El mercado energético está produciendo una paradoja. Oriente Medio vuelve a exportar volúmenes de petróleo similares o incluso superiores a los registrados antes de la guerra regional, pero cada barril necesita atravesar un sistema logístico más caro, más lento y más peligroso.
Reuters señala que las exportaciones de crudo alcanzaron en varios días de finales de septiembre entre 19,5 y 22,5 millones de barriles diarios. El promedio a comienzos de octubre se situaba alrededor de 18,5 millones, ligeramente por encima de los niveles previos al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Al mismo tiempo, los ataques contra buques han aumentado.
La agencia británica UKMTO ha registrado incidentes diarios desde el 2 de octubre y Reuters contabiliza al menos siete episodios recientes en el entorno de las rutas del Golfo.
El suministro ha mejorado.
La seguridad no.
Hormuz vuelve a mover grandes volúmenes
El estrecho de Ormuz es una de las arterias energéticas más importantes del planeta. Qatar depende de él para buena parte de sus exportaciones de gas natural licuado y varios grandes productores del Golfo lo utilizan para sacar crudo hacia Asia y otros mercados.
Durante los momentos de mayor tensión, productores como Arabia Saudí han intentado utilizar rutas alternativas y oleoductos terrestres.
Pero la capacidad alternativa no sustituye completamente al estrecho.
Cuando el tráfico vuelve a Hormuz, aumenta el volumen disponible para el mercado.
También aumenta el número de objetivos potenciales en una zona de riesgo.
Un petrolero no necesita hundirse para alterar el mercado
Los mercados reaccionan no solo a la pérdida física de barcos o cargamentos.
Basta con que aumente el riesgo percibido.
Las aseguradoras elevan primas.
Los armadores exigen tarifas mayores.
Algunas tripulaciones rechazan rutas.
Los barcos deben navegar más despacio, esperar escoltas o utilizar trayectos más largos.
Todo eso termina incorporándose al precio final del combustible.
Reuters ha descrito un mercado donde el transporte representa una parte creciente del coste total de mover crudo.
La logística empieza a importar más que la extracción
Durante años, la pregunta energética básica era cuánto petróleo podían producir Arabia Saudí, Emiratos, Irak o Estados Unidos.
En 2026, una segunda pregunta pesa casi tanto: cuánto petróleo puede moverse de forma segura hasta una refinería capaz de procesarlo.
La guerra ha dañado instalaciones en Oriente Medio y Rusia y ha aumentado la presión sobre determinados productos refinados, especialmente diésel.
Puede existir crudo disponible y, aun así, escasear combustible en determinados mercados.
Eso ocurre cuando el cuello de botella se desplaza desde el pozo hacia el barco o la refinería.
El ataque al Kazimah III muestra el riesgo
Reuters informó de que el petrolero Kazimah III fue alcanzado por un proyectil no identificado y sufrió un incendio.
Las primeras evaluaciones citadas por la agencia sugieren que algunos ataques podrían no estar dirigidos contra buques concretos, sino contra zonas predeterminadas por donde circula tráfico marítimo.
Si esa hipótesis se confirma, el problema sería especialmente difícil de gestionar: incluso un barco que no sea objetivo directo podría quedar dentro del área de impacto.
Europa está lejos geográficamente, no económicamente
España dispone de una importante infraestructura de regasificación y una posición energética relativamente diversificada.
Eso no la aísla de Hormuz.
El precio internacional del petróleo y del gas afecta a electricidad, transporte, industria e inflación.
Un incremento prolongado de fletes y seguros puede trasladarse a precios europeos aunque el cargamento concreto no llegue a un puerto español.
Los mercados energéticos son globales precisamente porque los precios compiten entre destinos.
La nueva normalidad puede ser un petróleo abundante pero caro
Ese es el escenario que empieza a dibujarse.
No hace falta una escasez absoluta para mantener precios elevados.
Basta con que producir, transportar, asegurar y refinar cada barril cueste más.
La gran cuestión para el último trimestre será si los ataques marítimos permanecen como incidentes aislados o se convierten en una característica estructural de la ruta.
Hormuz vuelve a mover petróleo.
Pero cada barco que atraviesa el estrecho recuerda que el volumen ya no es la única variable que importa.
Fuentes consultadas
Reuters, 5 de octubre de 2026, sobre exportaciones de crudo de Oriente Medio, ataques a petroleros y costes logísticos en las rutas del Golfo.



