España paga. Marruecos reclama. Ceuta absorbe el coste.
Madrid ha movilizado decenas de millones para sostener la respuesta a la crisis de Ceuta mientras Rabat ha vuelto a plantear públicamente una reclamación sobre Ceuta y Melilla. Son dos hechos distintos, pero su coincidencia revela una contradicción estratégica: España asume el coste inmediato de una frontera sometida a presión mientras la relación bilateral sigue atravesada por una disputa de soberanía.