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Rabat juega con todos: EEUU acelera, China le vende misiles y Rusia gana espacio

El comercio de bienes entre Estados Unidos y Marruecos creció alrededor de un 37% entre 2022 y 2025 mientras el intercambio estadounidense con España retrocedía cerca de un 4%. Pero la tendencia va mucho más allá del comercio: Washington es el principal proveedor militar de Rabat, China ha entrado en drones, defensa aérea e industria ligada a los nuevos corredores portuarios, y Rusia mantiene una asociación estratégica que en 2025 volvió a ampliarse. Irán, en cambio, no es un cuarto socio de Marruecos: Rabat rompió relaciones con Teherán en 2018 y lo acusa de haber apoyado al Polisario a través de Hizbulá. El resultado es un Marruecos que maximiza autonomía entre potencias mientras el Estrecho se convierte en un espacio de competencia militar, logística, tecnológica y política.

Infraestructura portuaria marroquí y cooperación internacional en el Estrecho y el norte de África.
Marruecos está diversificando simultáneamente sus relaciones con Estados Unidos, China y Rusia mientras amplía su capacidad militar, industrial y logística.
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HALLAZGOS PRINCIPALES

  • El US Census Bureau confirma que el comercio de bienes EEUU–Marruecos fue de 7.389 millones de dólares en 2025 frente a unos 5.406 millones en 2022; EEUU–España fue de 47.921 millones en 2025 frente a 49.845 millones en 2022. España sigue muy por delante en volumen, pero Marruecos crece con mucha más rapidez.
  • El Departamento de Comercio de EEUU identifica a Marruecos como el mayor comprador africano de sistemas de defensa estadounidenses y cifra la cartera FMS en 8.900 millones de dólares, con potencial de superar 10.300 millones.
  • China tiene un papel militar complementario, no dominante: fuentes abiertas documentan drones Wing Loong II y sistemas chinos de defensa aérea y cohetes; el propio Departamento de Comercio estadounidense atribuía a China el 6,8% de las importaciones de armas marroquíes frente al 76% de EEUU.
  • China está penetrando con fuerza en el ecosistema industrial conectado a los puertos marroquíes, especialmente alrededor de Nador West Med y Tanger Tech. Las principales concesiones de terminales de Nador publicadas hasta ahora están, sin embargo, en manos de Marsa Maroc con socios como MSC/TIL y CMA CGM, no de operadores portuarios chinos.
  • China no opera los terminales de Nador West Med: el operador es Marsa Maroc. El dato relevante es que empresas chinas están entrando en la infraestructura física e industrial que rodea la nueva red portuaria.
  • Rusia y Marruecos renovaron en 2025 su cooperación económica dentro de la Asociación Estratégica Profundizada de 2016. Moscú informó de un aumento cercano al 30% del comercio bilateral en el primer semestre de 2025 y firmó un nuevo acuerdo pesquero que da continuidad a la presencia de buques rusos en aguas y puertos marroquíes.
  • Irán no forma parte de la estrategia de socios múltiples de Rabat. Marruecos mantiene rotas las relaciones diplomáticas desde 2018 tras acusar a Teherán y Hizbulá de apoyar militarmente al Polisario. En 2026 seguía sin embajada marroquí en Irán.
  • La dimensión palestina introduce una tensión interna real: grandes movilizaciones marroquíes han exigido romper la normalización con Israel. El PJD y Al Adl wal Ihsan participan en esa presión social. No existe evidencia sólida localizada de que la monarquía financie partidos de izquierda españoles, utilice esos partidos para trasladar inmigrantes a España o esté difundiendo deliberadamente una agenda de los Hermanos Musulmanes.
  • Irán sí está documentado como usuario de intermediarios criminales en Europa para operaciones de coerción y violencia. Algunos precedentes han implicado redes criminales de origen marroquí en Países Bajos, pero eso no demuestra coordinación del Estado marroquí ni una alianza Rabat–Teherán.

QUÉ SABEMOS

  • Washington considera a Marruecos un Major Non-NATO Ally desde 2004 y mantiene cooperación militar, antiterrorista y de interoperabilidad.
  • Marruecos dispone de un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos vigente desde 2006, el único acuerdo estadounidense de ese tipo con un país africano.
  • Los nuevos puertos Nador West Med y Dakhla Atlantic forman parte de una estrategia estatal marroquí para capturar cadenas de valor, transbordo, energía e industria.
  • Rusia mantiene cooperación formal con Marruecos en agricultura, energía, industria, transporte, aduanas, educación y pesca.
  • El rey Mohammed VI preside el Comité Al-Quds y la posición oficial marroquí sigue respaldando un Estado palestino con Jerusalén Este como capital, al tiempo que Rabat mantiene la normalización y la cooperación estratégica con Israel.

QUÉ NO SABEMOS

  • No existe evidencia de que Estados Unidos esté 'sustituyendo' a España por Marruecos. El volumen bilateral con España sigue siendo varias veces superior.
  • No está probado que empresas chinas operen directamente las principales terminales de Nador West Med: la penetración china localizada se concentra por ahora en el cinturón industrial y logístico asociado.
  • No existe evidencia pública sólida de que Rusia 'proteja' estatalmente la cadena de narcotráfico Marruecos–Europa. Sí está documentado que las rutas del hachís y la cocaína convergen en el Mediterráneo occidental y que Rusia expande presencia en el Sahel, pero unir ambos fenómenos como una política rusa de protección sería un salto no probado.
  • Las protestas pro-Palestina en Marruecos y la actividad de organizaciones islamistas no prueban que la monarquía esté extendiendo una agenda de los Hermanos Musulmanes.
  • No hay evidencia de una alianza Marruecos–Irán. La relación bilateral sigue marcada por ruptura, desconfianza y el expediente Polisario/Hizbulá.

Marruecos no está cambiando de bando. Está haciendo algo más sofisticado: aumentar el número de potencias de las que puede obtener armas, inversión, tecnología, mercados y margen diplomático sin romper su anclaje principal con Washington. Los datos comerciales publicados este 15 de septiembre ofrecen la primera pista, pero no explican por sí solos la magnitud del movimiento.

El ++US Census Bureau++ cifra el comercio de bienes de Estados Unidos con Marruecos en 7.389 millones de dólares en 2025. En 2022 rondaba los 5.406 millones: un aumento cercano al 37%. En paralelo, el comercio estadounidense con ++España++ pasó de unos 49.845 millones de dólares en 2022 a 47.921 millones en 2025, aproximadamente un 4% menos.

La fotografía necesita una corrección inmediata para no convertir una tendencia en una ficción: España sigue estando muy por delante de Marruecos en volumen. La noticia no es que Rabat haya sustituido a Madrid. La noticia es la velocidad de convergencia y, sobre todo, los sectores hacia los que se desplaza la relación estadounidense con el reino alauí.

Washington no solo compra y vende: arma e integra

El Departamento de Comercio estadounidense define a Marruecos como el ++mayor comprador de armas de Estados Unidos en África++. Su cartera de Foreign Military Sales se sitúa en torno a 8.900 millones de dólares y los casos en desarrollo podrían elevarla por encima de 10.300 millones. La estructura incluye F-16, Apache, sistemas de apoyo, mantenimiento y una creciente dimensión industrial.

En marzo de 2024 Washington aprobó una posible venta de ++612 misiles Javelin y 200 unidades de lanzamiento por 260 millones de dólares++. En abril de 2025 autorizó otro paquete de hasta ++600 misiles Stinger Block I por 825 millones++. A ello se suman autorizaciones para misiles aire-aire y bombas guiadas.

La lógica oficial estadounidense es explícita: Marruecos es un ++Major Non-NATO Ally++ y un socio de estabilidad regional. Para Rabat, esa relación proporciona interoperabilidad, tecnología occidental y respaldo político; para Washington, ofrece una plataforma situada frente al Estrecho, el Sahel y África occidental.

China vende lo que Washington no monopoliza

La segunda pata es China. No sustituye a Estados Unidos como proveedor principal de defensa marroquí, pero ocupa nichos que permiten a Rabat reducir dependencia y ampliar opciones.

El propio Departamento de Comercio estadounidense estimaba que EEUU representaba aproximadamente el 76% de las importaciones marroquíes de armamento, frente a un 6,8% de China. Aun así, el inventario de fuente abierta muestra una diversificación relevante. Un análisis del ++Middle East Council on Global Affairs++ identifica la integración de drones chinos Wing Loong II y una cooperación militar todavía limitada pero creciente.

Informes especializados han atribuido a Marruecos sistemas chinos Sky Dragon 50 de defensa aérea y lanzacohetes WS-2D, además de adquisiciones de drones más recientes. Estas cifras deben tratarse como inventario OSINT —Rabat publica pocos detalles de sus compras—, pero el patrón es coherente: China funciona como proveedor complementario de capacidades que diversifican el arsenal sin desplazar la columna vertebral estadounidense.

La idea importante no es contar cuántos sistemas chinos hay. Es entender la doctrina de compra: Marruecos intenta impedir que un solo proveedor tenga capacidad de veto sobre toda su modernización militar.

China se incrusta alrededor de los puertos, pero no controla sus principales terminales

La penetración china se vuelve todavía más visible en la industria conectada con la red portuaria. El ++Financial Times++ ha documentado miles de millones de dólares de inversión industrial china en Marruecos, especialmente en automoción, baterías y componentes, utilizando la posición del reino y sus acuerdos comerciales como puente hacia Europa y Estados Unidos.

En el entorno de Nador West Med, ++Médias24++ sitúa a compañías chinas entre los primeros inversores extranjeros del cinturón industrial: Aeolon Maroc, Boway Alloy y Daosheng Tianhe Materials aparecen en proyectos de componentes e insumos avanzados.

Pero aquí también hay que separar titular de realidad contractual. Las concesiones de terminales publicadas para Nador West Med están asociadas a la marroquí Marsa Maroc y a socios internacionales como ++MSC/TIL++ y otros operadores globales. El dato defendible no es que China controle el puerto: es que el capital industrial chino se está colocando alrededor de la infraestructura que organizará una parte creciente del comercio del Mediterráneo occidental.

El rey Mohammed VI presidió en enero de 2026 una reunión específica sobre el complejo y ordenó acelerar su puesta en funcionamiento en el cuarto trimestre. ++El comunicado del Gabinete Real++ cifra en 20.000 millones de dirhams las inversiones privadas ya confirmadas en el complejo portuario e industrial.

Rusia no está fuera: la relación se amplía pese a Ucrania

La tercera pata rompe otra lectura demasiado simple. Marruecos no ha congelado su relación con Rusia. Mientras se mantiene estrechamente integrado con Estados Unidos, conserva y amplía canales económicos con Moscú.

En octubre de 2025, la octava Comisión Mixta Intergubernamental Marruecos–Rusia volvió a activar la ++Asociación Estratégica Profundizada firmada en 2016++. Agricultura, energía, industria, transporte, aduanas, educación y cultura aparecen como áreas prioritarias.

El Gobierno ruso afirmó que el comercio bilateral había crecido cerca de un ++30% interanual en el primer semestre de 2025++. Ese mismo ciclo produjo un nuevo acuerdo pesquero: buques rusos continúan faenando en la zona atlántica marroquí y utilizan puertos del reino para transbordo y reparación. Moscú prevé elevar sus capturas anuales desde alrededor de 60.000 toneladas hacia 90.000–100.000.

Eso no convierte a Marruecos en un aliado ruso. Sí muestra que Rabat evita el modelo binario que exigiría elegir entre Washington y Moscú. Mantiene los vínculos que le resultan útiles y reduce el coste de depender de una única arquitectura exterior.

Lo que no está probado: Rusia como protectora de la ruta de la droga

El narcotráfico obliga a introducir una frontera probatoria. Está sobradamente documentado que las rutas históricas del cannabis marroquí se han reutilizado para cocaína y que España, Portugal, Bélgica y Países Bajos forman parte de una cadena criminal cada vez más integrada. ++UNODC++ y ++Europol++ han descrito esa superposición de rutas y organizaciones.

También está documentado que Rusia expande su presencia militar y política en el Sahel y mantiene capacidad logística en el Mediterráneo. Pero El Estándar no ha localizado evidencia sólida que permita afirmar que el Estado ruso esté protegiendo deliberadamente la cadena de acceso de drogas desde Marruecos hacia Europa. La coexistencia de influencia rusa y corredores criminales no basta para demostrar dirección, protección o coordinación estatal.

Irán: no es un socio de Rabat, es el adversario que entra por otro frente

La cuarta potencia del tablero debe colocarse exactamente en el lugar contrario al que sugeriría una lectura rápida. Irán no forma parte del juego de alianzas de Marruecos. Es uno de sus conflictos estratégicos.

Marruecos rompió relaciones diplomáticas con Teherán en 2018, acusando a Irán y a Hizbulá de proporcionar apoyo militar y logístico al Frente Polisario. ++Rabat sostuvo entonces++ que instructores vinculados a Hizbulá habían entrenado a cuadros polisarios y facilitado material a través de canales relacionados con Argelia. Teherán negó las acusaciones.

La ruptura sigue teniendo efectos prácticos. En 2026 Marruecos continuaba sin embajada en Irán y utilizaba su representación en Bakú como punto de contacto para ciudadanos marroquíes. Rabat sí acogió favorablemente en junio el memorando de cese de hostilidades entre EEUU e Irán y pidió su cumplimiento, una señal de pragmatismo diplomático, no de reconciliación bilateral.

Lo verdaderamente relevante para España está fuera de la relación bilateral. Irán ha desarrollado una estrategia de operaciones exteriores que utiliza intermediarios criminales para conservar negación plausible. Investigaciones académicas, servicios de inteligencia europeos y causas judiciales han documentado el recurso de Teherán a traficantes y bandas para vigilancia, intimidación, incendios y proyectos de asesinato.

Un estudio de 2025 sobre la estrategia iraní de ++criminal outsourcing++ describe cómo el régimen ha empleado redes criminales multiétnicas en Europa. La inteligencia sueca ha acusado públicamente a Irán de utilizar bandas locales y el MI5 británico ha informado de múltiples complots respaldados por Teherán.

Existe además un precedente especialmente delicado para el eje España–Benelux. ++Le Monde++ reconstruyó las sospechas de investigadores europeos sobre conexiones entre redes criminales de origen marroquí en Países Bajos y operaciones atribuidas o vinculadas a intereses iraníes. Esa convergencia criminal no convierte al Estado marroquí en colaborador de Teherán: al contrario, demuestra que una red criminal de diáspora puede ser instrumentalizada por un Estado con el que Rabat mantiene una relación hostil.

Esta distinción es fundamental. Mezclar ‘mafia marroquí’, Estado marroquí e Irán dentro de una misma cadena causal produciría una conclusión que las pruebas disponibles no sostienen.

Palestina: la calle marroquí presiona a una monarquía que mantiene dos políticas

La cuestión palestina añade otra capa. Marruecos mantiene relaciones con Israel desde la normalización de 2020 y profundizó posteriormente la cooperación en defensa e inteligencia. Pero la opinión pública marroquí es mucho más hostil a esa normalización. En abril de 2025, ++decenas de miles de personas marcharon en Rabat++ contra la guerra de Gaza y contra los vínculos con Israel.

Las protestas han reunido organizaciones islamistas, activistas de izquierda y asociaciones civiles. ++Associated Press++ documentó campañas contra la normalización concentradas incluso en puertos marroquíes ante sospechas de tránsito de material hacia Israel. Al Adl wal Ihsan ha tenido un papel visible en esa movilización, mientras el PJD mantiene una oposición política explícita a la normalización.

La monarquía, sin embargo, sostiene simultáneamente otra legitimidad: Mohammed VI preside el Comité Al-Quds y ++reafirma oficialmente el apoyo a un Estado palestino con Jerusalén Este como capital++. Rabat intenta así mantener cooperación estratégica con Israel y Estados Unidos sin abandonar la causa palestina como elemento de legitimidad interna y regional.

Eso sí permite hablar de una tensión real entre política de Estado y presión social. No permite, con lo conocido hasta ahora, afirmar que el rey financie partidos de izquierda españoles, que utilice esos partidos para facilitar inmigración a España o que esté extendiendo deliberadamente la agenda de los Hermanos Musulmanes. Esas afirmaciones requerirían trazabilidad financiera, documentación interna o pruebas judiciales que no aparecen en las fuentes revisadas.

El eje Rusia–China–Irán existe; Marruecos no está dentro

Rusia, China e Irán sí cooperan cada vez más en espacios económicos, diplomáticos y de evasión de presión occidental. Esta misma semana, ++Reuters++ ha documentado un sistema de intercambio petróleo-por-bienes que mantiene el flujo de productos chinos hacia Irán bajo sanciones. Rusia, por su parte, consolida presencia militar en el Sahel y mantiene una cadena logística mediterránea.

Pero Marruecos no es una pieza de ese eje. Su posición es más incómoda para España precisamente porque es distinta: Rabat se mantiene dentro de la arquitectura estadounidense, coopera con Israel, compra y recibe industria china, conserva relaciones económicas con Rusia y administra cada relación por separado.

Ese modelo le permite presentarse simultáneamente como aliado de Washington, plataforma industrial para China, socio económico de Moscú, interlocutor africano y potencia logística mediterránea. No necesita elegir una sola potencia porque su valor estratégico crece cuanto más actores necesitan pasar por Marruecos.

El Estrecho es el premio

La importancia de todo esto para España no está en Rabat, Pekín o Moscú por separado. Está en el mapa. Tanger Med ya es el principal hub portuario de África y del Mediterráneo; Nador West Med comenzará operaciones en 2026 y Dakhla Atlantic ampliará la proyección hacia África occidental. ++El propio Gabinete Real++ define la estrategia como una forma de anclar permanentemente la economía del reino a las cadenas globales de valor.

España, entretanto, afronta la crisis de Ceuta y una competición creciente por centralidad logística, industrial y diplomática. ++El Estándar ya ha documentado la expansión del vínculo económico España–Marruecos incluso durante la crisis++. La pregunta ahora es mayor: si Rabat consigue multiplicar simultáneamente sus dependencias mutuas con EEUU, China, Rusia, Europa e Israel, ¿qué instrumentos conserva Madrid para evitar que esa centralidad se traduzca en capacidad de presión sobre el Estrecho, Ceuta y las rutas estratégicas españolas?

No hay evidencia de una gran conspiración única que coordine todos estos actores. Hay algo más plausible y, estratégicamente, más importante: Marruecos está construyendo suficiente valor para que cada potencia tenga algo que perder si Rabat deja de cooperar con ella.

Rabat no está eligiendo entre Washington, Pekín y Moscú. Está intentando conseguir que Washington, Pekín y Moscú tengan que elegir contar con Rabat.