PEKÍN / JERUSALÉN — 27 DE OCTUBRE DE 2026. Las elecciones de Israel despiertan interés más allá de Oriente Medio. China, que mantiene vínculos diplomáticos, económicos y tecnológicos con el Estado israelí y al mismo tiempo conserva relaciones importantes con Irán y otros actores de la región, observa la evolución política de Jerusalén. Sin embargo, un hecho debe quedar establecido desde el principio: el Gobierno chino no ha anunciado públicamente que respalde a Benjamin Netanyahu, a Gadi Eisenkot o a otro candidato israelí en la documentación oficial examinada para este artículo.
El contraste más relevante no procede de especulaciones, sino de una nota publicada por el propio Ministerio de Asuntos Exteriores de China sobre el encuentro que el ministro Wang Yi mantuvo con el presidente israelí Isaac Herzog el 15 de octubre de 2026 en Bakú, Azerbaiyán, durante una cumbre internacional. El encuentro contiene dos elementos que explican la política de Pekín: voluntad de cooperación bilateral y críticas explícitas a determinadas políticas israelíes.
El 15 de octubre, Wang Yi y Herzog buscaron mantener la interlocución
Según la transcripción oficial china, Herzog trasladó que Israel sigue comprometido con la política de una sola China y desea aprovechar el 35.º aniversario de relaciones diplomáticas en 2027 para ampliar intercambios en ciencia, tecnología, inversión y contactos entre sociedades.
La posición atribuida al presidente israelí también subraya que Israel prefiere la paz, pero considera necesario responder a amenazas contra su seguridad nacional. La nota del Ministerio chino consigna el mensaje israelí, de modo que permite apreciar el argumento de Jerusalén sin asumir que Pekín lo comparta íntegramente.
Wang Yi, por su parte, recordó la cooperación desarrollada durante décadas y presentó como objetivos el respeto mutuo, el trato igualitario y el beneficio recíproco. China manifestó disposición a consolidar la relación. Por tanto, no sería correcto escribir que Pekín ha roto todos sus vínculos con Israel o que ambos Estados carecen ya de interlocución diplomática.
Gaza y Cisjordania: el desacuerdo que Pekín mantiene
En esa misma conversación, Wang Yi defendió la solución de dos Estados, reclamó abrir integralmente los canales de acceso a Gaza para la ayuda humanitaria y pidió que Israel detuviera y revocara el establecimiento forzoso de asentamientos en Cisjordania.
La posición pública de Pekín no se limita a esos encuentros. En la rueda de prensa del 16 de octubre, la portavoz Mao Ning reiteró las cuatro orientaciones que China atribuye al presidente Xi Jinping: solución de dos Estados, administración palestina de Palestina, humanitarismo y justicia.
Esta es la posición oficial china, no una constatación independiente de todos los juicios históricos o jurídicos contenidos en su formulación. Las partes del conflicto mantienen posiciones enfrentadas sobre seguridad, territorios y responsabilidades; una investigación debe identificar las declaraciones por su autor y por su fecha.
Irán: China pide desescalada sin renunciar a sus vínculos regionales
En la conferencia de prensa del Ministerio de Exteriores chino del 27 de octubre, el portavoz Guo Jiakun respondió a una pregunta sobre la tensión regional y posibles nuevas operaciones de Estados Unidos e Israel contra Irán. Declaró que China observa con preocupación los conflictos de Oriente Medio y del golfo Pérsico, y llamó al diálogo y al cese de hostilidades.
El portavoz adelantó que enviados especiales chinos viajarán a países de la región para fomentar contactos y desescalada. El anuncio de una intención diplomática no significa que exista un acuerdo alcanzado ni que los interlocutores vayan a aceptar la mediación.
Durante 2026, Pekín ya había manifestado su rechazo a la escalada militar contra Irán. Reuters recogió en marzo que China advertía del coste de los conflictos para la energía, el transporte marítimo y las cadenas comerciales. Estos factores contribuyen a explicar el interés chino en la estabilidad regional.
China mantiene relaciones con Irán, pero eso tampoco permite afirmar sin evidencia que dirige todas las decisiones de Teherán o que controla las fuerzas armadas y grupos de la región. Las relaciones de cooperación, la capacidad de influencia y una eventual coordinación operativa son hipótesis de alcance muy diferente.
La cooperación tecnológica: una cuestión de seguridad para Israel y Estados Unidos
Una parte de la relación entre Jerusalén y Pekín ha girado tradicionalmente alrededor de la tecnología, la infraestructura y las inversiones. China puede valorar el conocimiento israelí en investigación, digitalización o sectores industriales; Israel, a su vez, ha visto en China un mercado e inversor significativo.
El problema es que Israel también mantiene su alianza estratégica de seguridad con Estados Unidos, cuya competencia tecnológica con Pekín se ha intensificado. El acceso a infraestructuras sensibles, datos, cadenas de suministro y tecnología de doble uso obliga a considerar mecanismos de control específicos para las inversiones extranjeras.
Un análisis de Alhurra publicado el 26 de octubre expone opiniones divergentes de especialistas: unos destacan el interés chino en la estabilidad y el valor de mantener canales con Israel; otros sostienen que la inversión en industrias sensibles debe someterse a un mayor escrutinio por riesgos de seguridad. Son evaluaciones de analistas identificados, no informes probatorios de injerencia electoral.
Por su parte, estadísticas publicadas por la Oficina Central de Estadística israelí documentan el peso de China en las importaciones por origen. Para interpretar la relación comercial es necesario distinguir el país de fabricación del país de adquisición; confundir ambos indicadores puede conducir a cifras engañosas.
¿Qué ha dicho el Gobierno chino sobre los candidatos?
Esta es una de las preguntas centrales de la jornada electoral. La transcripción de la rueda de prensa oficial del 27 de octubre incluye declaraciones sobre Oriente Medio, Irán, Europa, Japón y otros asuntos, pero no contiene un respaldo expreso a Netanyahu o Eisenkot ni un pronunciamiento oficial que proclame un vencedor en las elecciones israelíes.
El portavoz Guo Jiakun sí intervino sobre una controversia cultural y comercial: a preguntas de AFP, señaló que determinadas declaraciones que hieren sensibilidades en China reciben el rechazo de sectores chinos, en relación con la polémica surgida alrededor del futbolista Kylian Mbappé. Esa respuesta puede ilustrar el lenguaje de la diplomacia pública china, pero no demuestra una política gubernamental dirigida a alterar las urnas israelíes.
El reportaje publicado por Alhurra el 26 de octubre recoge críticas de medios estatales chinos a Netanyahu y opiniones de expertos sobre posibles efectos de la elección. También señala expresamente que no presenta pruebas directas de interferencia china en los comicios. La existencia de mensajes críticos, campañas mediáticas o intereses estratégicos no constituye por sí sola un delito electoral ni una operación de influencia coordinada.
Una relación con tensiones y canales abiertos
Pekín condena ciertas acciones militares israelíes y defiende sus posiciones sobre Palestina e Irán. Israel mantiene preocupaciones de seguridad y una relación estrecha con Washington. Al mismo tiempo, ambos gobiernos han confirmado canales de comunicación y una agenda potencial de cooperación.
La política china ante el nuevo Gobierno israelí no puede reducirse a «a favor» o «en contra». La cuestión es qué temas permanecerán abiertos, cuáles concentrarán conflictos diplomáticos y cómo se regularán los riesgos tecnológicos y económicos.
Para averiguarlo habrá que observar, después de los resultados oficiales israelíes, los comunicados bilaterales, los acuerdos comerciales concretos, las decisiones regulatorias y las posiciones en organizaciones internacionales. No hay fundamento documental para atribuir desde hoy un resultado electoral preferido o decidido por Pekín.
Qué sabemos
- Wang Yi se reunió el 15 de octubre con Herzog en Bakú y reafirmó la disposición china a la cooperación diplomática y económica.
- Pekín ha criticado determinadas políticas israelíes en Gaza y Cisjordania y pide contención en el conflicto con Irán.
- El 27 de octubre, el portavoz Guo Jiakun anunció disposición a seguir impulsando diálogo regional.
- No aparece un respaldo oficial de China a candidatos israelíes en los textos examinados.
Qué no sabemos
- Qué condiciones políticas exigirá China al futuro ejecutivo israelí ni qué acuerdos llegarán a firmarse.
- Qué grado de interlocución privada mantiene Pekín con partidos israelíes durante el recuento.
- Que exista una operación de injerencia en las urnas de 2026: no se han encontrado pruebas verificables que permitan afirmarlo.
Fuentes primarias: Ministerio de Exteriores chino — Wang Yi y Herzog (15/10), Ministerio chino — conferencia del 16/10, Ministerio chino — conferencia del 27/10; contexto e interpretaciones atribuidas: Alhurra, 26/10, Reuters, guerra regional y energía (20/03).
EL ESTÁNDAR — PODER. HECHOS. CONSECUENCIAS.
