España acelera el rearme: 14 nuevos programas mientras los 34.000 millones de 2025 siguen en ejecución
El Consejo de Ministros ya ha autorizado la arquitectura presupuestaria para 14 nuevos Programas Especiales de Modernización y ha transferido 1.483 millones a Industria para prefinanciarlos. Una estimación publicada este 15 de septiembre sitúa el compromiso plurianual de la nueva oleada en torno a 32.000 millones. El Estándar ha cruzado esa cifra con la documentación oficial: no son 32.000 millones de gasto inmediato ni necesariamente dinero íntegramente nuevo. El giro de 2026 está en las capacidades: menos blindados, más misiles, Eurofighter, comunicaciones espaciales, helicópteros, guerra antidron y dominio naval.
HALLAZGOS PRINCIPALES
- Moncloa confirmó el 1 de septiembre que Defensa financiará 14 nuevos PEM y autorizó compromisos plurianuales para su ejecución, además de transferir 1.483 millones de euros a Industria para prefinanciación industrial.
- Una información de elEconomista publicada el 15-S sitúa el compromiso total de la nueva cartera en unos 32.000 millones de euros, con cerca de 2.400 millones previstos para ejecutar en 2027. Ese total todavía no ha sido publicado por Defensa como cifra oficial consolidada.
- Los 32.000 millones no deben leerse como gasto presupuestario inmediato: los PEM son compromisos plurianuales y parte de las cifras, especialmente en Eurofighter, puede consistir en elevar techos o reprogramar dinero ya comprometido.
- La cartera cambia de eje respecto a 2025: los proyectos terrestres pierden peso frente a misiles, defensa antiaérea, Eurofighter, espacio y comunicaciones multiórbita, sistemas contra drones, capacidades navales y helicópteros.
- El programa Eurofighter podría concentrar hasta 10.000 millones en techo de gasto durante la próxima década, según fuentes sectoriales recogidas por elEconomista. La propia fuente advierte de que una parte procederá de financiación ya comprometida.
- El bloque de comunicaciones SATCOM multiórbita/IRIS² tiene ya una horquilla pública de 1.600 a 2.000 millones y conecta el rearme español con la autonomía espacial europea.
- La nueva oleada llega cuando los programas de 2025 todavía están comenzando su ejecución. El Gobierno cifra aquella primera movilización en cerca de 34.000 millones hasta 2037.
- El plan permite mantener el gasto español en torno al 2% del PIB a corto plazo, pero no resuelve por sí solo la senda de largo plazo del compromiso OTAN del 5% para 2035, compuesto por 3,5% de defensa básica y hasta 1,5% de seguridad y resiliencia.
QUÉ SABEMOS
- El número final confirmado por Moncloa es 14 PEM para 2026, aunque durante el verano se manejó públicamente una cartera inicial de 15.
- Industria ha recibido 1.483 millones en 2026 para aportaciones reembolsables a empresas vinculadas a esos programas.
- La financiación se extenderá entre 2027 y 2032 y exige elevar límites de gasto plurianual.
- Eurofighter, misiles, comunicaciones espaciales, sistemas antidron, capacidades navales y helicópteros forman parte de las prioridades públicas de Defensa para 2026.
- Airbus e ITP Aero integran CEDIEF, el vehículo industrial español del Eurofighter; Hispasat, Indra, GMV y Sener poseen posiciones documentadas en espacio, comunicaciones seguras, misiles o sistemas de nueva generación.
- El Gobierno ya creó en 2026 una subdirección específica para gestionar económica y contractualmente los PEM ante el crecimiento de la cartera militar.
QUÉ NO SABEMOS
- Defensa todavía no ha publicado la lista definitiva completa de los 14 PEM de 2026 con adjudicatario, techo de gasto, anualidades y calendario contractual de cada uno.
- La cifra de 32.000 millones procede de fuentes sectoriales citadas por elEconomista y no de un desglose oficial consolidado del Ministerio.
- No puede sumarse automáticamente 32.000 millones a los 34.000 millones de la ola de 2025: algunos programas y ampliaciones pueden incorporar dinero previamente comprometido o reprogramado.
- No está publicado el reparto definitivo entre Indra, Navantia, Airbus, Oesía, Escribano, Sener, GMV y otros contratistas para los 14 nuevos programas.
- El programa de modernización de Leopard, que llegó a manejar una cifra de hasta 3.000 millones, aparece aplazado en la información sectorial disponible; no existe todavía una decisión pública definitiva que permita considerarlo cancelado.
España está preparando una segunda oleada de grandes programas militares antes de haber terminado de desplegar la primera. El dato central ya no depende de una filtración: el ++Consejo de Ministros del 1 de septiembre++ confirmó que el Ministerio de Defensa financiará 14 nuevos Programas Especiales de Modernización —los PEM— y autorizó los compromisos de gasto plurianual necesarios para ponerlos en marcha. Ese mismo día, Hacienda transfirió 1.483 millones de euros al Ministerio de Industria para prefinanciar la participación industrial en los nuevos programas.
La cifra que convierte esa decisión administrativa en una historia de escala nacional aparece este 15 de septiembre. Una información de elEconomista, basada en fuentes del sector, sitúa el compromiso plurianual del nuevo paquete en unos 32.000 millones de euros. Cerca de 2.400 millones se ejecutarían en 2027 y el resto se distribuiría durante los ejercicios siguientes.
El Estándar ha cruzado esa estimación con la documentación presupuestaria, industrial y militar disponible. La conclusión obliga a introducir una precisión esencial: hablar de “32.000 millones de rearme” no significa que el Gobierno vaya a gastar 32.000 millones en 2026 ni que toda esa cantidad sea dinero nuevo. Los PEM se articulan mediante techos plurianuales, contratos de larga duración y prefinanciación industrial; en varios casos incorporan ampliaciones, reprogramaciones o compromisos previos. Pero la escala del cambio es real.
La confirmación oficial: 14 nuevos programas y 1.483 millones para arrancarlos
Moncloa reconoce tres elementos que ya son firmes. Primero, habrá 14 nuevos PEM. Segundo, Industria participará financieramente en todos ellos. Tercero, el Gobierno ha habilitado 1.483 millones en 2026 para las ++“aportaciones reembolsables a empresas”++ encargadas de desarrollar los proyectos tecnológicos.
El Consejo de Ministros también elevó los límites para adquirir compromisos con cargo a ejercicios futuros entre 2027 y 2032. Esa autorización es la pieza que permite que los programas no dependan de una sola anualidad presupuestaria: el Estado puede firmar compromisos industriales ahora y pagarlos durante años.
La arquitectura es importante porque explica por qué las cifras pueden parecer contradictorias. El presupuesto que Industria desembolsa cada año es solo una fracción del valor contractual total de los sistemas que Defensa adquiere. De ahí que 1.483 millones de prefinanciación en 2026 puedan respaldar programas cuyo compromiso agregado se mida en decenas de miles de millones.
32.000 millones no equivalen a 32.000 millones de dinero nuevo
Este es el punto donde la cifra necesita cirugía. Según la información sectorial publicada hoy, uno de los mayores bloques podría ser un programa ligado al Eurofighter con un techo de hasta 10.000 millones durante la próxima década. Pero las propias fuentes citadas advierten de que una parte de esa cantidad procede de dinero ya comprometido y que el movimiento puede consistir, en realidad, en elevar el techo financiero del programa.
El precedente es visible en el BOE. CEDIEF —el consorcio formado al 50% por Airbus Defence and Space e ITP Aero— ya ha recibido financiación plurianual para distintas fases del Eurofighter. El ++programa de modernización, evolución y apoyo logístico EF-2000 (III)++ fue prefinanciado con un préstamo de 1.750 millones. El programa Halcón recibió otro marco de hasta 1.397,7 millones. El nuevo paquete se monta, por tanto, sobre una arquitectura que ya existe.
La formulación correcta es esta: España se dispone a asumir una nueva ola de compromisos militares de gran escala. La estimación de 32.000 millones mide la dimensión potencial de esos compromisos, no una transferencia inmediata de caja ni una partida completamente adicional a todo lo ya presupuestado.
El cambio de doctrina industrial: de los blindados a misiles, aire y espacio
La segunda diferencia con 2025 está en qué compra España. La primera gran ola del Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa estuvo muy orientada al componente terrestre: obuses, modernización de Pizarro, vehículos anfibios, vehículos de exploración y reconocimiento, lanzapuentes y otros sistemas de movilidad y combate terrestre.
La cartera de 2026 gira hacia otros dominios. Las prioridades adelantadas por la Secretaría de Estado de Defensa y las consultas industriales se concentran en cuatro familias de misiles, capacidades navales, helicópteros, aeronáutica, espacio y comunicaciones seguras, posicionamiento y sincronización, mando y control y defensa contra sistemas no tripulados.
Amparo Valcarce ya había señalado en mayo el sostenimiento del Eurofighter, los misiles y los sistemas antidron como prioridades de la hoja de ruta de 2026. Defensa ha reforzado después públicamente su compromiso con el ++Eurofighter y sus desarrollos para los próximos diez años++, incluidos P4E y la arquitectura Long Term Evolution.
Taurus, NSM, sustituto del Hawk e HYDEF: el bloque de misiles
El bloque de misiles es uno de los cambios más claros. La cartera manejada durante 2026 incluye evolución o adquisición de capacidades vinculadas al Taurus de ataque aéreo de largo alcance, al Naval Strike Missile (NSM) antibuque, al relevo del sistema Hawk y al interceptor europeo HYDEF frente a amenazas hipersónicas. Fuentes sectoriales sitúan este conjunto en una trayectoria que podría acercarse a 6.000 millones a largo plazo, aunque el desglose definitivo por programa todavía no es público.
El tejido industrial ya se está posicionando. ++Sener participa en HYDEF y en el proyecto europeo BEAST++, además de desarrollar enlaces de datos para misiles y sistemas aéreos no tripulados. La entrada de Sener en la nueva cartera, adelantada por elEconomista, encaja con esa especialización, aunque Defensa todavía no ha publicado qué PEM concreto le corresponderá.
IRIS² convierte el espacio en una capacidad militar de primer orden
El segundo bloque que cambia la escala es el espacio. El programa SATCOM multiórbita vinculado a IRIS² tiene ya una horquilla pública de entre 1.600 y 2.000 millones de euros y busca dotar a España de comunicaciones gubernamentales y militares seguras en distintas órbitas.
La operación no es conceptual. En agosto, ++Hispasat confirmó que será contratista principal del segmento terreno de IRIS²++, una infraestructura valorada en más de 1.600 millones. GMV lidera, además, el Hub europeo GOVSATCOM junto a capacidades de Indra e Hisdesat, preparado para integrar los servicios futuros de IRIS².
Defensa ha definido en su estrategia tecnológica la necesidad de comunicaciones SATCOM en órbitas GEO, MEO, LEO y VLEO resistentes a interferencias, jamming y spoofing. La dimensión militar del proyecto es explícita: ++comunicaciones seguras, resiliencia, C4ISR y autonomía tecnológica europea++.
Quién está mejor colocado para capturar la nueva ola
La primera ola de PEM convirtió a un grupo reducido de empresas en el centro de gravedad industrial de la modernización española. Indra aparece en buena parte de los programas de 2025; detrás se sitúan Airbus y Navantia, con Escribano, Oesía, Epicom, Santa Bárbara Sistemas, Telefónica, Thales y Urovesa en proyectos específicos. La segunda ola añade con mayor claridad a Sener y GMV.
Eso no significa que Defensa haya adjudicado ya los 14 programas a esas compañías. La lista final de contratos todavía no está publicada. Lo que sí puede reconstruirse es el posicionamiento: Airbus e ITP Aero dominan el vehículo industrial español del Eurofighter; Hispasat e Indra tienen una posición central en IRIS²; GMV acumula capacidades en comunicaciones gubernamentales, espacio y mando; Sener está dentro de la cadena europea de misiles y enlaces seguros.
La concentración industrial no es accidental. En marzo, Defensa e Industria renovaron el protocolo que gobierna los PEM y crearon una comisión mixta de seguimiento. El Gobierno aseguró entonces que los programas de 2025 ya ++movilizaban cerca de 34.000 millones hasta 2037++ y que más de 300 empresas estaban involucradas.
La segunda ola llega antes de que la primera haya terminado de arrancar
Este es el rasgo más llamativo del calendario. Los 34.000 millones de la primera ola no están ejecutados: son compromisos repartidos durante años. Muchos contratos aprobados en 2025 continúan en fases iniciales de desarrollo, industrialización y prefinanciación. Aun así, el Estado abre ya otra cartera de 14 programas.
La acumulación ha obligado incluso a modificar la estructura administrativa. Un real decreto de febrero de 2026 reconoció que Defensa gestionaba ++79 grandes programas de obtención y modernización++ y creó una subdirección específica para concentrar su gestión económica y contractual.
Por tanto, el reto no es únicamente encontrar dinero. También es capacidad de gestión, ingeniería, producción, homologación, personal cualificado y cadena de suministro. La velocidad con la que se aprueban los programas puede superar la velocidad con la que la industria es capaz de convertirlos en sistemas operativos.
El Leopard pierde prioridad
El contraste más visible con la ola anterior es el carro de combate Leopard. Durante meses se manejó un programa de modernización que podía alcanzar los 3.000 millones de euros. La información sectorial disponible ahora sostiene que el expediente se ha frenado o aplazado mientras Defensa prioriza otras capacidades.
No hay documentación pública suficiente para hablar de cancelación. Un aplazamiento puede responder a rediseño tecnológico, prioridades presupuestarias, cooperación internacional o calendario industrial. Lo relevante es la señal: en 2026 el énfasis se desplaza hacia sistemas capaces de operar a mayor distancia y en más dominios —misiles, aire, mar, espacio y espectro electromagnético—.
El objetivo inmediato es el 2%; el problema de fondo es el 5%
El Gobierno presenta esta segunda oleada como parte de la senda necesaria para mantener el gasto en defensa por encima del 2% del PIB. España alcanzó ese umbral en 2025 y la OTAN ha reconocido el salto presupuestario español.
Pero la referencia aliada ya ha cambiado. En la cumbre de La Haya de 2025, los aliados asumieron un ++compromiso de inversión del 5% del PIB para 2035++: al menos 3,5% para necesidades militares básicas y hasta 1,5% para seguridad, infraestructura, resiliencia e industria. El nuevo paquete español permite sostener la fase actual; no despeja todavía cómo Madrid piensa recorrer la década siguiente.
La cuestión conecta con otra investigación reciente de El Estándar: ++España participa en la arquitectura nuclear de la OTAN pero rechaza el nuevo rearme nuclear francés++. El rearme convencional que ahora acelera Defensa es, precisamente, la otra mitad de esa doctrina: más capacidad aérea, antimisil, espacial, naval y de comunicaciones sin modificar la posición nuclear del Gobierno.
La dependencia israelí añade otra variable industrial
El crecimiento de la cartera ocurre además mientras Defensa intenta reducir dependencias de tecnología israelí en determinados sistemas. El Estándar ya documentó que ++la desconexión de Rafael no está jurídicamente cerrada en todos los contratos++. Sustituir componentes, sensores, pods, misiles o subsistemas no es solo una decisión diplomática: afecta a costes, plazos, homologaciones y cadenas industriales.
Esa presión aumenta el valor de los nuevos PEM como instrumento de soberanía industrial. Pero también eleva el riesgo de que los calendarios políticos sean más rápidos que las alternativas tecnológicas realmente disponibles.
Lo que falta publicar
La segunda ola ya existe presupuestariamente, pero todavía no existe documentalmente con el nivel de detalle que exige una operación de esta escala. Moncloa confirma los 14 programas y la financiación inicial; Defensa aún debe publicar la lista definitiva con los techos, contratistas, calendarios y objetivos operativos de cada uno.
- El nombre y alcance exacto de los 14 PEM finalmente seleccionados.
- El valor contractual de cada programa y su calendario anual hasta 2032 o más allá.
- Qué parte del posible techo de 32.000 millones es financiación nueva y qué parte corresponde a reprogramaciones o ampliaciones de compromisos anteriores.
- El reparto industrial definitivo entre Indra, Airbus, Navantia, Oesía, Escribano, Sener, GMV, Hispasat y el resto de la cadena.
- El destino final de programas aplazados, especialmente la modernización de Leopard.
- Cómo encajará esta cartera con el compromiso OTAN del 5% a 2035 y con la capacidad real de ejecución de la industria española.
La fotografía provisional es clara. España ya no está discutiendo si debe rearmarse: está discutiendo qué capacidades financiar primero y qué industria las construirá. La primera ola movilizó cerca de 34.000 millones. La segunda ya tiene 14 programas, dinero inicial autorizado y una estimación de otros 32.000 millones en compromisos. La cifra definitiva todavía debe publicarse. El cambio estratégico, en cambio, ya está en marcha.