RABAT — 25 DE OCTUBRE DE 2026. Representantes de distintas formaciones marroquíes han vuelto a introducir las reclamaciones sobre Ceuta y Melilla en el debate parlamentario celebrado durante la investidura de la primera ministra Fátima Ezzahra El Mansouri. Las intervenciones, conocidas el 22 de octubre, llegan después de la visita del rey Felipe VI a ambas ciudades autónomas.
El debate en Rabat
Según la crónica publicada el 22 de octubre, Adil el Bitar, vicepresidente de la Cámara de Representantes y miembro del Partido de la Autenticidad y la Modernidad, defendió la reclamación marroquí basándose en argumentos históricos y apostó por el diálogo.
También aparecieron posiciones de las formaciones Istiqlal y Partido de la Justicia y el Desarrollo, que plantearon sus reivindicaciones sobre territorios españoles del norte de África.
Son pronunciamientos de responsables políticos en una sesión parlamentaria. No deben confundirse automáticamente con una modificación formal de la política exterior del Gobierno o de la monarquía marroquí, que mantiene competencias determinantes en materia diplomática.
Ceuta y Melilla: ciudades autónomas españolas
Ceuta y Melilla forman parte de España y están sujetas a su ordenamiento constitucional. Sus instituciones municipales y autonómicas, la presencia de fuerzas de seguridad y su representación política responden a la soberanía española.
Las reivindicaciones de políticos marroquíes expresan una controversia territorial, no una alteración jurídica del estatus de las ciudades. La estabilidad de las relaciones bilaterales exige que las reclamaciones políticas se distingan de actuaciones materiales sobre la frontera.
La visita de Felipe VI
La presencia reciente del monarca español en Ceuta y Melilla tuvo una dimensión institucional relevante. En Marruecos, la reacción oficial inmediata había sido menos intensa que en visitas históricas anteriores, aunque el debate parlamentario muestra que algunas formaciones mantienen la cuestión activa.
El discurso político sobre soberanía llega además después de la crisis migratoria de julio en Ceuta, cuyos hechos y actuaciones institucionales son objeto de diligencias en la Audiencia Nacional española.
Seguridad y cooperación bilateral
España y Marruecos mantienen colaboración en comercio, control fronterizo y seguridad. Estas relaciones resultan estratégicas para el Estrecho y para la frontera exterior de la Unión Europea.
Las tensiones territoriales pueden repercutir en la confianza política, pero no constituyen prueba de que una declaración parlamentaria responda a una operación de desestabilización.
La evolución de la cuestión deberá medirse por las comunicaciones oficiales, los acuerdos vigentes y las decisiones que adopten los responsables de ambos Estados.
La soberanía española sobre Ceuta y Melilla no cambia porque una formación política marroquí formule una reivindicación. La noticia es la reaparición del debate en Rabat y sus posibles consecuencias diplomáticas.
EL ESTÁNDAR — PODER. HECHOS. CONSECUENCIAS.



