Ceuta ha iniciado este martes el vaciado del último gran asentamiento que permanecía en playa Benítez, junto a la desaladora.
El operativo moviliza alrededor de 120 agentes de la Policía Nacional y una veintena de furgones.
Fuentes policiales citadas por El País calculan que entre 300 y 400 personas se encontraban todavía en el tramo afectado.
La mayoría son hombres adultos magrebíes, aunque también se han localizado adolescentes y un número reducido de mujeres.
Traslado al CATE
La secuencia prevista consiste en sacar a las personas de las tiendas y estructuras improvisadas, agruparlas y trasladarlas en autobuses al Centro de Atención Temporal de Extranjeros del Tarajal.
Allí se procede a la filiación y a la gestión administrativa de cada caso.
Los menores son derivados posteriormente a los dispositivos específicos de la ciudad.
La identificación individual es una de las claves del proceso porque determina qué procedimiento corresponde a cada persona.
El entorno de una infraestructura crítica
La playa no es un espacio cualquiera.
El asentamiento se había extendido hasta una zona próxima a la desaladora de Ceuta.
El suministro de agua es un servicio esencial y el propio marco de Seguridad Nacional activado en agosto incluye la protección de infraestructuras y servicios críticos entre las capacidades que deben preservarse.
Además, en el área existe un aliviadero que puede evacuar agua en episodios de lluvia intensa.
Las autoridades han señalado riesgos tanto para el acceso a la planta como para las personas asentadas.
Una operación en dos fases
El de hoy no es el primer desalojo de Benítez.
El domingo ya se movilizó un dispositivo para despejar otra parte del arenal y recuperar el litoral próximo a la planta.
Después de ese primer operativo comenzaron trabajos de limpieza y preparación del terreno.
El objetivo declarado es evitar que el asentamiento vuelva a consolidarse.
Veinte intentaron superar el cordón
Durante la actuación de hoy, una veintena de personas consiguió romper temporalmente el cordón policial y correr hacia el centro de la ciudad.
Parte del grupo fue interceptado y devuelto al punto de agrupamiento.
El resto del operativo se desarrolló mayoritariamente sin resistencia, según la información disponible.
Ese episodio muestra la dificultad de ejecutar traslados masivos sin generar movimientos descontrolados.
La presión se mueve, no desaparece
Desalojar una playa resuelve un problema territorial concreto.
No elimina las necesidades de alojamiento, identificación y tramitación.
Las personas trasladadas necesitan una ubicación posterior dentro de los dispositivos habilitados en Ceuta.
El Gobierno ha ido ampliando plazas en Loma Colmenar y preparando otros espacios, incluido el antiguo campo de fútbol del cuartel de Caballería.
Por eso el indicador relevante no es solo cuántas tiendas desaparecen de una playa.
También es cuántos expedientes pueden tramitarse y cuántas personas pueden ser alojadas de forma ordenada.
Retornos voluntarios
A las personas adultas se les informa de la posibilidad de retornar voluntariamente a Marruecos una vez identificadas.
Algunas ya han optado por esa vía.
El retorno voluntario es distinto de una expulsión administrativa o judicial y debe contabilizarse de forma separada para no mezclar categorías.
Qué sabemos
El operativo de hoy moviliza unos 120 agentes.
Entre 300 y 400 personas estaban en el asentamiento, según estimaciones policiales.
El destino inicial es el CATE del Tarajal.
La recuperación de la zona está vinculada también a la seguridad del entorno de la desaladora.
Qué no sabemos
No existe todavía un balance final del número exacto de trasladados ni del resultado administrativo de cada caso.
Tampoco puede afirmarse que la presión de acogida haya quedado resuelta con el vaciado de la playa.
Fuentes consultadas
- El País, 29 de septiembre de 2026.
- EFE y comunicaciones del Gobierno de Ceuta sobre los desalojos y la recuperación del litoral.



