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Andalucía registra un 34,7% de población en riesgo de pobreza o exclusión: la vivienda agrava la brecha territorial

El informe territorial de EAPN sitúa a Andalucía entre las comunidades más afectadas por vulnerabilidad económica. El alquiler y las dificultades de los hogares muestran las limitaciones de las mejoras macroeconómicas.

Bloques de viviendas en Triana (Sevilla), fotografía real de marzo de 2018 utilizada como archivo residencial.

Edificios de viviendas en Triana, Sevilla. Fotografía documental de archivo de 2018, no de una familia mencionada en el informe.

Imagen: CarlosVdeHabsburgo / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0Fuente: Wikimedia Commons
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HALLAZGOS PRINCIPALES

  • La tasa AROPE comunicada para Andalucía es del 34,7%.
  • La entidad advierte de desigualdad entre territorios y dificultad de acceso a la vivienda.
  • El 43,6% de los inquilinos a precios de mercado en España está en riesgo de pobreza o exclusión según EAPN.

QUÉ SABEMOS

  • La tasa AROPE comunicada para Andalucía es del 34,7%.
  • La entidad advierte de desigualdad entre territorios y dificultad de acceso a la vivienda.
  • El 43,6% de los inquilinos a precios de mercado en España está en riesgo de pobreza o exclusión según EAPN.

QUÉ NO SABEMOS

  • Cuánto de la brecha regional deriva de cada factor económico por separado.
  • Qué medidas presupuestarias adoptarán las administraciones tras la presentación del informe.

SEVILLA, 15 DE OCTUBRE DE 2026. El XVI informe sobre el estado de la pobreza que presenta la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) sitúa a Andalucía con una tasa AROPE del 34,7% de su población. Se trata de una proporción de personas en riesgo de pobreza o exclusión social, no de una estadística de personas que carezcan de techo o que estén desocupadas. La cifra denuncia una distancia persistente entre la evolución agregada de la economía y las condiciones materiales de una parte significativa de los hogares.

Qué mide exactamente el 34,7%

La tasa AROPE es un indicador compuesto utilizado para estudiar pobreza y exclusión social. Incluye personas que cumplen al menos una de las condiciones relativas al riesgo de pobreza monetaria, carencia material y social severa o baja intensidad laboral del hogar. Las categorías se solapan: no se suman como si fueran poblaciones independientes.

El porcentaje andaluz supera ampliamente la media estatal y coloca a la comunidad en una posición particularmente desfavorable. Las fuentes regionales hablan de más de tres millones de personas afectadas por alguna de las situaciones que componen este indicador. La cifra requiere usar el mismo año y universo poblacional cuando se compara con otras regiones.

Una brecha persistente

La organización advierte de que Andalucía mantiene una posición de elevada vulnerabilidad en el mapa territorial. Los datos de 2026 apuntan una ligera mejora respecto del año anterior en parte de los indicadores, pero esa evolución no elimina el problema estructural. La comparación entre comunidades debe incorporar salarios, coste de vida, composición familiar y acceso a ayudas, y no limitarse a los valores absolutos.

También hay diferencias importantes dentro de Andalucía: capitales, municipios costeros, comarcas rurales y áreas industriales afrontan circunstancias distintas. Un indicador autonómico no permite adjudicar idéntica situación a cada barrio ni a cada familia.

La vivienda como multiplicador del problema

EAPN pone el foco en el alquiler y en el esfuerzo financiero necesario para disponer de una vivienda. En su informe estatal, el 43,6% de las personas que viven en alquiler a precio de mercado figura en riesgo de pobreza o exclusión. Ese porcentaje no significa que el 43,6% de todos los españoles sean pobres ni que todos los inquilinos se encuentren desempleados. Describe un subconjunto concreto y particularmente expuesto.

El aumento del precio de compra y del alquiler puede erosionar las mejoras salariales. Una persona ocupada puede cumplir sus obligaciones laborales y, sin embargo, no disponer de renta suficiente una vez descontados vivienda, suministros, alimentos y transporte.

El informe andaluz recoge incrementos pronunciados del precio de las viviendas durante la última década y dificultades para llegar a fin de mes que afectan a una mayoría de hogares, según el balance difundido este jueves. Esos indicadores deben examinarse individualmente, porque sus muestras y definiciones pueden no coincidir con las de AROPE.

Infancia, mujeres y hogares vulnerables

La incidencia del riesgo no se distribuye por igual. Las familias con hijos, mujeres responsables de hogares, personas con discapacidad y quienes alquilan vivienda a precio de mercado soportan determinados factores de vulnerabilidad con especial intensidad. Esto no convierte a todos sus integrantes en personas pobres, pero indica dónde deberían reforzarse las políticas preventivas.

El problema infantil merece atención adicional: cuando el acceso a vivienda estable, alimentación y apoyos educativos es insuficiente, las desigualdades tienden a reproducirse. Las estadísticas agregadas deben servir para orientar decisiones concretas de servicios públicos y no únicamente para confrontar administraciones.

Qué administraciones pueden intervenir

La reducción de la pobreza depende de competencias compartidas. El Estado regula prestaciones, empleo, fiscalidad y determinados programas de vivienda; la Junta de Andalucía interviene en políticas sociales, vivienda, educación, sanidad y desarrollo regional dentro de sus competencias; los ayuntamientos gestionan servicios de proximidad y planificación urbanística.

Las organizaciones sociales reclaman medidas de acceso a alquiler asequible, vivienda pública, refuerzo de prestaciones, mejoras laborales y una estrategia coordinada a largo plazo. Es razonable exigir objetivos verificables, dotación presupuestaria y resultados medidos en periodos comparables para evaluar si esas propuestas funcionan.

La paradoja del crecimiento

Que el PIB avance no garantiza una distribución homogénea de sus beneficios. Para medir el bienestar importan salarios reales, calidad del empleo, desigualdad, precios de primera necesidad y acceso a servicios. El debate debería evaluar tanto el crecimiento como las condiciones bajo las que llega a la población.

El Estándar considera prioritario verificar anualmente la distancia entre indicadores autonómicos y nacionales, en vez de utilizar los datos únicamente en campaña electoral.

Conclusión: Andalucía registra un nivel de vulnerabilidad social muy elevado y la crisis de acceso a la vivienda empeora el problema. La mejora de algunas tasas no debe invisibilizar a quienes siguen afectados, del mismo modo que la gravedad del dato no justifica atribuir sin evidencia todos sus componentes a una sola decisión política.


Fuentes originales y trazabilidad: Resumen del XVI Informe de EAPN · Balance en Andalucía, Cadena SER · Datos sobre alquiler a precio de mercado.

DOSSIER DE LA PIEZAACTUALIZADA
PUBLICACIÓN15 de octubre de 2026 a las 16:12
ÚLTIMA REVISIÓN15 de octubre de 2026 a las 17:17
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