La UE renueva las sanciones a Rusia y abre una grieta: el caso Usmanov-Fridman
La Unión Europea renovó durante tres años las sanciones a cerca de 3.000 personas y entidades rusas, pero retiró de la lista a Alisher Usmanov y Mikhail Fridman tras una negociación que expone tensiones jurídicas y políticas.

HALLAZGOS PRINCIPALES
- La UE renovó sanciones contra aproximadamente 3.000 personas y entidades rusas.
- La renovación se acordó por tres años, en lugar del ciclo habitual más corto.
- Alisher Usmanov y Mikhail Fridman fueron retirados de la lista como parte del compromiso.
QUÉ SABEMOS
- La decisión fue adoptada tras negociaciones entre Estados miembros y presión jurídica sobre algunas designaciones.
- Ucrania criticó públicamente la retirada de los dos empresarios.
QUÉ NO SABEMOS
- No puede asumirse que la retirada equivalga a una exoneración política o judicial de toda conducta atribuida en otros contextos.
- El efecto material de las sanciones depende también de su ejecución nacional.
La Unión Europea ha renovado sus sanciones contra cerca de 3.000 personas y entidades rusas, pero el acuerdo llegó acompañado de una concesión políticamente sensible: Alisher Usmanov y Mikhail Fridman salen de la lista europea. Reuters informó el 22 de septiembre de que el compromiso permitió prolongar las medidas durante tres años.
La decisión muestra una tensión que acompañará a la política de sanciones mientras dure la guerra de Ucrania: mantener presión económica y política sin convertir las listas en instrumentos inmunes al control judicial o a la negociación entre Estados miembros.
Una herramienta política sometida al derecho
Las sanciones europeas congelan activos y restringen movimientos, pero no son una condena penal. La UE debe justificar las designaciones y puede enfrentarse a recursos ante tribunales. Esa diferencia es esencial porque la eficacia política depende también de la solidez jurídica.
Una designación que cae repetidamente en los tribunales erosiona credibilidad. Al mismo tiempo, retirar nombres destacados puede interpretarse como debilitamiento de la presión. El equilibrio entre ambos objetivos es incómodo, pero inevitable en un sistema basado en derecho.
El precio de la unanimidad
La política exterior europea exige en numerosos ámbitos el acuerdo de todos los Estados miembros. Esa regla convierte cada renovación en una negociación. Un gobierno puede utilizar su consentimiento para exigir cambios, excepciones o garantías.
Según Reuters, Francia y Luxemburgo tuvieron un papel destacado en la presión para retirar a los dos empresarios, por razones que incluyeron consideraciones nacionales y jurídicas. Latvia, inicialmente reticente, terminó absteniéndose para permitir el acuerdo.
El resultado es una paradoja: la unanimidad puede debilitar determinadas medidas, pero también obliga a que el régimen conserve legitimidad entre veintisiete gobiernos con intereses distintos.
Tres años cambian el calendario
La extensión por tres años reduce la frecuencia de negociaciones potencialmente disruptivas. Para empresas y bancos, ofrece más previsibilidad. Para Moscú y las personas designadas, limita la expectativa de que una renovación semestral abra pronto una ventana política.
Pero una duración mayor también aumenta la importancia de mecanismos de revisión individual. Una sanción prolongada debe seguir descansando en una base jurídica actualizada.
La reacción ucraniana
El ministro de Exteriores de Ucrania criticó la retirada de Usmanov y Fridman y pidió medidas nacionales. Esa reacción refleja la diferencia de incentivos: Kyiv busca maximizar la presión sobre élites rusas; algunos Estados de la UE ponderan además litigios, relaciones bilaterales y riesgos jurídicos.
Ninguna de esas posiciones elimina la otra. La cuestión es qué arquitectura produce mayor presión sostenible a largo plazo.
Qué sabemos y qué no
Confirmado: la UE renovó el régimen contra miles de personas y entidades; Usmanov y Fridman fueron retirados; el nuevo periodo es de tres años; Ucrania protestó.
Atribuido: Reuters describe presiones nacionales y diplomáticas específicas durante la negociación. Parte de esas motivaciones procede de fuentes diplomáticas y debe entenderse como información atribuida.
Desconocido: impacto financiero exacto de la retirada sobre activos concretos, decisiones nacionales adicionales y posibles nuevas designaciones bajo otros marcos.
Hipótesis analítica: ampliar el periodo de renovación puede fortalecer la estabilidad del régimen general a cambio de concesiones puntuales. El éxito dependerá de si esas concesiones se convierten en excepciones limitadas o en un precedente que incentive vetos futuros.
España y el cumplimiento
Para España, el debate no es abstracto. Las sanciones europeas deben ejecutarse sobre activos, operaciones financieras, sociedades y movimientos dentro de jurisdicción nacional. Bancos, notarios, registros y autoridades tienen un papel práctico en convertir una decisión de Bruselas en restricciones reales.
El reto aumenta cuando existen estructuras societarias complejas o beneficiarios efectivos difíciles de identificar. La presión sobre Rusia depende tanto de las listas como de la capacidad de seguir propiedad y control.
Una prueba para la política exterior europea
La UE quiere actuar como potencia geopolítica y, al mismo tiempo, mantener estándares jurídicos internos. Las sanciones son el punto donde ambas ambiciones chocan con mayor claridad.
La renovación de septiembre no demuestra que la política europea se esté deshaciendo. Tampoco permite afirmar que la unidad sea automática. Demuestra algo más concreto: mantener a veintisiete países alineados durante una guerra prolongada requiere compromisos continuos, y cada compromiso tiene un coste político.
Fuentes consultadas
- Reuters, 22 de septiembre de 2026, renovación de sanciones y retirada de Usmanov y Fridman.
- Consejo de la Unión Europea, régimen de medidas restrictivas relacionado con la guerra de Ucrania.
- Comisión Europea, información sobre implementación y cumplimiento de sanciones.