BARCELONA / MADRID — 26 DE OCTUBRE DE 2026. La investigación de los graves disturbios que sacudieron el centro de Barcelona el sábado 24 se ha desplazado también hacia el origen digital de las convocatorias. Los Mossos d’Esquadra tratan de establecer quién administraba las cuentas que utilizaron la etiqueta «Blocus», quién impulsó los grupos de mensajería y qué relación existió entre los mensajes que alentaban saqueos y los delitos cometidos en la calle. La pregunta ya no es solo cuántos escaparates resultaron destrozados, sino cómo una convocatoria difundida por perfiles anónimos se convirtió en una jornada de violencia.
La respuesta exige precisión. Sí hay pruebas publicadas de cuentas convocantes, grupos de difusión y mensajes que planteaban robos. No hay, por ahora, una dirección formal identificada ni pruebas públicas que permitan atribuir la operación a un partido, sindicato, asociación estudiantil o servicio de inteligencia determinado. Tratar estas categorías como si fueran equivalentes debilitaría cualquier investigación seria.
El balance: detenidos, menores, comercios y agentes heridos
El balance comunicado durante el 26 de octubre situó en 130 las personas detenidas, 76 de ellas menores, según la información de RTVE que recoge la actualización del Departamento de Interior. Se notificaron además lesiones a agentes y daños en decenas de establecimientos. Las cifras difundidas durante el fin de semana oscilaron: las primeras comunicaciones hablaban de aproximadamente cien detenidos y catorce comercios, mientras otras actualizaciones elevaron los recuentos. Cada dato corresponde a un momento informativo diferente.
RTVE, balance y reacciones oficiales del 26 de octubre y EFE, información del 25 de octubre permiten reconstruir esa evolución. Un detenido no es un condenado, y un menor presente en un grupo de mensajería no equivale a un participante en un saqueo.
La primera estructura identificada: perfiles anónimos en TikTok
La investigación publicada el 23 de octubre por Newtral había documentado más de veinte perfiles utilizados para impulsar movilizaciones. Las primeras cuentas analizadas surgieron o comenzaron a difundir material entre el 18 y el 19 de octubre. Se empleaban variantes del término francés blocus —bloqueo—, referencias a la denominada Generación Z y una estética repetida de carteles y vídeos.
Uno de los perfiles registró una actividad de 59 publicaciones en 48 horas, según el análisis citado. Es una frecuencia llamativa que permite formular preguntas sobre la intensidad de la campaña, pero no es una prueba de automatización ni demuestra coordinación extranjera.
Un examen posterior de Maldita, publicado el 26 de octubre, encontró al menos una decena de perfiles creados o renombrados entre el 18 y el 20 que compartían carteles y se seguían o reenviaban entre sí. Son indicios documentables de amplificación cruzada; determinar si hubo un grupo director o solo imitación exige acreditar quién controlaba las cuentas.
El seguimiento posterior de VerificaRTVE, publicado el 26, describió cómo determinadas cuentas conducían a usuarios desde vídeos y anuncios públicos hasta foros privados. La arquitectura importa: un mensaje abierto puede alcanzar a miles de usuarios sin que estos conozcan a su autor, y el control de una comunidad cerrada puede quedar en manos de personas distintas de quienes diseñaron el cartel inicial.
La segunda estructura: grupos donde se hablaba de robar
El extremo más grave no es la difusión de una manifestación. Son los mensajes publicados en algunos grupos asociados a esas convocatorias que animaban expresamente a asaltar comercios, dañar establecimientos y enfrentarse a agentes.
VerificaRTVE documentó conversaciones sobre robos en establecimientos comerciales de Barcelona y Madrid. En los grupos examinados había usuarios que defendían la violencia y otros que la rechazaban. Esta diferencia es fundamental: la pertenencia a un canal no acredita adhesión a todos sus mensajes, y la publicación de una consigna no demuestra automáticamente su ejecución posterior.
Maldita.es documentó el 26 de octubre un grupo de Telegram identificado con el nombre «BLOCUS-BCN 31 OCT» que había superado el millar de usuarios. Según su investigación, en ese foro aparecieron mensajes que incitaban a futuros saqueos y destrucción de mobiliario; después se borraron contenidos y circularon bromas sobre una supuesta concentración pacífica. Este medio no reproduce instrucciones operativas, enlaces de invitación ni detalles sobre objetivos comerciales.
La difusión pública de conversaciones documentadas justifica que se investigue quién redactó los mensajes y qué capacidad real tenía sobre los demás participantes. No basta una captura aislada para adjudicarles mando sobre los incidentes del 24.
¿Qué organizaciones cooperaron o favorecieron la convocatoria?
Esta es la pregunta central que todavía necesita pruebas individualizadas.
Blocus es, de momento, una etiqueta usada por cuentas y canales anónimos. Los perfiles que impulsaron las citas sí actuaron como vehículos de convocatoria, según EFE, Newtral y RTVE. Algunos administradores o participantes de chats difundieron mensajes que alentaban conductas delictivas, según las investigaciones que accedieron a ellos. Ese papel puede describirse documentalmente sin inventar una asociación formal o una estructura jerárquica.
«Instituts Indignats» fue otra denominación que apareció en la convocatoria de Barcelona. Se relaciona discursivamente con «Lycées Indignés», el lema francés empleado en movilizaciones por la educación pública. Compartir lema, tipografía o referencias políticas no prueba cooperación orgánica entre grupos españoles y franceses, ni permite acusar a todas las personas que piden mejoras educativas de haber promovido saqueos.
TikTok, WhatsApp y Telegram sirvieron como medios de transmisión y reunión, pero ser la infraestructura digital utilizada por terceros no demuestra que las empresas titulares de esos servicios hayan apoyado los delitos. Las obligaciones de moderación, preservación de evidencias y colaboración con autoridades deben estudiarse separadamente de una eventual responsabilidad penal.
En cuanto a partidos políticos, sindicatos de estudiantes, asociaciones vecinales o colectivos concretos, el material público examinado no identifica una cooperación probada con la organización de los saqueos. La existencia de convocatorias pacíficas sobre educación o vivienda en fechas próximas tampoco constituye un vínculo criminal.
La atribución responsable requiere comunicaciones verificables, pruebas de control de cuentas, declaraciones de responsables o actuaciones policiales y judiciales, no asociaciones por afinidad ideológica.
La pista de replicación internacional
La policía catalana explicó a EFE que mantiene contacto y seguimiento con otros cuerpos europeos para investigar estas convocatorias. Hay indicios de imitación de una estética transnacional, no una atribución oficial de una operación común.
Los estudios difundidos por Newtral, Maldita y RTVE identifican llamamientos en distintas ciudades españolas y en otros países de Europa. Sin embargo, replicar un cartel no prueba que su emisor trabaje para un mismo responsable. Las convocatorias pueden ser promovidas por imitadores, oportunistas, adolescentes, provocadores o personas que simplemente reenvían material ajeno.
Atribuir la red a un Estado extranjero, una organización terrorista o una fuerza política exigiría un umbral de pruebas muy superior. Los hechos conocidos son graves delitos contra personas, comercios y el orden público; no hay base pública suficiente para calificarlos de terrorismo organizado.
Andalucía entra en la zona de atención
El 26 de octubre, 8Directo documentó que circulaban nuevos llamamientos vinculados a la estética Blocus en Algeciras y La Línea de la Concepción, en el Campo de Gibraltar. La publicación distinguió entre carteles, perfiles de convocatoria y mensajes que reclamaban expresamente no causar daños.
Por otro lado, Newtral detectó mensajes referidos a Málaga, Algeciras y otras ciudades, aunque advirtió del alcance limitado y de las discrepancias en horarios y lugares. Las redes también difundieron convocatorias en Cataluña, Madrid y otras capitales, varias de ellas todavía sin confirmación de celebración efectiva.
Estas señales adquieren interés especial para un periódico que cubre la seguridad de la península ibérica. Pero un cartel digital no equivale a una amenaza materializada, y publicar sin matices todos los anuncios que circulan podría ayudar a amplificarlos. El valor periodístico está en verificar qué es real, cuáles son los riesgos y qué medidas legítimas están adoptando las autoridades.
Qué investigan ahora los Mossos
El trabajo policial tiene que separar responsabilidades: quienes ejecutaron robos o daños, quienes pudieron instigarlos de forma concreta y quienes simplemente promovieron una concentración. También debe determinarse si una misma persona manejó varias cuentas o si la similitud procedía de la copia de contenidos.
La comisaria jefa Sílvia Catà explicó que los Mossos están monitorizando las convocatorias y colaborando con policías de otros países. Según Metrópoli Abierta, los Mossos también han mantenido contactos preventivos con comerciantes ante nuevos avisos, algunos posiblemente falsos.
El reto no se agota con retirar una cuenta: una convocatoria puede reaparecer desde un perfil diferente. Tampoco se resuelve criminalizando de manera colectiva a estudiantes o asistentes pacíficos. Es la atribución de actos concretos la que puede convertir una hipótesis de trabajo en una responsabilidad probada.
Una conclusión firme y una investigación que continúa
La violencia de Barcelona fue real; también lo fueron las campañas digitales de convocatoria y los mensajes de saqueo documentados en algunos chats. La cadena que unió todos esos elementos no está completamente acreditada. Los administradores de los perfiles anónimos y quienes alentaron robos merecen escrutinio, pero no sería riguroso inventar una organización política detrás de ellos.
Las nuevas convocatorias para el 31 de octubre constituyen una razón para intensificar la verificación pública y el seguimiento institucional, no para anticipar delitos o reproducir indicaciones de ataque.
El Estándar seguirá la pista digital, la atribución policial y el impacto en España, especialmente Cataluña, Madrid y Andalucía. Solo así puede evaluarse una amenaza para la seguridad ciudadana sin confundir propaganda, convocatoria, participación e instigación.
Fuentes consultadas
- EFE, 25 de octubre: investigación sobre Blocus y los Mossos.
- RTVE, 26 de octubre: balance policial y pronunciamientos oficiales.
- RTVE Verifica, 26 de octubre: convocatoria digital y grupos.
- Newtral, 23 de octubre: investigación sobre más de veinte perfiles.
- Newtral, 25 de octubre: nuevas convocatorias.
- Maldita, 26 de octubre: mensajes del grupo de Telegram.
- Maldita, 26 de octubre: coincidencias entre cuentas y una convocatoria fallida en Madrid.
- Europa Press, 26 de octubre: balance oficial de Mossos, 130 detenidos y 76 menores.
- 8Directo, 26 de octubre: las convocatorias en Campo de Gibraltar.
EL ESTÁNDAR — PODER. HECHOS. CONSECUENCIAS.



