Ucrania amaneció después de una de las jornadas aéreas más letales de los últimos meses.
Rusia lanzó una oleada masiva de misiles y drones contra Kyiv y múltiples regiones del país.
El balance recogido por Reuters se situaba ya en al menos 32 muertos y alrededor de un centenar de heridos.
La ciudad de Pryluky, en la región de Chernihiv, concentra la peor escena.
Un misil impactó directamente contra un edificio residencial de cinco plantas.
Un bloque destruido mientras sus vecinos dormían
El ataque sobre Pryluky se produjo durante la mañana.
Los equipos de emergencia comenzaron a retirar toneladas de escombros mientras seguían apareciendo víctimas.
Las autoridades ucranianas confirmaron la muerte de varios niños.
Los balances fueron aumentando durante toda la jornada a medida que avanzaba la búsqueda.
La cifra local cambió varias veces.
Ese es el motivo por el que los primeros titulares de la mañana del miércoles quedaron rápidamente superados.
Misiles, drones y múltiples regiones
La ofensiva no se limitó a Pryluky.
Kyiv, Kremenchuk, Oleksandriia y otras zonas fueron alcanzadas.
Rusia utilizó armamento lanzado desde tierra, mar y aire, además de drones.
Moscú sostuvo que sus objetivos eran instalaciones militares, industriales, logísticas y energéticas relacionadas con el esfuerzo de guerra ucraniano.
Ucrania denunció impactos sobre edificios residenciales y otras infraestructuras civiles.
Ambas afirmaciones no son necesariamente incompatibles en una oleada de esta escala: una operación puede atacar instalaciones militares y al mismo tiempo causar daños masivos sobre población civil.
El problema de los misiles balísticos
Las defensas ucranianas lograron interceptar una parte importante de los drones y misiles de crucero.
Pero Kyiv vuelve a señalar la dificultad de detener los misiles balísticos.
El Gobierno de Volodímir Zelenski insiste en reclamar más interceptores Patriot a sus aliados occidentales.
Cada gran ataque vuelve a colocar la misma limitación en primer plano: Ucrania puede derribar gran parte de las amenazas lentas, pero continúa teniendo una cobertura insuficiente frente a determinados vectores de alta velocidad.
Rusia habla de industria militar
El Ministerio de Defensa ruso afirmó que había atacado instalaciones vinculadas a la producción de misiles y drones ucranianos, puertos e infraestructuras utilizadas por las fuerzas armadas.
Entre los objetivos citados por Moscú figura la industria asociada a los misiles Flamingo.
La afirmación rusa describe su selección de objetivos.
No explica por sí sola las víctimas civiles registradas en Pryluky y otras ciudades.
Ucrania también golpea dentro de Rusia
La escalada no es unilateral.
Ucrania ha intensificado sus ataques con drones contra instalaciones energéticas y logísticas rusas.
Un día antes, centenares de drones fueron lanzados hacia la región de Moscú y otras zonas.
La estrategia de Kyiv busca elevar el coste económico de la guerra y reducir la capacidad rusa para financiar y sostener operaciones militares.
El balance sigue abierto
El número de víctimas todavía puede cambiar.
Las operaciones de rescate continuaron durante horas en los edificios dañados.
Pryluky es el punto más dramático, pero no el único.
El ataque confirma además que la campaña aérea rusa mantiene capacidad para lanzar decenas de misiles en una sola jornada.
Y deja otra vez una imagen que se repite en esta guerra:
un edificio residencial abierto de lado a lado y equipos de rescate buscando supervivientes entre plantas que ya no existen.



