ETA, Fatah y FPLP: los documentos que prueban la conexión internacional de la banda
Dos memorandos de inteligencia estadounidenses de 1979 y 1980 y un informe de la Policía española reconstruyen una cadena concreta: entrenamiento de militantes de ETA en Argelia, paso de ETA político-militar por campos de Fatah en Líbano y cursos de ETA militar con el FPLP en Yemen del Sur. El documento más directo de Washington afirmó en 1980 que Fatah y el FPLP proporcionaban armas y entrenamiento a ETA.
HALLAZGOS PRINCIPALES
- El 1 de junio de 1979, un memorando de inteligencia de la CIA evaluó que personas afiliadas a ETA habían sido entrenadas en Argelia en 1976–1977 con alguna financiación libia y que ETA pudo recibir armas y munición a través de canales libios.
- El 16 de mayo de 1980, otro memorando de la CIA afirmó que no existía entonces evidencia de apoyo libio directo vigente a grupos terroristas españoles, pero añadió que Fatah y el FPLP proporcionaban armas y entrenamiento a ETA.
- La Policía española reconstruyó en un informe remitido al Congreso que, tras el cierre de los cursos argelinos en 1977, ETA político-militar contactó con la OLP y utilizó campos de Fatah en Líbano, mientras ETA militar acudió a campamentos del FPLP en Yemen del Sur.
- El informe policial sitúa el viaje de ETA político-militar a Beirut en diciembre de 1979 y describe formación teórica seguida de prácticas con armas y explosivos.
- El mismo informe sitúa a 18 miembros de ETA militar en Yemen del Sur, en un campo del FPLP a unos cien kilómetros de Adén, durante unos quince días de instrucción teórica y práctica.
- Las fuentes estadounidenses y españolas se refuerzan mutuamente: Washington documenta armas y entrenamiento; la Policía española reconstruye rutas, actores, lugares y modalidades de los cursos.
- Ninguno de esos documentos permite afirmar que Fatah o el FPLP dirigieran atentados concretos de ETA en España. Prueban apoyo material y entrenamiento, no una cadena de mando operativa sobre acciones específicas.
QUÉ SABEMOS
- Existen documentos oficiales estadounidenses desclasificados que mencionan expresamente a ETA, Fatah y el FPLP en el mismo contexto de armas y entrenamiento.
- El memorando CIA de 1980 es contemporáneo a los hechos, no una reconstrucción periodística posterior.
- El documento CIA de 1979 ya registraba entrenamiento de personas vinculadas a ETA en Argelia y posibles canales libios de armas/munición.
- La Policía española documentó contactos de ETA político-militar con la OLP/Fatah en Líbano y de ETA militar con el FPLP en Yemen del Sur.
- El curso libanés incluyó instrucción teórica y posteriormente prácticas de manejo de armas y explosivos.
- El curso de Yemen del Sur incluyó formación teórica y práctica en un campo asociado al FPLP.
- La Policía española afirmó en 2004 que no había detectado nuevos entrenamientos de ETA en países árabes después de 1980.
QUÉ NO SABEMOS
- No prueban que Fatah o el FPLP planificaran atentados concretos cometidos por ETA en España.
- No prueban una cadena de mando palestina sobre ETA.
- No prueban que el apoyo internacional fuera permanente o uniforme durante toda la historia de la banda.
- No permiten atribuir automáticamente a los gobiernos de Líbano o Yemen del Sur cada actividad realizada por organizaciones asentadas en su territorio.
- Las cifras exactas de militantes participantes en determinados cursos no son totalmente uniformes entre informes españoles de distintas épocas.
- El memorando de 1980 aclara que la conexión libia directa con ETA parecía rota en ese momento, por lo que sería incorrecto presentarla como patrocinio libio permanente.
Durante décadas, una parte de la historia internacional de ETA sobrevivió en forma de testimonios, archivos policiales y referencias dispersas. Los documentos desclasificados permiten ahora fijar algunos puntos con mucha más precisión.
En 1979 y 1980, la inteligencia estadounidense produjo dos memorandos que mencionaban expresamente a ETA dentro de las redes internacionales de apoyo a organizaciones terroristas europeas. El segundo de ellos dejó una formulación especialmente clara: Fatah y el Frente Popular para la Liberación de Palestina proporcionaban armas y entrenamiento a la banda.
Un informe posterior de la Policía española completa la fotografía. Sus páginas reconstruyen la salida de militantes de ETA hacia campos de entrenamiento en Argelia, Líbano y Yemen del Sur entre 1976 y 1980.
La combinación de ambos archivos permite separar por primera vez tres cuestiones que a menudo se mezclan: quién entrenó, quién suministró material y qué tipo de relación existió realmente.
UN MEMORANDO DE 1979: ARGELIA Y LOS CANALES LIBIOS
El 1 de junio de 1979, la CIA redactó en Washington un memorando sobre el papel cambiante de Libia como Estado patrocinador de organizaciones terroristas.
En el apartado dedicado a España, los analistas estadounidenses señalaron que, todavía en 1976 y 1977, algunas personas vinculadas a ETA habían recibido entrenamiento en Argelia y que parte de esa formación habría contado con financiación libia.
La CIA añadía que ETA pudo haber recibido armas y munición por canales relacionados con Libia durante esa misma etapa.
Pero el documento introducía un límite importante: hacia 1979 el apoyo libio a terroristas españoles parecía haber disminuido sustancialmente.
Ese matiz importa porque destruye una lectura demasiado simple. Los archivos no describen una relación fija entre Gadafi y ETA durante toda la historia de la organización. Describen un apoyo localizado en el tiempo y un desplazamiento posterior hacia otras redes.
1980: EL DOCUMENTO QUE NOMBRA A FATAH Y AL FPLP
Once meses después, la CIA produjo un nuevo memorando sobre Libia y el terrorismo internacional.
El documento está fechado el 16 de mayo de 1980. En la sección dedicada a los movimientos europeos, la agencia afirmaba que no existía entonces evidencia de apoyo libio directo vigente a grupos terroristas españoles.
Y a continuación identificaba las fuentes de apoyo que consideraba activas.
La frase es inequívoca: “Both Fatah and the PFLP are providing arms and training for ETA”.
Es decir: Fatah y el Frente Popular para la Liberación de Palestina proporcionaban armas y entrenamiento a ETA.
La importancia documental está en el tiempo verbal. Washington no hablaba de una relación antigua o de un rumor histórico. La evaluación estaba redactada como una actividad presente en mayo de 1980.
QUÉ PRUEBA REALMENTE LA FRASE
El memorando permite afirmar que la inteligencia estadounidense consideraba en 1980 que ETA recibía apoyo material y formación de Fatah y del FPLP.
No permite afirmar algo distinto: que esas organizaciones palestinas mandaran sobre ETA, seleccionaran sus objetivos o aprobaran atentados concretos.
Ese salto no aparece en el documento.
La relación que Washington describe es suficientemente grave sin necesidad de ampliarla artificialmente: armas y entrenamiento.
EL INFORME ESPAÑOL: LAS RUTAS DE LOS MILITANTES
La documentación policial española permite bajar del nivel estratégico al operativo.
En 2004, la Unidad Central de Inteligencia de la Policía elaboró un informe de cuatro folios remitido al Congreso sobre las relaciones históricas de ETA con gobiernos y organizaciones del mundo árabe.
El informe señalaba que los cursos se habían desarrollado entre 1976 y 1980 en Argelia, Líbano y Yemen del Sur.
La secuencia comenzaba en Argelia. En 1976, militantes de ETA recibieron formación en la Escuela de Policía de Souma, próxima a Argel. La instrucción incluía preparación física y militar, armas, explosivos y técnicas de guerrilla.
Cuando el Gobierno argelino negó en enero de 1977 que los entrenamientos continuaran, las ramas de ETA buscaron nuevos destinos.
ETA POLÍTICO-MILITAR LLAMA A LA OLP
ETA político-militar recurrió a la Organización para la Liberación de Palestina. Según la Policía, la OLP puso a disposición de la organización campos de entrenamiento en Líbano.
El viaje reconstruido por el informe comenzó en Bayona el 10 de diciembre de 1979. Los militantes pasaron por Bruselas y Atenas antes de llegar a Beirut.
Una vez allí fueron conducidos a un campamento de Fatah en el sur del país. Primero recibieron instrucción teórica. Después pasaron a otro recinto donde practicaron manejo de armas y explosivos.
La descripción policial encaja directamente con el memorando estadounidense de 1980.
ETA MILITAR ELIGE AL FPLP
La rama militar siguió una vía distinta.
El informe español sostiene que 18 miembros viajaron hasta Yemen del Sur utilizando distintas rutas con escalas en Roma, Beirut, Atenas y Kuwait.
Desde Adén fueron trasladados a un campo situado a aproximadamente cien kilómetros de la capital. Allí permanecieron unos quince días recibiendo instrucción teórica y práctica.
El campo estaba vinculado al Frente Popular para la Liberación de Palestina.
También en este caso, el archivo español aporta el detalle operativo que el memorando estadounidense resume de forma estratégica.
POR QUÉ LOS DOCUMENTOS SON MÁS IMPORTANTES QUE LOS TESTIMONIOS
La historia de ETA está llena de memorias personales y versiones interesadas. Los documentos de inteligencia tienen otro valor.
No son infalibles. Un servicio puede equivocarse. Una fuente puede proporcionar información defectuosa. Un análisis puede contener inferencias.
Pero estos papeles fueron redactados cuando los hechos estaban ocurriendo, para consumo interno de gobiernos y servicios de inteligencia, no como propaganda pública décadas después.
Eso eleva significativamente su peso como fuente histórica.
Además, la convergencia entre archivos de países distintos reduce el riesgo de depender de una única narrativa.
FATAH NO ES EL FPLP
Existe además una precisión histórica que conviene mantener.
Fatah y el Frente Popular para la Liberación de Palestina eran organizaciones diferentes dentro del universo palestino.
Fatah era la principal facción de la OLP, dirigida por Yasir Arafat. El FPLP era una organización marxista-leninista distinta, más radical y alineada con el llamado Frente del Rechazo.
Los documentos estadounidenses los mencionan por separado precisamente porque no eran una misma estructura.
ETA político-militar aparece vinculada a la red de Fatah/OLP en Líbano. ETA militar aparece vinculada al FPLP en Yemen del Sur.
UNA RED INTERNACIONAL DE ENTRENAMIENTO
La presencia de ETA en esos campos debe entenderse dentro del ecosistema revolucionario de finales de los años setenta.
Los campamentos palestinos recibían a militantes y organizaciones de distintas regiones. El propio informe policial español señala que miembros de ETA coincidieron en Líbano con activistas salvadoreños y con integrantes del Movimiento Indio Americano.
El objetivo de esas redes no era crear una organización única, sino compartir capacidades: armas, explosivos, logística, técnicas de guerrilla y contactos.
ETA pudo aprovechar esa infraestructura durante una etapa decisiva de su evolución.
EL LÍMITE TEMPORAL: 1980
La Policía española introdujo también un control negativo fundamental.
En el informe de 2004 señaló que no había detectado presencia de miembros de ETA entrenándose en esos países árabes después de 1980.
Tampoco encontró datos objetivos de una relación de ETA con el Grupo Islámico Armado argelino ni con organizaciones islamistas radicales.
La conexión documentada pertenece, por tanto, a un contexto político muy concreto: organizaciones marxistas, nacionalistas y revolucionarias durante la Guerra Fría.
LO QUE LOS ARCHIVOS CAMBIAN
Estos documentos no convierten a ETA en una creación extranjera.
La banda nació en España y desarrolló aquí su estrategia política y terrorista.
Pero sí obligan a abandonar la imagen de una organización completamente autosuficiente.
Durante una fase decisiva de su consolidación, ETA utilizó infraestructuras extranjeras, recibió formación militar fuera de Europa y se conectó con dos de las organizaciones palestinas más importantes de su tiempo.
Y eso ya no depende únicamente del recuerdo de antiguos militantes.
Está escrito en documentos oficiales.
LA FRASE QUE CIERRA EL EXPEDIENTE
El 16 de mayo de 1980 la inteligencia estadounidense escribió una frase de doce palabras.
Fatah y el FPLP proporcionaban armas y entrenamiento a ETA.
Casi medio siglo después, la publicación de los archivos permite leerla en su contexto original.
No prueba una conspiración internacional única.
Prueba algo mucho más concreto.
Que la dimensión exterior de ETA fue real, operativa y documentada.