ETA internacional: quién entrenó, armó y protegió a la banda fuera de España
Los archivos desclasificados de Estados Unidos y los informes policiales españoles dibujan una historia que desborda por completo el marco doméstico: militantes de ETA recibieron entrenamiento en Argelia, Líbano y Yemen del Sur; Fatah y el FPLP aparecen vinculados a armas y formación; Libia figura en canales tempranos de apoyo; y Francia y Cuba ofrecieron, en momentos distintos y bajo contextos muy diferentes, espacios de refugio o permanencia.
HALLAZGOS PRINCIPALES
- Un informe policial español de 2004, reconstruido por El País, sitúa cursos de ETA en Argelia desde enero de 1976, con instructores vinculados a la policía argelina y formación física, militar, en armas, explosivos y guerrilla.
- Tras la negativa argelina de 1977 a mantener esos cursos, ETA político-militar recurrió a la OLP/Fatah en Líbano y ETA militar al FPLP en Yemen del Sur.
- Un memorando desclasificado del Departamento de Estado de Estados Unidos de 1980 afirmaba de forma directa: “Both Fatah and the PFLP are providing arms and training for ETA”.
- La CIA describió Yemen del Sur como un Estado que ponía campos e instalaciones de entrenamiento a disposición de grupos terroristas internacionales y señaló que miembros de ETA participaron en formación del FPLP allí.
- Otro documento estadounidense de 1979 evaluaba que miembros vinculados a ETA habían entrenado en Argelia con alguna financiación libia y que pudieron recibir armas y munición mediante canales libios; el vínculo directo con Libia aparece después como roto.
- Francia no entrenó ni armó a ETA, pero durante la Transición el sur francés funcionó como santuario operativo y jurídico para numerosos miembros de la organización hasta que París endureció progresivamente su cooperación desde 1979–1984.
- Cuba acogió desde 1984 a miembros históricos de ETA deportados en acuerdos que en parte contaron con conocimiento o coordinación española. Informes posteriores de EE. UU. describieron vivienda, apoyo logístico y médico; no existe base para equiparar ese refugio tardío con los campos de entrenamiento árabes de los setenta.
QUÉ SABEMOS
- La internacionalización operativa de ETA está documentada por fuentes españolas y estadounidenses contemporáneas.
- Argelia ofreció entrenamiento a militantes de las dos ramas de ETA en la Escuela de Policía de Souma en 1976.
- Fatah/OLP recibió a militantes de ETA político-militar en Líbano y les facilitó formación, incluida instrucción en armas y explosivos.
- El FPLP recibió a militantes de ETA militar en Yemen del Sur; documentos estadounidenses y españoles coinciden en la existencia de esos cursos.
- Washington evaluó en 1980 que Fatah y el FPLP proporcionaban armas y entrenamiento a ETA.
- La ayuda libia aparece vinculada a financiación y posibles canales de armas en la segunda mitad de los setenta, pero los propios documentos estadounidenses señalan que la conexión directa había disminuido o se había roto hacia 1980.
- Francia fue durante años la principal retaguardia territorial de ETA en Europa occidental antes del cambio progresivo en la cooperación antiterrorista.
- Cuba proporcionó refugio a miembros de ETA durante décadas; informes del Departamento de Estado de EE. UU. describieron apoyo de vivienda, logística y atención médica.
QUÉ NO SABEMOS
- No todos los apoyos internacionales fueron estatales, simultáneos ni coordinados entre sí.
- Que ETA entrenara en un territorio no demuestra automáticamente que el Gobierno de ese país ordenara atentados concretos en España.
- Las cifras de militantes que participaron en algunos cursos difieren entre informes españoles de 1984 y el informe policial divulgado en 2004; por eso el artículo identifica la fuente de cada recuento.
- No existe base pública suficiente para sostener que la Unión Soviética dirigiera a ETA; esa línea permanece separada y requiere documentación adicional.
- El refugio de etarras en Cuba durante los años ochenta y noventa no debe confundirse con el entrenamiento operativo de los setenta: en parte fue consecuencia de deportaciones y arreglos tolerados por Madrid.
- Francia pasó de ser un espacio de refugio y baja cooperación a convertirse en el socio decisivo de España contra ETA. Presentarla como patrocinador estatal sería históricamente falso.
MADRID.—
Durante décadas, la historia de ETA se explicó casi siempre como un conflicto interno: terrorismo vasco, respuesta del Estado español, refugio en Francia y una larga guerra policial. Esa narración es incompleta.
Los archivos desclasificados de Estados Unidos, los informes policiales españoles y la hemeroteca de la Transición revelan una dimensión exterior mucho más estructurada. Militantes de ETA viajaron a Argelia para recibir instrucción militar; recurrieron después a la OLP y a Fatah en Líbano; otros pasaron por campamentos del Frente Popular para la Liberación de Palestina en Yemen del Sur. Washington llegó a evaluar que Fatah y el FPLP proporcionaban armas y entrenamiento a la organización.
Más tarde, cuando el ciclo de entrenamiento árabe ya había terminado, otros países desempeñaron funciones distintas: Francia ofreció durante años una retaguardia territorial y jurídica decisiva; Cuba acogió a históricos de ETA durante décadas. Libia aparece en los archivos estadounidenses como financiador o canal indirecto en la fase inicial, aunque esos mismos documentos señalan que el vínculo directo se había debilitado hacia 1980.
No fue una sola red. No hubo un mando extranjero único. Y no todos los países desempeñaron el mismo papel.
Pero ETA nunca fue únicamente doméstica.
ARGELIA, 1976: LA ESCUELA DE POLICÍA DE SOUMA
El primer capítulo sólido aparece en Argelia.
Un informe de la Unidad Central de Inteligencia de la Policía española divulgado en 2004 reconstruyó los cursos recibidos por militantes de ETA en países árabes. Según ese documento, el primer entrenamiento argelino tuvo lugar en enero de 1976 y duró aproximadamente 45 días.
Los participantes fueron recibidos por responsables vinculados a la policía argelina y trasladados a la Escuela de Policía de Souma, cerca de Argel. La formación incluía preparación física, instrucción militar, manejo de armas, explosivos, técnicas de guerrilla, topografía, transmisiones y mantenimiento de armamento.
El informe publicado por El País señaló que aquel primer grupo estuvo compuesto por 19 militantes. Posteriormente se organizaron nuevos cursos y decenas de miembros de las dos ramas de ETA pasaron por Argelia.
Un trabajo académico reciente sobre la influencia argelina en la violencia política de la Transición eleva a 63 el número de activistas que participaron en tres cursos de Souma durante 1976 y sitúa entre ellos a futuros dirigentes de primera línea de ETA.
La importancia de Argelia no fue sólo cuantitativa. Aquellos cursos daban a la organización acceso sistemático a un tipo de instrucción que difícilmente podía reproducir clandestinamente en España o Francia en las mismas condiciones.
Los motivos de Argel no pueden reducirse a una sola causa. La bibliografía histórica ha relacionado el apoyo argelino con la tensión entre Argelia y España tras los Acuerdos de Madrid sobre el Sáhara Occidental. Esa explicación debe presentarse como interpretación histórica, no como un documento operativo que ordenara utilizar ETA contra España.
Lo que sí está documentado es el entrenamiento.
WASHINGTON TAMBIÉN LO REGISTRÓ
Los documentos estadounidenses contemporáneos refuerzan esa reconstrucción.
Un memorando del Departamento de Estado fechado en 1979 evaluaba que personas afiliadas a ETA habían recibido entrenamiento en Argelia en 1976 y 1977 con alguna financiación procedente de Libia. El mismo documento añadía que ETA pudo haber recibido armas y munición a través de canales libios.
La formulación estadounidense es importante por dos razones. Primero, porque confirma que los servicios occidentales no consideraban aquellas relaciones una leyenda propagandística. Segundo, porque diferenciaban el papel de cada actor: entrenamiento en Argelia, financiación o canales libios y, posteriormente, apoyo palestino.
1977: ARGELIA CIERRA LA PUERTA Y ETA BUSCA NUEVOS CAMPOS
La etapa argelina no duró indefinidamente.
Según el informe policial español, en enero de 1977 las autoridades argelinas rechazaron que los militantes de ETA siguieran utilizando su territorio para entrenarse. Las dos ramas de la organización tuvieron entonces que buscar alternativas.
ETA político-militar recurrió a la Organización para la Liberación de Palestina. ETA militar tomó otra vía: el Frente Popular para la Liberación de Palestina.
La geografía del entrenamiento se desplazó desde el Magreb hacia Líbano y Yemen del Sur.
FATAH Y LA OLP: EL LÍBANO COMO ESCUELA
A finales de 1979, militantes de ETA político-militar viajaron hasta Beirut siguiendo rutas que pasaban por ciudades europeas y mediterráneas.
El informe policial español describe su llegada a un campamento de Fatah en el sur del Líbano. Allí recibieron primero instrucción teórica y después fueron trasladados a otro recinto donde practicaron manejo de armas y explosivos.
El detalle revela algo más que un curso aislado. Los campamentos palestinos de aquella época eran espacios transnacionales en los que coincidían movimientos revolucionarios y organizaciones armadas de distintos continentes.
La documentación española menciona que los militantes de ETA coincidieron con grupos latinoamericanos y otros activistas internacionales.
La organización estaba insertándose, aunque fuera de manera limitada y temporal, en un ecosistema revolucionario global.
EL FPLP Y YEMEN DEL SUR
ETA militar eligió otra estructura palestina: el Frente Popular para la Liberación de Palestina.
Los informes españoles sitúan a militantes de ETA en un campamento del FPLP próximo a Adén, capital de Yemen del Sur. Las cifras exactas varían según las reconstrucciones: un informe de 1984 hablaba de 13 miembros en una expedición; el documento policial divulgado en 2004 elevaba a 18 los participantes en un curso.
La discrepancia numérica no altera el hecho central: el entrenamiento existió.
Una evaluación desclasificada de la CIA sobre los patrocinadores del terrorismo internacional describía Yemen del Sur como un país que ponía campos e instalaciones a disposición de organizaciones terroristas. En el apartado dedicado al FPLP, la agencia estadounidense señaló expresamente que miembros de ETA habían participado en su entrenamiento.
La distinción institucional es importante. El campamento pertenecía al FPLP; Yemen del Sur proporcionaba el territorio y el entorno permisivo en el que esas instalaciones funcionaban.
EL DOCUMENTO MÁS DIRECTO: ARMAS Y ENTRENAMIENTO
En 1980, el Departamento de Estado estadounidense dejó una formulación particularmente contundente.
Al analizar el apoyo libio al terrorismo internacional, el documento afirmaba que no existía entonces evidencia de un apoyo libio directo vigente a grupos terroristas españoles y que la mayor parte del apoyo material a ETA procedía ya de otras fuentes.
Pero añadía una frase inequívoca: “Both Fatah and the PFLP are providing arms and training for ETA”.
No se trata de una reconstrucción retrospectiva escrita décadas después. Es una evaluación oficial estadounidense contemporánea a los hechos.
El documento matizaba además que la conexión directa con Libia parecía haberse roto.
LIBIA: APOYO TEMPRANO, PERO NO UNA HISTORIA LINEAL
Libia aparece a menudo en relatos sobre la internacionalización de ETA, pero los archivos obligan a evitar simplificaciones.
Los servicios estadounidenses evaluaron que, a mediados de los setenta, algunos militantes vinculados a ETA habían entrenado en Argelia con financiación libia y pudieron recibir armas o munición mediante canales relacionados con Trípoli.
Sin embargo, esos mismos documentos describían una disminución del apoyo libio directo a los grupos españoles hacia finales de la década.
Por tanto, la formulación correcta no es que Gadafi dirigiera o sostuviera de manera permanente a ETA.
La evidencia desclasificada apoya una relación más limitada: financiación y posibles canales de suministro en una etapa concreta, seguida por un desplazamiento de ETA hacia redes palestinas.
FRANCIA: EL SANTUARIO QUE NO FUE PATROCINIO
La dimensión exterior de ETA no puede explicarse sólo desde Oriente Medio.
Durante años, el espacio exterior más importante para la supervivencia cotidiana de la organización estuvo mucho más cerca: el sur de Francia.
Investigaciones históricas describen el País Vasco francés como un santuario fundamental para ETA durante la Transición. Militantes residían legalmente, algunos disponían de estatuto de refugiado político y las extradiciones a España eran extremadamente difíciles.
Eso no convierte a Francia en un patrocinador estatal de ETA.
El Estado francés no organizó cursos de explosivos ni suministró armas a la banda. El problema para Madrid era otro: una combinación de protección jurídica, tolerancia, sensibilidad política hacia los refugiados vascos y escasa cooperación inicial que permitía a ETA utilizar territorio francés como retaguardia.
La política comenzó a cambiar a finales de los setenta y aceleró a partir de 1982–1984. Francia empezó a deportar miembros de ETA a terceros países y en 1984 autorizó las primeras extradiciones.
Ese cambio acabó convirtiendo a París, con el paso de los años, en el socio exterior más importante de España para desmantelar la organización.
CUBA: REFUGIO DESPUÉS DE LOS CAMPOS
El último gran capítulo exterior tiene una naturaleza distinta.
Desde 1984 varios miembros históricos de ETA fueron enviados o terminaron residiendo en Cuba. La Habana les permitió vivir durante años en la isla, y el asunto se convirtió periódicamente en un punto de fricción entre los gobiernos español y cubano.
En 1989, El País informó de que Cuba alojaba a militantes de ETA, les proporcionaba documentación de residencia temporal, subvención y libertad de movimientos limitada, mientras España asumía gastos vinculados a su estancia. El régimen cubano no facilitaba a Madrid toda la información que las autoridades españolas reclamaban.
Años después, los informes anuales del Departamento de Estado de Estados Unidos siguieron describiendo Cuba como refugio para miembros de ETA.
El informe de 2009 hablaba de alojamiento, apoyo logístico y atención médica. En 2013 Washington seguía señalando la presencia de miembros de ETA en la isla, aunque reconocía que los vínculos se habían vuelto más distantes y que parte de aquellas estancias se habían producido con cooperación o conocimiento del Gobierno español.
Esta precisión es esencial.
El refugio cubano no puede equipararse automáticamente al entrenamiento de Souma, a los campamentos de Fatah o a las instalaciones del FPLP en Yemen.
En Cuba encontramos sobre todo safe haven: permanencia, vivienda y apoyo material. En Argelia, Líbano y Yemen del Sur encontramos formación militar.
UNA RED INTERNACIONAL, NO UNA CONSPIRACIÓN ÚNICA
Poner todos estos episodios en una misma cronología permite ver una ETA internacionalizada. Pero no permite inventar una dirección común.
Argelia tenía sus propios intereses regionales. Fatah y el FPLP operaban dentro del universo revolucionario palestino. Yemen del Sur prestaba territorio a múltiples grupos. Libia financiaba movimientos distintos bajo la política exterior de Gadafi. Francia afrontaba un problema político y jurídico de refugiados. Cuba recibió a militantes en un contexto posterior de deportaciones y negociaciones.
No existe evidencia de que todos esos actores actuaran coordinadamente para dirigir a ETA.
La conexión era de oportunidades: entrenamiento, armas, refugio, contactos y movilidad.
LO QUE CAMBIÓ DENTRO DE ETA
La importancia de esos cursos tampoco debe medirse sólo por el número de participantes.
La instrucción recibida en campos extranjeros podía multiplicarse después dentro de la organización. Un militante entrenado podía enseñar técnicas a otros y convertir conocimientos adquiridos fuera en capacidades permanentes dentro de ETA.
Los cursos de los años setenta coincidieron además con la transformación de la banda en una estructura mucho más letal. Correlación no significa causalidad directa: la escalada de ETA tuvo múltiples causas políticas, organizativas y sociales.
Pero ignorar el acceso a entrenamiento profesional extranjero dejaría fuera un elemento real de su evolución operativa.
EL FIN DE LOS CAMPOS ÁRABES
El propio informe de la Unidad Central de Inteligencia difundido en 2004 contiene otro dato relevante: la Policía española no tenía evidencias de que ETA siguiera entrenándose en países árabes después de 1980.
El documento negaba además que existieran datos objetivos de una relación de ETA con el Grupo Islámico Armado argelino o con organizaciones islamistas radicales.
Esto ayuda a delimitar el fenómeno.
La conexión árabe fue especialmente importante en la segunda mitad de los setenta y alrededor de 1980. Después, ETA desarrolló su propia infraestructura y dependió sobre todo de redes europeas, financiación clandestina, extorsión y retaguardia territorial.
POR QUÉ ESTA HISTORIA IMPORTA AHORA
La memoria pública de ETA suele reducirse a una geografía: País Vasco, Navarra, Madrid y sur de Francia.
Los documentos cuentan algo más amplio.
Durante un periodo decisivo de su consolidación, la organización buscó fuera de Europa conocimientos, armas y relaciones que no tenía en casa. Fue recibida por estructuras palestinas, utilizó instalaciones en Estados revolucionarios y se benefició de la lógica internacional de la Guerra Fría.
Eso no convierte a ETA en una creación extranjera.
La organización nació en España, desarrolló aquí sus objetivos y asesinó fundamentalmente dentro de un conflicto político español.
Pero tampoco fue una isla.
Su historia incluye escuelas policiales argelinas, campamentos palestinos, Yemen del Sur, canales libios, refugio francés y décadas de presencia en Cuba.
Esa dimensión internacional no es una teoría.
Está en los archivos.