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Ceuta ya estaba sobre la mesa en 2001: el USFP ordenó abrir el canal con el PSOE para defender la soberanía marroquí

El VI Congreso del USFP dejó por escrito en marzo de 2001 una instrucción política: abordar con los socialistas europeos —y de forma prioritaria con el PSOE— la reivindicación marroquí sobre Ceuta, Melilla y Chafarinas. La prueba fija la intención del partido marroquí meses antes del convenio PSOE-USFP; no acredita aceptación española.

USFP, Ceuta y PSOE: el mandato marroquí de 2001 antes del acuerdo
El VI Congreso del USFP de 2001 pidió llevar al PSOE la reivindicación marroquí sobre Ceuta, Melilla y Chafarinas. Qué prueba el documento y qué no.
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HALLAZGOS PRINCIPALES

  • El documento oficial del VI Congreso Nacional del USFP, celebrado en Casablanca del 29 al 31 de marzo de 2001, sigue publicado en la web del propio partido y es una fuente primaria de máxima relevancia.
  • En el apartado dedicado a la “cuestión nacional”, el USFP calificó Ceuta, Melilla y las islas Chafarinas como partes ocupadas del territorio marroquí y sostuvo que España y la Unión Europea no debían ignorar ese expediente.
  • La resolución recomendó a la dirección del partido emprender iniciativas con los partidos socialistas europeos y señaló de forma expresa al Partido Socialista Obrero Español como primer interlocutor para tratar el asunto y buscar una solución bajo soberanía marroquí.
  • La instrucción del congreso es anterior en casi nueve meses al viaje de José Luis Rodríguez Zapatero a Rabat y a la firma, el 18 de diciembre de 2001, de un convenio de colaboración entre PSOE y USFP.
  • La hemeroteca contemporánea confirma la existencia del convenio PSOE-USFP y una declaración conjunta separada sobre Oriente Medio. El texto firmado íntegro del convenio de cooperación no ha sido recuperado públicamente.
  • Las reconstrucciones públicas disponibles del acuerdo de diciembre no contienen una cláusula territorial verificable sobre Ceuta o Melilla. La ausencia de esa cláusula en las descripciones no demuestra que no existiera, pero impide afirmar que formara parte del pacto.
  • Zapatero declaró tras la visita que Mohamed VI había querido dejar Ceuta y Melilla fuera de su conversación privada. Ese dato es un control negativo relevante frente a cualquier tesis que presente la reivindicación territorial como aceptada por el PSOE.
  • La conclusión documental posible hoy es precisa: el USFP llegó al canal con el PSOE con un mandato territorial explícito y previo; la respuesta, aceptación o rechazo del PSOE a ese mandato sigue sin estar documentada de forma suficiente.

QUÉ SABEMOS

  • El texto oficial de marzo de 2001 nombra a Ceuta, Melilla, Chafarinas y al PSOE.
  • El USFP quería que la cuestión fuera abordada con el PSOE dentro de la soberanía marroquí.
  • PSOE y USFP firmaron un convenio de cooperación el 18 de diciembre de 2001.
  • El canal partidista existía antes de que Zapatero llegara a La Moncloa.

QUÉ NO SABEMOS

  • Si el PSOE aceptó, rechazó o negoció la reivindicación territorial planteada por el USFP.
  • Si Ceuta o Melilla aparecían en alguno de los artículos del convenio firmado en diciembre.
  • El texto exacto y completo del convenio PSOE-USFP y sus posibles anexos.
  • Si hubo instrucciones posteriores que trasladaran al Estado español compromisos del canal partidista.

Ceuta ya estaba sobre la mesa

El documento de marzo de 2001

La cronología de la relación entre el PSOE y la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) marroquí no empieza en la visita de José Luis Rodríguez Zapatero a Rabat de diciembre de 2001. Nueve meses antes, el partido dirigido por Abderraman Yusufi había aprobado en su máximo órgano congresual una resolución que fijaba con claridad qué posición quería llevar a sus interlocutores socialistas europeos sobre Ceuta y Melilla.

El VI Congreso Nacional del USFP se celebró en Casablanca entre el 29 y el 31 de marzo de 2001. Su declaración general permanece accesible en el archivo oficial del partido. En el apartado dedicado a la “cuestión nacional”, el texto aborda el Sáhara Occidental y, a continuación, Ceuta, Melilla y las islas Chafarinas. El USFP las presenta desde la posición oficial marroquí como territorios ocupados y sostiene que la cuestión debe ser tratada políticamente.

El párrafo siguiente es el que convierte esa declaración en una pieza documental relevante para España. El congreso no se limita a reafirmar una reivindicación territorial: recomienda a la dirección del USFP emprender iniciativas con los partidos socialistas europeos y coloca “en primer lugar” al Partido Socialista Obrero Español para abordar el asunto y buscar una solución “en el marco de la soberanía de Marruecos”.

No es una reconstrucción retrospectiva ni una acusación de parte aparecida después de las crisis actuales. Es un documento del propio USFP fechado el 31 de marzo de 2001. Fija la intención de una de las partes antes de que existiera el convenio de cooperación PSOE-USFP de diciembre de ese mismo año.

Qué significa exactamente “mandato”

El término exige precisión. La resolución congresual “recomienda” a la dirección del partido tomar iniciativas. En la arquitectura interna de un partido político, una resolución aprobada por el congreso funciona como mandato político y orientación para su dirección, pero no equivale a una orden de un Gobierno ni a una instrucción diplomática del Estado marroquí.

Esa diferencia es esencial. El USFP formaba parte central del poder político marroquí de aquel momento —Yusufi era primer ministro—, pero el documento sigue siendo un texto partidista. Acredita la posición del USFP, su prioridad territorial y la voluntad de dirigirse de forma específica al PSOE. No acredita por sí solo una decisión de Mohamed VI, de Exteriores marroquí o de los servicios de inteligencia.

Tampoco acredita la reacción española. Un interlocutor puede ser elegido como objetivo político sin aceptar la propuesta que se le formula. Para saber qué hizo el PSOE ante ese planteamiento hacen falta actas, correspondencia, borradores, notas de viaje o el acuerdo firmado que todavía no ha aparecido íntegramente en los archivos públicos consultados.

Nueve meses después: PSOE y USFP firman un convenio

La siguiente fecha está documentada por la hemeroteca contemporánea. El 18 de diciembre de 2001, durante el viaje de Zapatero a Rabat, el PSOE y el USFP firmaron un convenio de colaboración. Servimedia informó ese mismo día de que Zapatero y Trinidad Jiménez se habían reunido con la dirección del USFP para redactar el convenio y una declaración conjunta separada sobre Oriente Medio.

La existencia del acuerdo no está en discusión. También está documentado que la visita se desarrolló en plena crisis diplomática entre Madrid y Rabat y que Zapatero mantuvo reuniones con Yusufi, el ministro de Exteriores Mohamed Benaissa y finalmente con Mohamed VI. El canal político que el USFP había querido abrir meses antes se había convertido en una relación formal entre ambos partidos.

Lo que continúa faltando es el texto firmado completo. Las descripciones contemporáneas recuperadas hablan de cooperación entre partidos y de políticas para mejorar las relaciones entre España y Marruecos; fuentes marroquíes de la época describen además mecanismos de reuniones y coordinación. Pero ninguna copia pública verificada permite afirmar hoy que Ceuta o Melilla fueran incluidas en los cuatro artículos del convenio.

Esa laguna documental impone un techo. El hecho A —el mandato territorial del USFP— está probado. El hecho B —la firma de un convenio con el PSOE— está probado. La afirmación C —que el PSOE aceptó la soberanía marroquí o que esa reivindicación entró en el pacto— no está probada.

El dato que obliga a frenar cualquier conclusión maximalista

Existe además un elemento contemporáneo que actúa como control negativo. El 19 de diciembre, ya de regreso en España, Zapatero afirmó que Mohamed VI había querido dejar expresamente Ceuta y Melilla fuera de su conversación privada sobre la crisis bilateral. El líder socialista interpretó esa exclusión como un gesto amistoso hacia España.

La declaración no resuelve qué se habló dentro de las reuniones PSOE-USFP ni qué documentos manejaron las delegaciones. Tampoco invalida el mandato aprobado por el congreso marroquí nueve meses antes. Pero sí impide presentar la audiencia real como una negociación acreditada sobre la soberanía de las dos ciudades.

Para una investigación seria, los dos documentos deben convivir: el USFP quería llevar el asunto al PSOE; Zapatero sostuvo posteriormente que el rey lo dejó fuera de su conversación privada. Entre ambos extremos queda precisamente el espacio que debe llenar el archivo.

Por qué el documento cambia la cronología

La importancia de marzo de 2001 no reside en demostrar una concesión española que todavía no aparece en los documentos. Reside en establecer que la cuestión territorial ya formaba parte de la agenda que uno de los actores marroquíes más importantes quería introducir en su relación con el PSOE antes de la crisis diplomática de finales de ese año, antes de la visita de Zapatero y antes de la firma del convenio bilateral entre partidos.

Esto permite separar dos preguntas que con frecuencia se mezclan. La primera es qué quería Marruecos —o, de forma más precisa, qué quería el USFP— de su interlocución con los socialistas españoles. Para esa pregunta ya existe una respuesta primaria: el congreso habló de Ceuta, Melilla y Chafarinas, señaló al PSOE y enmarcó la solución deseada dentro de la soberanía marroquí.

La segunda pregunta es qué aceptó el PSOE. Esa sigue abierta. El estándar probatorio para responderla debe ser mucho mayor: texto firmado, actas del área internacional socialista, correspondencia entre las dos formaciones, notas de Trinidad Jiménez o documentación de la Embajada de España en Rabat.

Un partido de gobierno hablando con la oposición española

El contexto añade una dimensión institucional. En marzo y diciembre de 2001, Abderraman Yusufi era al mismo tiempo primer ministro de Marruecos y primer secretario del USFP. El partido que aprobó la resolución territorial no era una fuerza marginal de oposición: ocupaba el centro del Ejecutivo de alternancia marroquí.

Al otro lado, el PSOE estaba en la oposición y Zapatero aún no había llegado a La Moncloa. Por eso la relación no puede tratarse como un tratado entre Estados ni como diplomacia gubernamental española. Era diplomacia de partido, públicamente conocida, desarrollada en paralelo al Gobierno de José María Aznar y con acceso al más alto nivel del poder marroquí.

Que el canal fuera partidista no lo vuelve irrelevante. Los partidos de oposición pueden convertirse en Gobierno, sus equipos de política exterior pueden ocupar después ministerios y sus relaciones previas pueden adquirir continuidad. Pero probar esa continuidad no basta para demostrar causalidad: cada decisión posterior del Estado español debe reconstruirse por separado.

El archivo que falta

La pieza decisiva sigue siendo el convenio firmado el 18 de diciembre de 2001. La investigación de EL ESTÁNDAR y el ledger documental FORTIS V145 han podido reconstruir su existencia, parte de su estructura y varios asuntos tratados en torno a la firma, pero no han localizado una reproducción autenticada de los cuatro artículos con firmas y anexos.

La prioridad de archivo es concreta: Fundación Pablo Iglesias y archivo federal del PSOE; archivo central del USFP; ediciones impresas de Al-Ittihad Al-Ichtiraki y Libération de los días 18 a 20 de diciembre de 2001; cables de la Embajada española en Rabat; y expedientes del área internacional socialista antes y después del viaje.

Si el documento aparece y no contiene ninguna referencia territorial, la investigación deberá decirlo. Si contiene una negativa española, también. Y si contiene una cláusula sobre Ceuta o Melilla, su texto exacto cambiaría el nivel de la historia. Hasta entonces, el límite es inequívoco: no se puede sustituir un mandato del USFP por una aceptación del PSOE.

Lo que ya puede afirmarse

Veinticinco años después, la conclusión no necesita hipérboles. En marzo de 2001, el USFP dejó constancia oficial de que quería implicar al PSOE en la cuestión de Ceuta, Melilla y Chafarinas y que su objetivo político era una solución bajo soberanía marroquí. En diciembre de ese mismo año, PSOE y USFP formalizaron una relación de cooperación.

Esos dos hechos están documentados. Entre ellos existe una secuencia temporal y una conexión de actores. Lo que todavía no existe es la pieza que convierta esa secuencia en aceptación territorial española.

Nuestro siguiente paso no consiste en adivinar qué ocurrió dentro de esa relación. Consiste en abrir el archivo hasta encontrarlo.