La crisis de Ceuta entra en una fase distinta.
Ya no se mide únicamente por entradas.
Ahora se mide por salidas, plazas de acogida, personas ocultas fuera de los registros y una discusión política sobre cuántas siguen realmente en la ciudad.
El Gobierno contabiliza alrededor de 11.000 retornos a Marruecos durante los últimos dos meses.
Solo durante la última semana, más de 2.500 personas habrían abandonado Ceuta.
Entre 9.000 y 15.000
La cifra de personas que permanecen en la ciudad sigue siendo objeto de discrepancia.
El Gobierno central trabaja con una estimación próxima a 9.000.
El presidente de Ceuta, Juan Vivas, ha manejado públicamente cifras que pueden llegar hasta las 15.000.
La diferencia no es menor.
Supone casi duplicar la dimensión residual de la crisis.
Parte de la explicación está en las personas que evitan registrarse o ser identificadas y que han abandonado los grandes asentamientos para refugiarse en barriadas, zonas naturales o viviendas improvisadas.
Desalojos y retornos
Las operaciones en playas como El Trampolín y Benítez cambiaron radicalmente la imagen de la ciudad.
Miles de personas habían levantado durante semanas campamentos precarios junto al mar.
Los desalojos permitieron limpiar las zonas y trasladar a una parte de sus ocupantes a recursos oficiales.
Otros regresaron a Marruecos.
El Gobierno describe gran parte de esos movimientos como retornos voluntarios.
Sin embargo, algunos marroquíes entrevistados después del desalojo han afirmado que fueron conducidos hasta el Tarajal sin comprender que podían negarse.
Ese contraste obliga a distinguir entre la cifra administrativa de retorno y la experiencia concreta de cada persona.
Diez centros, 7.400 plazas
El dispositivo estatal dispone de diez centros de acogida con unas 7.400 plazas para adultos.
Alrededor de 6.000 estarían ocupadas.
La presión sobre el sistema sigue siendo muy superior a la existente antes de los acontecimientos de finales de julio.
La situación de los menores es todavía más excepcional.
Ceuta mantiene miles de menores acogidos, muy por encima de su capacidad ordinaria.
La frontera vuelve a ser política electoral
Alberto Núñez Feijóo utilizó su visita a Ceuta para prometer una nueva Ley de Extranjería y acelerar las devoluciones si llega a La Moncloa.
El PP habla de recuperar la normalidad.
El Gobierno sostiene que los retornos y la ampliación de plazas demuestran que el dispositivo empieza a funcionar.
Vivas insiste en que la ciudad continúa soportando una presión inasumible.
Las tres cosas pueden ser ciertas parcialmente al mismo tiempo.
Hay menos asentamientos visibles.
Hay miles de retornos.
Y Ceuta sigue teniendo una población migrante extraordinariamente superior a su capacidad normal.
La visita de los Reyes
Todo ocurre a pocos días de la visita de Felipe VI y Letizia.
La seguridad y la imagen urbana se han convertido en elementos centrales de los preparativos.
La visita tendrá además un componente diplomático evidente por la posición histórica de Marruecos sobre Ceuta y Melilla.
El Gobierno quiere llegar a esos días con una ciudad más ordenada que la de agosto.
La pregunta es si el cambio visual refleja una solución estructural o simplemente una dispersión de la presión.
El dato que falta
Once mil retornos es una cifra enorme.
Pero no cierra la crisis.
El número decisivo ahora es otro: cuántas personas siguen realmente en Ceuta y cuántas pueden quedar fuera de todo recurso y de todo registro.
Entre 9.000 y 15.000 hay una diferencia demasiado grande para considerarla un detalle estadístico.
Esa será una de las cifras que determinará si Ceuta está saliendo de la emergencia o simplemente entrando en una fase menos visible.



