El Congreso que se constituya tras las elecciones generales del 29 de noviembre aplicará una reforma de su Reglamento que facilita la constitución de grupos parlamentarios propios a formaciones minoritarias. El cambio, aprobado en julio, rebaja determinados requisitos de voto e incide en la organización, la presencia política y los recursos disponibles para los diputados de partidos que no alcancen un número elevado de escaños. Europa Press detalló el alcance de la reforma el 11 de octubre.
La regla no modifica automáticamente los votos depositados, el reparto de escaños o el sistema electoral general. Actúa después de las elecciones, cuando los diputados tratan de organizarse en grupos para participar en la actividad de la Cámara.
Los umbrales que cambian
Según la información parlamentaria difundida, el artículo 23 del Reglamento permitía hasta ahora formar grupo a las candidaturas con quince escaños o, en determinadas condiciones, a quienes contaran con al menos cinco diputados y superaran un 5 % de voto estatal o un 15 % en las circunscripciones correspondientes.
Con la reforma, los porcentajes alternativos descienden al 3 % estatal y al 10 % provincial, en los supuestos previstos. Eso no significa que desaparezca la exigencia de representación parlamentaria ni que cualquier candidatura sin diputados pueda constituir un grupo por sí misma.
Por qué importa disponer de grupo propio
Tener grupo significa mayor autonomía en la organización del trabajo parlamentario, en intervenciones ante el pleno y en el acceso a órganos de la Cámara. También afecta a los recursos materiales y económicos y al reparto de iniciativas de control y representación en comisiones.
Un diputado integrado en el Grupo Mixto mantiene su escaño y su condición de parlamentario, pero comparte determinados tiempos y recursos con miembros de otras formaciones. La existencia de un grupo propio permite una identidad política diferenciada en la agenda del Congreso.
Los acuerdos temporales de diputados
La reforma ha sido impulsada, según Europa Press, por ERC, Junts, Podemos, Compromís y BNG. En la legislatura de 2023 algunas formaciones recurrieron a fórmulas de cesión temporal de parlamentarios para alcanzar inicialmente los requisitos necesarios para formar grupo, con el aval de la Mesa del Congreso.
Ese precedente explica la voluntad de reducir el recurso a soluciones transitorias. También muestra por qué la constitución de grupos es un terreno de negociación política, aunque dependa de reglas institucionales que deben aplicarse de manera coherente.
Mayor acceso y posibles críticas
Los partidarios de la rebaja defienden que permite una representación más ajustada de la pluralidad política y evita que pequeños partidos con escaños queden en una posición organizativa desventajosa. Quienes se oponen pueden cuestionar una fragmentación mayor de la Cámara o el incremento de costes y tiempos institucionales.
PP y Vox votaron contra la reforma, según el relato parlamentario de Europa Press. Registrar ese voto es un hecho; atribuir una motivación exclusiva a sus diputados requeriría examinar sus discursos y enmiendas.
El efecto sobre la próxima legislatura
La aplicación real dependerá de los resultados del 29N y de los pasos de constitución de las Cortes. Ningún partido dispone todavía de un derecho efectivo a grupo propio en el futuro Congreso solo por satisfacer una previsión demoscópica; deberá contar con los diputados y porcentajes exigidos tras el escrutinio y el examen reglamentario.
La Mesa del Congreso resultante también desempeñará un papel relevante en las decisiones organizativas. Las reglas escritas orientan su actuación, pero los supuestos particulares pueden originar controversias que requieran interpretación.
Más allá del titular porcentual
El efecto político no se resume en pasar del 5 al 3 %. Se traduce en presencia en órganos, capacidad de iniciativa, financiación parlamentaria y visibilidad de fuerzas cuya implantación territorial puede ser importante aunque su porcentaje estatal resulte reducido.
Esa circunstancia explica por qué la reforma interesa a partidos de ámbito estatal y a formaciones nacionalistas o regionalistas con resultados concentrados en determinadas comunidades autónomas.
Qué comprobar el 29 de noviembre
Los datos decisivos serán las circunscripciones en las que se consigan escaños, el porcentaje de voto pertinente, el número de diputados y las solicitudes presentadas a la Mesa. Solo entonces se conocerá el nuevo mapa de grupos parlamentarios y su efecto sobre las mayorías y los mecanismos de control del Gobierno.
La novedad ya es verificable: las reglas organizativas del próximo Congreso no serán idénticas a las de la legislatura anterior.


