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Mehdi Hijaouy, la pieza fugitiva de la inteligencia marroquí: Pegasus, Jabaroot y un rastro que vuelve a España

El ex alto cargo de la DGED vuelve al centro de una de las historias más sensibles de la relación España–Marruecos. Su paso por la inteligencia exterior marroquí, el expediente de extradición abierto en Madrid y su posterior fuga están documentados. Su ubicación actual en España, su papel operativo en Pegasus y su eventual vínculo con Jabaroot proceden de nuevas revelaciones periodísticas y requieren distintos niveles de corroboración.

Retrato de un hombre en interior aportado a redacción para ilustrar la investigación sobre Mehdi Hijaouy y el expediente de inteligencia marroquí.
La investigación sitúa de nuevo a Mehdi Hijaouy en el centro del tablero de inteligencia marroquí. Su paso por la DGED y su fuga del procedimiento de extradición en España están documentados; su localización actual y su papel concreto en Pegasus siguen dependiendo de nuevas revelaciones y corroboraciones.
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HALLAZGOS PRINCIPALES

  • Mehdi Hijaouy fue un alto cargo de la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), el servicio de inteligencia exterior marroquí. Fuentes y trabajos periodísticos previos lo sitúan en la cúpula de la organización y como número dos en distintas etapas.
  • La Audiencia Nacional tramitó en 2024 el expediente de extradición 61/2024 solicitado por Marruecos. Hijaouy quedó en libertad provisional con retirada de pasaporte y comparecencias periódicas; dejó de acudir y en noviembre se ordenó su búsqueda y detención.
  • La Audiencia Nacional archivó en enero de 2026 por segunda vez la causa Pegasus porque la falta de cooperación israelí impidió atribuir la autoría de las infecciones a una persona concreta.
  • Este 8 de septiembre, El Debate sitúa a Hijaouy de nuevo en España, entre un piso en la Comunidad de Madrid y una finca en Cáceres, citando fuentes policiales. Esa localización no cuenta al cierre con confirmación pública institucional.
  • Mediaset/Horizonte ha mostrado una supuesta hoja de servicios que identificaría a Hijaouy como jefe de una unidad denominada Service Action. La periodista que presenta el documento vincula esa función con el operativo Pegasus; El Estándar no dispone todavía del documento primario completo para verificar alcance, autenticidad y atribuciones.
  • Diferentes medios y analistas relacionan a Hijaouy con la filtración Jabaroot. El vínculo directo —autor, fuente, intermediario o colaborador— no está públicamente probado.

QUÉ SABEMOS

  • Hijaouy perteneció durante años a la DGED y ocupó un puesto de alta responsabilidad dentro del servicio exterior marroquí.
  • Marruecos solicitó su extradición a España en 2024 y la Audiencia Nacional impuso medidas cautelares antes de que dejara de comparecer.
  • Existe una orden de búsqueda y detención vinculada a su incomparecencia en la Audiencia Nacional, según documentación y reporting judicial consolidado.
  • Los teléfonos de Pedro Sánchez, Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas fueron infectados con Pegasus; la Audiencia Nacional no logró atribuir judicialmente la autoría.
  • La causa Pegasus fue archivada provisionalmente de nuevo el 22 de enero de 2026 por falta de cooperación de Israel con las comisiones rogatorias.
  • Jabaroot ha publicado grandes volúmenes de información vinculada a aparatos de seguridad marroquíes; parte del material ha sido validado por fuentes europeas, pero eso no convierte todas sus atribuciones políticas en hechos probados.

QUÉ NO SABEMOS

  • Si el documento mostrado en televisión es íntegro, auténtico y suficiente para demostrar que Hijaouy dirigió operativamente el espionaje contra teléfonos del Gobierno español.
  • Qué datos concretos de Pegasus pudo conocer Hijaouy y si conserva copias, accesos o material procedente de las infecciones investigadas en España.
  • Si Hijaouy está detrás de Jabaroot, le proporcionó información o simplemente aparece mencionado en el conjunto de datos filtrados.
  • Qué papel tuvieron, en su caso, DGED, DGST u otros actores en las infecciones Pegasus. Judicialmente la autoría sigue sin determinar.
  • Si España mantiene actualmente un expediente operativo de localización sobre Hijaouy y qué cooperación existe con Marruecos en su búsqueda.

Una figura que parecía haber desaparecido del mapa europeo ha vuelto al centro del tablero de inteligencia entre España y Marruecos. Mehdi Hijaouy, antiguo alto cargo de la inteligencia exterior marroquí, reaparece ahora asociado a tres asuntos capaces de alterar por sí solos la relación bilateral: el expediente Pegasus, la fuga de información atribuida a Jabaroot y su propia situación judicial en España.

La novedad inmediata procede de una investigación publicada este martes por El Debate. El diario sitúa a Hijaouy en territorio español y afirma, citando fuentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que al menos hasta hace dos meses se movía entre un piso de la Comunidad de Madrid y una finca en Cáceres.

El dato es extraordinariamente sensible. También exige precisión. El Estándar no ha localizado una confirmación pública del CNI, la Policía, la Guardia Civil o la Audiencia Nacional sobre esa ubicación actual. Por tanto, la localización debe mantenerse atribuida al medio que la publica y a las fuentes que éste cita.

Lo que sí puede reconstruirse con documentación y reporting previo es la trayectoria que llevó a Hijaouy hasta ese punto.

Un ex alto cargo de la DGED

Hijaouy perteneció durante aproximadamente dos décadas a la Dirección General de Estudios y Documentación, la DGED, el servicio de inteligencia exterior de Marruecos dirigido por Yassine Mansouri. Informaciones publicadas desde 2025 por El Confidencial, Le Monde y otros medios lo sitúan en posiciones de máxima responsabilidad dentro del organismo y describen una posterior ruptura con sectores del aparato de seguridad marroquí.

La relevancia de ese perfil no reside únicamente en el rango. La DGED es el servicio que opera fuera de Marruecos y participa en cooperación de inteligencia, contrainteligencia exterior, seguimiento de amenazas y operaciones sensibles. Un antiguo responsable que abandona esa estructura no es sólo un exfuncionario: es una persona potencialmente expuesta a información sobre operaciones, procedimientos, interlocutores y redes acumuladas durante años.

El expediente español existe

El rastro judicial en España no es una especulación. En 2024 Marruecos solicitó su extradición. El expediente recayó en la Audiencia Nacional y, según la reconstrucción publicada por El Confidencial a partir de documentación judicial, Hijaouy quedó en libertad provisional con retirada de pasaporte y obligación de presentarse periódicamente.

Dejó de hacerlo. Tras dos incomparecencias, el juez ordenó a finales de noviembre de 2024 su búsqueda, detención e ingreso en prisión para poder celebrar la comparecencia prevista en el procedimiento de extradición.

Ese dato modifica la lectura de cualquier información sobre su ubicación actual. No estamos hablando simplemente de un antiguo espía que habría elegido España como residencia. Hablamos de una persona que pasó por un procedimiento formal de extradición, dejó de comparecer y quedó sujeta a una orden de localización.

Pegasus: la pieza que sigue sin autor

El segundo elemento es mucho más explosivo: Pegasus.

Los dispositivos del presidente Pedro Sánchez y de varios ministros fueron infectados con el software espía desarrollado por NSO Group. La Audiencia Nacional abrió una investigación para determinar la autoría. El procedimiento fue archivado, reabierto en 2024 tras nueva información llegada desde Francia y archivado por segunda vez el 22 de enero de 2026.

La resolución judicial de enero es un límite que cualquier investigación seria debe respetar. El juez José Luis Calama explicó que la falta de cooperación de Israel impedía atribuir la autoría de las infecciones a una persona concreta. Dicho de otro modo: España sabe que los teléfonos fueron atacados, pero judicialmente no ha podido demostrar quién ordenó ni ejecutó aquella operación.

Por eso la nueva documentación presentada públicamente sobre Hijaouy importa tanto.

Este martes, la periodista Ketty Garat mostró en el programa Horizonte una hoja de servicios que, según explicó, identifica al exresponsable de la DGED como jefe de una unidad denominada Service Action. La información vincula esa estructura con operaciones clandestinas y sostiene que Hijaouy tenía relación funcional con el operativo Pegasus.

El Estándar no dispone al cierre del documento íntegro de esa hoja de servicios ni de una certificación independiente sobre todas las funciones que se le atribuyen. El salto entre dirigir una unidad de acción y ser responsable del ataque concreto contra el presidente del Gobierno necesita más evidencia que una asociación contextual.

No es un tecnicismo. Es la diferencia entre una pista de inteligencia y una atribución de autoría.

Jabaroot: otra atribución que necesita cierre

La tercera línea es Jabaroot. El grupo ha provocado durante 2025 y 2026 una de las mayores crisis de seguridad informativa conocidas por el aparato marroquí. Sus publicaciones incluyen bases de datos, documentos internos y listados masivos cuya autenticidad parcial ha sido corroborada por diferentes fuentes europeas.

A partir de ahí han aparecido varias hipótesis sobre quién proporciona el acceso o la información. Una de ellas apunta a Hijaouy.

Algunos medios marroquíes y españoles lo sitúan detrás de las filtraciones. Otros análisis sostienen simplemente que su perfil, conocimientos y ruptura con el aparato le convierten en una persona con acceso potencialmente útil para un actor como Jabaroot. Ninguna de esas formulaciones equivale a una prueba pública de que él sea el operador, el financiador o la fuente material de la brecha.

El propio comportamiento de Jabaroot aumenta el interés de la hipótesis. En sus canales ha insinuado disponer de material sobre Pegasus relacionado con Pedro Sánchez. Esa amenaza no demuestra que posea realmente los datos ni que éstos procedan de Hijaouy.

España queda en medio

La historia adquiere una dimensión especialmente incómoda para Madrid porque todas las líneas terminan tocando territorio español.

Hijaouy pasó por un procedimiento de extradición ante la Audiencia Nacional. España fue una de las víctimas del caso Pegasus. Los servicios españoles analizan las filtraciones de Jabaroot. Y ahora una investigación periodística vuelve a situar físicamente al antiguo responsable marroquí dentro del país.

Si esa localización se confirma, la pregunta inmediata será qué saben las autoridades españolas y desde cuándo. La siguiente será todavía más importante: si se trata simplemente de un fugitivo escondido o de una fuente de inteligencia de alto valor para uno o varios servicios europeos.

No existe evidencia pública que permita responder hoy a esa segunda pregunta.

El riesgo de convertir una exclusiva en una conclusión

Este expediente resume uno de los problemas recurrentes de la cobertura de inteligencia. Los hechos más relevantes suelen llegar fragmentados: un documento, una fuente policial, un expediente judicial, una filtración, una declaración de un antiguo agente. Cada pieza puede ser auténtica y, sin embargo, la historia que las une seguir siendo incompleta.

El método de El Estándar será mantener separados los niveles.

Está documentado que Hijaouy fue un alto cargo de la DGED. Está documentado que Marruecos pidió su extradición y que dejó de comparecer en España. Está documentado que los móviles del Gobierno fueron infectados con Pegasus y que la Audiencia Nacional no pudo atribuir judicialmente la autoría.

Es una revelación periodística actual que podría seguir en España. Es una atribución todavía pendiente de cierre que dirigiera la operación Pegasus. Y es una hipótesis, no un hecho establecido, que esté detrás de Jabaroot.

La siguiente fase de la investigación

Para convertir esta historia en un expediente cerrado hacen falta documentos muy concretos.

Primero, recuperar el expediente 61/2024 de extradición y sus resoluciones completas. Segundo, obtener la hoja de servicios mostrada públicamente y verificar su autenticidad, cargo, fechas y competencias. Tercero, reconstruir cualquier referencia oficial o judicial que conecte Service Action con Pegasus. Cuarto, determinar si existe alguna evidencia técnica o humana que una a Hijaouy con Jabaroot más allá de atribuciones de prensa y servicios interesados.

La diferencia entre una historia extraordinaria y una historia histórica estará en esos documentos.

Por ahora, el hecho central ya es suficientemente importante: una de las figuras más sensibles de la antigua inteligencia exterior marroquí, buscada tras abandonar un procedimiento de extradición en España, vuelve al centro de Pegasus y Jabaroot al mismo tiempo que nuevas fuentes la sitúan de nuevo en territorio español.

Para Madrid, Rabat y sus servicios de inteligencia, eso no es una anécdota.

Es un expediente abierto.