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Investigación · Seguridad

Red 764: extremismo digital y captación de menores en España

La red 764 representa una amenaza difícil de encajar en las categorías tradicionales. No necesita células estables ni una ideología única: recluta, victimiza y radicaliza dentro de un ecosistema digital en el que la violencia y el control sobre menores se convierten en prestigio. España ya ha identificado un nodo nacional.

La red 764 representa una amenaza difícil de encajar en las categorías tradicionales. No necesita células estables ni una ideología única: recluta, victimiza y radicaliza dentro de un ecosistema digital en el que la violencia y el control sobre menores se convierten en prestigio. España ya ha identificado un nodo nacional.
Guardia Civil, Ertzaintza y Mossos detuvieron en Gipuzkoa a un menor considerado el principal referente en España de la red 764. La causa está dirigida por la jurisdicción de menores de Donostia/San Sebastián.
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HALLAZGOS PRINCIPALES

  • Guardia Civil, Ertzaintza y Mossos d'Esquadra detuvieron en Gipuzkoa a un menor de 17 años, español, considerado el principal referente de la red 764 en España.
  • se le atribuye presuntamente el envío, entre enero y abril de 2026, de amenazas contra centros educativos, ayuntamientos, bibliotecas, organismos, entidades sociales, centros de ocio y personas. Las acciones violentas anunciadas no llegaron a materializarse, pero generaron dispositivos extraordinarios de seguridad.
  • la investigación detectó uso de swatting, doxing y suplantación de identidad para hostigar a terceros y provocar intervenciones policiales o desviar la atención investigadora.
  • los investigadores localizaron participación en espacios digitales donde menores y jóvenes vulnerables eran sometidos a manipulación psicológica, humillación extrema, autolesiones y dinámicas de control. El artículo evita reproducir instrucciones o detalles gráficos innecesarios.
  • tras registros autorizados judicialmente en dos inmuebles vinculados al investigado se incautaron dispositivos electrónicos, soportes digitales y documentación. El menor cumple una medida preventiva de internamiento en un centro especializado. La causa la dirige la Sección de Menores del Tribunal de Instancia de Donostia/San Sebastián.
  • 64 es uno de los grupos más notorios dentro de The Com, un ecosistema descentralizado de violencia online. Project COMPASS coordina a fuerzas de 28 países y tiene a España entre sus socios.
  • hasta julio de 2026 Project COMPASS había contribuido a 30 arrestos, identificado total o parcialmente 179 perpetradores y 62 víctimas, y protegido directamente a cuatro víctimas.
  • en junio y julio de 2026, una acción de nueve países organizada por Europol y CITCO remitió 4.340 URLs vinculadas a extremismo violento nihilista para revisión y retirada por plataformas.
  • las redes 764 y afines seleccionan especialmente a menores y otras personas vulnerables y pueden combinar sextorsión, amenazas, coerción, autolesiones y violencia. El FBI investiga cientos de sujetos vinculados a estas redes en Estados Unidos.
  • Canadá añadió 764 a su lista legal de entidades terroristas en diciembre de 2025 y la describe como una red transnacional descentralizada de extremistas violentos nihilistas que emplea plataformas sociales y de juego para captar y extorsionar a jóvenes.
  • España no ha publicado una declaración equivalente que convierta jurídicamente a 764, como entidad, en una organización terrorista proscrita bajo un listado nacional. Las autoridades españolas la describen como organización extremista y la sitúan dentro del problema del extremismo violento online.
  • 764 no presenta una ideología única y coherente comparable a organizaciones terroristas jerárquicas tradicionales. Europol destaca una mezcla de nihilismo, misantropía, atracción por la violencia y, según segmentos, elementos de extrema derecha, satanismo, misoginia u otros extremismos.
  • ser víctima, participar en un chat o consumir contenido de este ecosistema no convierte automáticamente a un menor en miembro de 764. La red difumina deliberadamente las fronteras entre víctima, captado, colaborador y perpetrador.

QUÉ SABEMOS

  • España ha identificado un referente nacional presunto y ha logrado vincularlo con amenazas, hostigamiento digital y espacios de captación/manipulación relacionados con 764.
  • La red utiliza plataformas de mensajería, redes sociales y entornos frecuentados por jóvenes para encontrar tanto víctimas como nuevos participantes.
  • El mecanismo de poder se basa menos en la obediencia a una dirección central que en reputación interna, coerción, miedo, control de material comprometedor y demostraciones de violencia.
  • 764 forma parte de un ecosistema más amplio denominado The Com; sus subgrupos, nombres y alianzas cambian con rapidez.
  • Europol coordina Project COMPASS desde su European Counter Terrorism Centre porque el fenómeno cruza terrorismo/extremismo, explotación sexual infantil, ciberdelincuencia y crimen organizado.
  • España ha asumido un papel activo en la respuesta europea: CITCO coorganizó la acción de 2026 que permitió remitir 4.340 direcciones web asociadas a contenido nihilista violento.
  • La Estrategia Nacional contra el Terrorismo española ya prioriza la protección de menores frente a radicalización y el entorno digital; CITCO señaló en abril de 2026 el extremismo violento nihilista como vector emergente.
  • Canadá es, hasta el cierre de esta pieza, el país que ha adoptado la clasificación jurídica más explícita al incluir 764 en su lista de entidades terroristas.

QUÉ NO SABEMOS

  • No conocemos públicamente cuántos miembros activos o víctimas de 764 hay actualmente en España.
  • No está publicado el alcance de los contactos internacionales del menor detenido ni si ejercía dirección efectiva sobre otros miembros españoles.
  • No está demostrado que todas las amenazas atribuidas al investigado fueran parte de una orden coordinada desde el extranjero.
  • No existe evidencia pública de una cadena de mando global de 764 comparable a la de una organización terrorista jerárquica.
  • No debe presentarse todo el ecosistema The Com como idéntico a 764: 764 es un subgrupo o marca importante dentro de una comunidad más amplia y cambiante.
  • No está probado que todos los participantes estén impulsados por ideología política o religiosa; autoridades estadounidenses y europeas documentan también motivaciones de estatus, control, gratificación sexual, deseo de caos o pertenencia.
  • No debe identificarse a víctimas menores ni describir material de explotación o autolesión con detalles que puedan revictimizarlas o convertir prácticas dañinas en contenido imitativo.

Un menor de 17 años detenido en Gipuzkoa ha obligado a España a mirar de frente una amenaza que no se parece a una célula terrorista tradicional. 764 no necesita una sede, una jerarquía estable ni un manifiesto coherente. Vive en comunidades digitales, muta de nombre y convierte el control sobre víctimas vulnerables en una forma de prestigio.

GIPUZKOA / MADRID · 13 SEP 2026 — EL ESTÁNDAR

El primer gran nodo español ya está identificado

El 16 de julio, Guardia Civil, Ertzaintza y Mossos d’Esquadra registraron dos inmuebles de Gipuzkoa después de meses de investigación conjunta.

El objetivo era un menor de 17 años y nacionalidad española. Los tres cuerpos lo consideran el principal referente en España de la red 764.

Cuando Interior hizo pública la operación el 2 de agosto, el menor ya se encontraba bajo una medida preventiva de internamiento en un centro especializado. La causa está en manos de la jurisdicción de menores de Donostia/San Sebastián.

La identidad no se publica. Es menor y la investigación permanece abierta.

Amenazas que no llegaron a ejecutarse, pero obligaron a responder

Entre enero y abril de 2026, los investigadores atribuyen al detenido numerosas amenazas contra colegios, ayuntamientos, bibliotecas, organismos públicos y privados, asociaciones y personas.

Los mensajes anunciaban tiroteos, ataques armados y otras acciones violentas. Ninguna llegó a producirse.

Eso no las convirtió en inocuas. Las amenazas generaron alarma social y obligaron a activar dispositivos extraordinarios de seguridad.

En algunos mensajes, el autor afirmaba pertenecer a 764 y decía que retransmitiría la violencia en directo para otros integrantes. El componente de audiencia es importante: dentro de este ecosistema, la violencia puede convertirse en una demostración pública de estatus.

No es una célula: es un ecosistema

Europol utiliza un concepto más amplio para entender 764: The Com.

The Com es una comunidad descentralizada formada por actores y grupúsculos conectados por prácticas, espacios digitales y una cultura compartida de violencia, extorsión y notoriedad.

Project COMPASS, coordinado por el European Counter Terrorism Centre, divide el fenómeno en áreas que incluyen ciberdelincuencia, violencia offline y sextorsión. 764 aparece como uno de los grupos más notorios por sus técnicas de captación y por sus niveles de violencia.

Esta estructura explica una de las grandes dificultades policiales: cerrar un canal, detener a un referente o desactivar una marca no elimina necesariamente el ecosistema. Otros grupos pueden absorber miembros, reaparecer con otro nombre o conservar las mismas prácticas.

La captación empieza donde están los menores

Las autoridades españolas describen un patrón sencillo en su primera fase: redes sociales, aplicaciones de mensajería y espacios online frecuentados por menores.

No hace falta que el primer contacto sea abiertamente extremista. El FBI y Europol advierten de que los captadores pueden aproximarse como amigos, pares, parejas o integrantes de comunidades de videojuegos.

El objetivo es trasladar después la relación a espacios privados donde aumenta la asimetría de poder.

A partir de ahí aparecen el chantaje, la explotación, la humillación y las amenazas. El material comprometedor puede convertirse en instrumento para exigir nuevas conductas y aislar a la víctima de adultos o autoridades.

Víctimas y perpetradores pueden mezclarse

Uno de los rasgos más complejos de 764 es que la frontera entre víctima y miembro puede romperse.

Una persona captada y sometida puede terminar reproduciendo sobre otros las dinámicas que sufrió. El miedo, la vergüenza y la necesidad de pertenecer pueden convertir a una víctima en colaborador o captador.

Eso obliga a una respuesta diferente a la de una organización convencional. No todos los adolescentes presentes en estos grupos tienen el mismo grado de voluntariedad, intención criminal o radicalización.

La investigación debe reconstruir coerción, iniciativa, conocimiento y capacidad de decisión caso por caso.

La violencia como moneda de prestigio

En el caso español, los investigadores localizaron espacios en los que se promovían dinámicas de manipulación extrema contra jóvenes vulnerables.

El objetivo aparente era demostrar control. Cuanto más degradante o violenta fuera la conducta obtenida de la víctima, mayor podía ser el prestigio del captador dentro del grupo.

El Estándar omite deliberadamente los detalles gráficos de esas prácticas. Son relevantes para comprender la naturaleza del delito, pero reproducirlas con precisión añadiría riesgo de revictimización y de imitación sin aportar valor probatorio.

Lo importante es el mecanismo: obtener obediencia, documentarla y utilizar esa documentación como prueba de dominación y como nuevo instrumento de chantaje.

Swatting, doxing y el salto del ordenador a la calle

La actividad atribuida al referente español no se quedó únicamente dentro de chats privados.

Guardia Civil, Ertzaintza y Mossos detectaron también prácticas de doxing, swatting y suplantación de identidad.

En términos generales, el doxing consiste en exponer datos personales de una víctima para convertirla en objetivo de acoso; el swatting utiliza falsas alertas para provocar respuestas policiales contra una persona inocente.

Al menos dos personas, una en País Vasco y otra en Cataluña, sufrieron campañas de hostigamiento vinculadas a los hechos investigados.

Este salto demuestra por qué 764 no es sólo un problema de ‘contenido tóxico’. La violencia digital puede producir consecuencias físicas reales aunque el autor nunca abandone su habitación.

España lideró una ofensiva europea contra The Com

Semanas antes de hacerse pública la detención en Gipuzkoa, España había participado en otro frente.

Durante junio y julio, Europol organizó con el CITCO español una serie de Referral Action Days contra el ecosistema The Com.

Nueve países participaron. El resultado fue la remisión de 4.340 URLs vinculadas a extremismo violento nihilista para su evaluación por las plataformas digitales.

La operación buscaba limitar la propaganda, dificultar la difusión de contenidos violentos y obtener nuevas pistas de investigación.

El dato muestra que el caso de Gipuzkoa no es un expediente aislado: coincide con una ofensiva europea de alcance mucho mayor.

Project COMPASS: 28 países contra una amenaza sin fronteras

Europol creó Project COMPASS en enero de 2025.

Participan fuerzas de 28 países, incluidos España, Portugal, Francia, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Hasta julio de 2026, Europol atribuía al proyecto contribución a 30 arrestos, la identificación total o parcial de 179 perpetradores y 62 víctimas, además de cuatro víctimas protegidas directamente.

La propia composición del proyecto explica el problema jurisdiccional: un captador puede estar en un país, la víctima en otro, el servidor en un tercero y la plataforma tener sede en un cuarto.

¿Terrorismo, abuso sexual, ciberdelito o crimen organizado? La respuesta es: puede ser todo a la vez

764 desborda las categorías policiales tradicionales.

Algunas conductas son explotación sexual infantil. Otras son amenazas, acoso, ciberdelincuencia, crueldad, extorsión o inducción a la violencia. En determinados segmentos aparece una motivación nihilista y aceleracionista que busca el caos social.

Por eso Project COMPASS integra unidades antiterroristas, de protección de menores, ciberdelincuencia y crimen organizado.

El fenómeno no exige elegir una sola etiqueta. Exige decidir qué delito, qué víctima y qué grado de extremismo hay en cada caso.

Canadá dio el paso jurídico más contundente

El 8 de diciembre de 2025, Canadá incluyó formalmente a 764 en su lista de entidades terroristas.

Public Safety Canada la describe como una red transnacional descentralizada de extremistas violentos nihilistas, basada en misantropía y rechazo de valores sociales y morales, que utiliza plataformas de redes y videojuegos para captar, preparar y extorsionar a jóvenes.

Canadá fue el primer país en darle esa clasificación legal explícita.

España no ha publicado una designación equivalente. Aquí, las autoridades hablan de organización extremista, extremismo violento nihilista y una amenaza incluida en las nuevas prioridades de lucha contra la radicalización online.

España ya estaba adaptando su estrategia antes de la detención

La Estrategia Nacional contra el Terrorismo 2023 ordena priorizar la protección de menores frente a la radicalización y fortalecer las herramientas contra propaganda extremista en internet.

En abril de 2026, CITCO y el Global Internet Forum to Counter Terrorism reunieron en Madrid a expertos europeos para tratar nuevas dinámicas de radicalización online.

Interior destacó entonces específicamente el extremismo violento de carácter nihilista como vector emergente.

En 2025, la Unidad Nacional de Retirada de Contenidos Ilícitos en Internet y las fuerzas policiales españolas impulsaron la retirada de más de 14.000 contenidos violentos, según datos presentados por CITCO.

Por tanto, la detención de Gipuzkoa no creó la preocupación institucional. La hizo visible para el público.

INTELIGENCIA / INVESTIGACIÓN FORTIS

FORTIS clasifica 764 en España como una amenaza híbrida de cuatro capas.

CAPA 1 — ACCESO: contacto con menores y jóvenes dentro de plataformas ordinarias de socialización digital.

CAPA 2 — CONTROL: aislamiento, chantaje, explotación, humillación y acumulación de material comprometedor.

CAPA 3 — RADICALIZACIÓN / ESTATUS: violencia y transgresión utilizadas como prueba de pertenencia o prestigio dentro del grupo.

CAPA 4 — PROYECCIÓN OFFLINE: amenazas, swatting, acoso, violencia contra terceros o preparación de acciones reales.

El caso español ha tocado públicamente las cuatro capas, aunque no todas con el mismo nivel de consumación: hubo contacto y manipulación, hostigamiento real y amenazas de violencia; los ataques armados anunciados no llegaron a materializarse.

El P0 de inteligencia es ahora la topología nacional: número de contactos, víctimas, administradores, aliases, canales y conexiones internacionales asociados al nodo español.

Lo que falta saber en España

La policía ha identificado al presunto referente principal. Eso no equivale a haber cartografiado toda la red.

Falta saber cuántos perfiles mantenían contacto estable con él, cuántos eran víctimas, cuántos actuaban como captadores, qué conexiones existían con administradores extranjeros y qué canales permanecen activos.

Los dispositivos intervenidos en Gipuzkoa pueden ser la llave.

El siguiente salto no vendrá de una descripción más oscura de 764. Vendrá de metadatos, chats, cuentas, servidores, alias y cooperación judicial internacional.

Conclusión: la nueva radicalización puede no tener bandera

Durante décadas, combatir terrorismo significaba buscar organizaciones, líderes, manifiestos, financiación y estructuras de mando.

764 obliga a añadir otra imagen.

Un menor puede entrar en contacto con una comunidad violenta sin viajar, sin conocer personalmente a ningún dirigente y sin compartir una doctrina coherente.

La captación puede comenzar como amistad. La ideología puede llegar después o no llegar nunca. Lo que sí puede aparecer es la coerción, el deseo de pertenencia, la humillación y una escalada permanente para conseguir reconocimiento.

España ya tiene un caso nacional. Europa ya tiene una estructura policial específica. Canadá ya la llama legalmente terrorismo.

La pregunta ya no es si este fenómeno existe. Es cuántos menores están dentro antes de que sus familias, sus colegios o la policía puedan verlo.