registro nacional con definiciones homogéneas, sería engañoso convertir una estimación en una cifra oficial o sumar cantidades referidas a pacientes, intervenciones y prótesis distintas.

La fundación estadounidense Protez publica, por su parte, una estimación propia de 59.000 ucranianos que necesitan prótesis como consecuencia de la guerra. Esa referencia describe necesidades estimadas por una organización asistencial; no constituye un censo oficial ni debe sumarse a los 44.000 beneficiarios estatales, porque las categorías se solapan. Ambos datos permiten comprender la escala del desafío, no calcular una cifra exacta de amputados.

Prótesis gratuitas, capacidad de producción y falta de especialistas

Uliutin explicó también que el presupuesto ucraniano disponía de casi 8.000 millones de grivnas para el programa conjunto de ayudas técnicas y protésicas, de los que algo más de 1.000 millones se destinarían a prótesis de altas prestaciones. La cifra total no debe confundirse con gasto exclusivo en miembros artificiales.

El ministro señaló dificultades en la organización de la atención, transparencia de precios, control de calidad, plazos y disponibilidad de profesionales. Según su evaluación, el gran problema ya no se reducía a la financiación, sino también al desarrollo del sector y la formación de especialistas, especialmente en prótesis para miembros superiores.

El Gobierno ucraniano aprobó el 25 de septiembre de 2026 medidas para facilitar la fabricación y adaptación de prótesis en amputaciones complejas y múltiples. Entre ellas figuraban la ampliación a cuatro meses del período de anticipo para los productores y el compromiso de entregar la prótesis, una vez suscrito el contrato, dentro de un máximo de 90 días laborables. Es una regla anunciada por el Ejecutivo, no una prueba de que todos los pacientes la reciban efectivamente en ese plazo.

La política de rehabilitación no termina en la consulta médica. El propio Gobierno vinculó sus medidas con mejoras de accesibilidad y desplazamientos urbanos. Un dispositivo avanzado sirve de poco si una persona no puede entrar en su vivienda, subir a un transporte público o acceder al trabajo.

Protez y Superhumans: la respuesta fuera del frente

La Fundación Protez nació de iniciativas de ucranianos vinculados a Estados Unidos y ofrece prótesis y seguimiento a militares y civiles. Su actividad incluye casos de lesiones múltiples y formación de profesionales. La existencia de organizaciones de este tipo refleja la necesidad de sumar capacidad técnica y financiación a los sistemas públicos, sin sustituir necesariamente la responsabilidad estatal.

Superhumans, en el entorno de Leópolis, es otro de los centros que han adquirido relevancia por la fabricación y adaptación de prótesis, la rehabilitación física, la cirugía reconstructiva y el apoyo psicológico. Las visitas institucionales y la documentación del centro muestran que la recuperación incluye tareas repetidas, revisiones y profesionales de distintas disciplinas, no solamente la entrega de un nuevo miembro artificial.

La esperanza de recuperar funciones debe coexistir con expectativas realistas. La adaptación depende de la lesión, el estado del miembro residual, la evolución médica y las actividades que cada persona desee volver a realizar. Las prótesis necesitan mantenimiento y pueden requerir sustituciones o modificaciones a lo largo de la vida.

El dolor físico y psicológico: evidencia clínica en 156 pacientes

Una investigación publicada en abril de 2026 por el equipo de Roman Smolynets, Joana Barroso y otros colaboradores en eClinicalMedicine analizó durante 12 meses a 156 personas ucranianas con amputaciones relacionadas con el servicio en la guerra, atendidas entre junio de 2023 y septiembre de 2024.

El estudio evaluó el dolor del miembro fantasma, el dolor del muñón, la ansiedad, los síntomas depresivos y la calidad de vida. El resultado general fue una mejoría de estas variables durante el seguimiento. También observó relaciones entre salud emocional y dolor persistente, lo que respalda la necesidad de atención clínica y psicológica coordinada.

El estudio no significa que todos los amputados se recuperen con la misma rapidez. La cohorte excluía determinadas complicaciones médicas y no representa a la totalidad de personas heridas en Ucrania. Tampoco permite afirmar que una terapia concreta cause por sí sola toda la mejoría observada: se trata de una investigación observacional en pacientes que recibieron distintos cuidados.

Por ello, reducir la recuperación al éxito de una prótesis sería tan incompleto como presentar a los supervivientes exclusivamente como víctimas indefensas. Cada persona conserva su agencia, sus objetivos y sus posibilidades de reconstrucción, aunque conviva con limitaciones duraderas.

El regreso al trabajo, a la vida civil y, a veces, al servicio

Los amputados de guerra no forman un colectivo uniforme. Algunos eran militares profesionales; otros se alistaron después de la invasión. También hay civiles, menores y personas que perdieron extremidades lejos de una posición de combate. Las necesidades son diferentes: preparación para empleo civil, readaptación del hogar, atención a las familias, participación deportiva o continuidad en labores compatibles con una discapacidad.

Algunos soldados expresan el deseo de seguir desempeñando tareas militares. Esa decisión no debe interpretarse como una recuperación física total ni exigirse como ejemplo de superación a otras personas. La reintegración exige que existan alternativas efectivas y que los pacientes puedan elegir su proyecto de vida.

El impacto se extiende a los hogares y a las administraciones: permisos laborales, rehabilitación de larga duración, atención psicológica, infraestructura accesible y una industria protésica capaz de sostener revisiones durante años. La guerra deja obligaciones públicas que continuarán después de la eventual suspensión de los combates.

Qué sabemos

  • La invasión rusa iniciada en febrero de 2022 ha generado amputaciones entre militares y civiles ucranianos.
  • Más de 44.000 personas habían recibido prótesis mediante el programa estatal desde 2022, según datos comunicados en mayo de 2026.
  • El Ejecutivo ucraniano adoptó en septiembre nuevas medidas de financiación y plazos para casos complejos.
  • Organizaciones como Protez y Superhumans ofrecen asistencia protésica y rehabilitación.
  • Una cohorte clínica de 156 pacientes mostró una mejoría media del dolor y del bienestar durante un año, con variaciones individuales.

Qué no sabemos

  • El total nacional, actualizado y auditado, de personas con amputación directamente atribuible a esta guerra.
  • El reparto completo entre militares, civiles, amputaciones únicas y múltiples.
  • El número de pacientes pendientes de prótesis y sus tiempos de espera reales por región y tipo de lesión.
  • El coste integral de rehabilitación y mantenimiento de dispositivos durante décadas.

Fuentes y método

  1. ArmyInform, 28 de mayo de 2026: entrevista con el ministro Denys Uliutin. Dato de más de 44.000 beneficiarios y descripción de la financiación y los problemas del sistema.
  2. Gobierno de Ucrania, 25 de septiembre de 2026: reformas del programa de prótesis.
  3. Smolynets y colaboradores, eClinicalMedicine, abril de 2026, investigación observacional con 156 pacientes.
  4. Protez Foundation, información institucional sobre las personas atendidas y necesidad de prótesis. Sus estimaciones están identificadas como propias.
  5. Reportaje de Alberto Rojas para El Mundo, 1 de noviembre de 2026, «Una legión de amputados: la herida sangrante de la guerra de Ucrania». Las experiencias atribuidas al reportero no constituyen entrevistas propias. Referencia al reportaje.

Nota fotográfica: imagen documental del 9 de octubre de 2022, difundida por la 113.ª Brigada de Defensa Territorial de Járkov y recogida en Wikimedia Commons, licenciada CC BY 4.0. No representa un hecho ocurrido en noviembre de 2026. Ficha original y condiciones de reutilización.

DOSSIER DE LA PIEZAACTUALIZADA
PUBLICACIÓN2 de noviembre de 2026 a las 19:41
ÚLTIMA REVISIÓN2 de noviembre de 2026 a las 19:57
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