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Las encuestas abren el 29-N con ventaja de PP y Vox: el CIS dibuja otra España

La campaña electoral arranca con una brecha demoscópica profunda: 40dB y SocioMétrica sitúan al PP primero y a PP-Vox en mayoría, mientras el CIS mantiene al PSOE en cabeza.

Urna electoral utilizada en España, imagen ilustrativa de las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026.
España votará el 29 de noviembre. Las primeras encuestas que abren la campaña dibujan una ventaja del bloque PP-Vox, aunque el CIS mantiene al PSOE como primera fuerza.EP / Wikimedia Commons · Wikimedia Commons
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HALLAZGOS PRINCIPALES

  • El barómetro de octubre de 40dB sitúa al PP primero con el 31,6%, al PSOE segundo con el 27,4% y a Vox en el 18,4%.
  • PP y Vox suman el 50% del voto estimado en 40dB; con SALF, el bloque situado a la derecha alcanza el 52%.
  • SocioMétrica proyectó el 4 de octubre 143 escaños para el PP, 106 para el PSOE y 62 para Vox: PP y Vox sumarían 205 diputados.
  • El CIS de septiembre ofrece una fotografía opuesta: PSOE 31%, PP 25,5% y Vox 16,6%.
  • Las principales encuestas disponibles fueron realizadas antes del anuncio formal de elecciones del 5 de octubre, por lo que todavía no miden el efecto de una campaña real.

QUÉ SABEMOS

  • España celebrará elecciones generales el 29 de noviembre de 2026, según el anuncio oficial de Pedro Sánchez del 5 de octubre.
  • Los sondeos privados más recientes consultados sitúan al PP como primera fuerza y a la suma PP-Vox por encima de la mayoría absoluta en proyecciones de escaños.
  • Vox aparece sustancialmente por encima del 12,4% obtenido en las elecciones generales de 2023.
  • El CIS continúa situando al PSOE como primera fuerza en su último barómetro disponible.

QUÉ NO SABEMOS

  • No existe todavía una encuesta completa realizada después del anuncio formal de las elecciones del 29-N.
  • No puede trasladarse de forma automática un porcentaje nacional de voto a escaños sin tener en cuenta el reparto provincial.
  • No sabemos cuánto cambiará la movilización de los indecisos durante la campaña ni cómo afectará la reorganización del espacio a la izquierda del PSOE.

España ya tiene fecha electoral. Y también tiene dos fotografías demoscópicas que parecen pertenecer a países distintos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este lunes la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre de 2026. La decisión convierte en urgente una pregunta que hasta hace unas horas era hipotética: si los españoles votaran hoy, ¿quién partiría con ventaja?

La respuesta de los principales sondeos privados disponibles es bastante consistente: el Partido Popular aparece primero, Vox crece con fuerza y la suma de ambos partidos se mueve en terreno de mayoría absoluta.

Pero el Centro de Investigaciones Sociológicas ofrece otra fotografía. En su último barómetro, el PSOE sigue siendo la primera fuerza y mantiene una ventaja clara sobre el PP.

No es una diferencia de unas décimas.

Es una brecha demoscópica de varios puntos y, sobre todo, de dos escenarios de Gobierno completamente distintos.

40dB: PP 31,6%, PSOE 27,4% y Vox 18,4%

El barómetro de octubre de 40dB, publicado este 5 de octubre por EL PAÍS y la Cadena SER, coloca al Partido Popular en cabeza con un 31,6% de estimación de voto.

El PSOE aparece segundo con un 27,4%.

Vox se sitúa en el 18,4%, su mejor registro reciente en esta serie y aproximadamente seis puntos por encima del resultado que obtuvo en las elecciones generales de julio de 2023.

La clave no está únicamente en quién gana.

Está en la suma.

PP y Vox alcanzan conjuntamente el 50% del voto estimado. Si se añade SALF, el espacio situado a la derecha del PSOE alcanza el 52%.

En el otro lado, PSOE, Sumar y Podemos suman alrededor del 35,7%.

La diferencia entre bloques es por tanto mucho mayor que la distancia directa entre Feijóo y Sánchez.

El trabajo de campo de 40dB se realizó entre el 25 y el 28 de septiembre, antes del rechazo parlamentario de los dos decretos de vivienda y antes de que Sánchez anunciara formalmente las elecciones.

Eso introduce una cautela imprescindible: es una fotografía de la línea de salida, no una medición de la campaña que acaba de comenzar.

El dato que cambia la aritmética no está en el PP: está en Vox

Existe un elemento que se repite en prácticamente toda la demoscopia reciente: el PP no necesita dispararse para que el bloque de la derecha amplíe su ventaja.

Quien está alterando la aritmética es Vox.

El partido de Santiago Abascal obtuvo un 12,4% de los votos y 33 diputados en las generales de 2023. El 18,4% que le atribuye ahora 40dB supone un crecimiento muy considerable en poco más de tres años.

Esto produce una paradoja política importante.

Feijóo puede mantenerse en porcentajes similares a los logrados por el PP en 2023 y, aun así, encontrarse mucho más cerca de La Moncloa porque el segundo partido de su espacio electoral es ahora bastante más grande.

La propia directora de 40dB, Belén Barreiro, resumió este lunes la situación señalando que la ventaja de la derecha es clara, aunque advirtió que la campaña todavía puede mover el escenario.

Y ahí está una de las claves del 29-N: el PP debe ganar, pero también tendrá que decidir cómo gestionar una eventual dependencia parlamentaria de un Vox más fuerte que el de la anterior legislatura.

SocioMétrica: 143 diputados para el PP, 106 para el PSOE y 62 para Vox

El sondeo exprés de SocioMétrica para EL ESPAÑOL, publicado el 4 de octubre, convierte esa ventaja en escaños.

Su proyección sitúa al PP en 143 diputados, con un 33,4% del voto.

El PSOE obtendría 106 escaños.

Vox alcanzaría 62 diputados.

La suma de PP y Vox sería de 205 escaños, veintinueve por encima de los 176 necesarios para la mayoría absoluta.

Si se añadiera UPN, el bloque alcanzaría 206.

El mismo estudio deja además muy debilitado al espacio situado a la izquierda del PSOE. La candidatura heredera de Sumar se movería alrededor de seis diputados y Podemos obtendría dos.

No es una cuestión menor.

En España no basta con que el PSOE conserve una base electoral relevante. Para que Pedro Sánchez pueda ser investido necesita además que exista una arquitectura parlamentaria suficiente a su izquierda y entre los partidos territoriales.

La encuesta de SocioMétrica dibuja precisamente lo contrario: un PSOE que resiste mejor que sus socios y una mayoría de investidura que se estrecha drásticamente.

Un modelo de casi 200 escaños

El modelo electoral publicado por EL PAÍS antes de la convocatoria formal situaba a PP y Vox alrededor de los 199 diputados.

Más importante todavía: la mayoría absoluta aparecía en aproximadamente nueve de cada diez simulaciones.

No significa que PP y Vox vayan a obtener 199 escaños el 29 de noviembre.

Significa que, con la distribución territorial de voto que reflejaban los sondeos disponibles, la mayoría absoluta era mucho más frecuente que su alternativa.

Y la distribución territorial es decisiva.

España no elige a sus 350 diputados mediante una única circunscripción nacional. Los escaños se reparten provincia por provincia y una misma variación de voto puede producir resultados muy diferentes dependiendo de dónde se concentre.

Por eso un 31% nacional no vale lo mismo en todas las elecciones ni un crecimiento de tres puntos se traduce automáticamente en el mismo número de diputados.

El CIS mantiene al PSOE primero

Entonces aparece el CIS.

El barómetro de septiembre del Centro de Investigaciones Sociológicas sitúa al PSOE en el 31%, al PP en el 25,5% y a Vox en el 16,6%.

Según esa encuesta, Sánchez no solo seguiría siendo el candidato del partido más votado: conservaría una ventaja de 5,5 puntos sobre Feijóo.

Sumar obtendría un 5,7% y Podemos un 3,7%.

La diferencia con los estudios privados es demasiado grande para esconderla detrás de un margen de error convencional.

40dB coloca al PP 4,2 puntos por encima del PSOE.

El CIS coloca al PSOE 5,5 puntos por encima del PP.

Entre ambas fotografías existe una distancia de casi diez puntos en la relación PP-PSOE.

No es simplemente que una encuesta dé dos décimas más o menos a un partido.

Es que una coloca primero a Feijóo y otra primero a Sánchez.

Dos métodos, dos Españas

Las diferencias entre encuestadoras pueden proceder del diseño muestral, los métodos de recogida de datos, la ponderación del recuerdo de voto, la estimación de participación, la corrección de indecisos y los modelos utilizados para transformar respuestas en estimación electoral.

Por eso ninguna encuesta individual debe leerse como una urna anticipada.

La lectura más sólida consiste en observar tendencias comunes y divergencias persistentes.

Y hoy existen dos tendencias bastante claras.

La primera es que Vox está por encima de su resultado de 2023 tanto en el CIS como en los sondeos privados.

La segunda es que la posición relativa de PP y PSOE cambia radicalmente según la fuente: los sondeos privados consultados colocan al PP por delante, mientras el CIS continúa dando ventaja al PSOE.

Esa discrepancia será uno de los principales campos de batalla de la campaña.

Cada bloque utilizará la encuesta que mejor sostenga su relato.

Los votantes harán otra cosa: decidir si creen que el país necesita continuidad o cambio.

Sánchez conserva una posibilidad real: movilizar a quien hoy no aparece

Las encuestas adversas al PSOE no implican que el resultado esté escrito.

La experiencia de 2023 es una advertencia suficiente.

En aquella campaña, las expectativas iniciales de una mayoría cómoda de PP y Vox terminaron reduciéndose hasta dejar a Feijóo sin capacidad para formar Gobierno.

Una parte importante de la explicación estuvo en la movilización final de electores progresistas y en la concentración de voto útil alrededor del PSOE.

Existe además un dato especialmente relevante en el análisis de 40dB: los antiguos votantes de PSOE y Sumar muestran más indecisión que los de PP y Vox.

Eso significa que la izquierda tiene hoy más voto potencial fuera de la estimación consolidada.

Pero tenerlo disponible no equivale a recuperarlo.

Sánchez tendrá menos de dos meses para movilizarlo.

El problema de la izquierda no termina en el PSOE

Incluso si el PSOE mejora durante la campaña, el 29-N se decidirá también por lo que ocurra a su izquierda.

El espacio que en 2023 concurrió bajo la marca Sumar llega a estas elecciones debilitado, fragmentado y en proceso de reorganización.

Podemos mantiene estrategia propia.

Y cualquier división puede tener efectos especialmente duros en circunscripciones pequeñas y medianas, donde el último escaño se decide con diferencias reducidas.

Para Sánchez, por tanto, existen dos carreras simultáneas.

La primera es acercarse o superar al PP.

La segunda es conseguir que el resto de su potencial bloque parlamentario conserve suficientes diputados para hacer posible una investidura.

Las encuestas actuales muestran dificultades en ambas.

Feijóo afronta una ventaja que también contiene un riesgo

La posición del PP parece más cómoda.

Feijóo aparece primero en los sondeos privados y dispone de un bloque parlamentario potencialmente suficiente para gobernar.

Pero esa misma ventaja contiene su principal riesgo estratégico.

Cuanto más crece Vox, más probable es que una eventual presidencia de Feijóo necesite un acuerdo explícito con Santiago Abascal.

Eso puede ayudar al PP a sumar escaños en términos de bloque y, al mismo tiempo, ofrecer al PSOE un argumento de movilización contra una mayoría PP-Vox.

La campaña se moverá constantemente alrededor de esa tensión.

Feijóo necesitará convencer a los votantes de cambio sin perder espacio por su derecha.

Sánchez necesitará convertir el temor a una mayoría conservadora en participación efectiva.

Todavía no tenemos la primera encuesta del verdadero 29-N

Ésta es la advertencia central.

Las elecciones fueron anunciadas el 5 de octubre.

El trabajo de campo de 40dB terminó el 28 de septiembre.

El CIS fue realizado a comienzos de septiembre.

Y el sondeo de SocioMétrica publicado el 4 de octubre fue elaborado cuando la convocatoria todavía no había sido anunciada oficialmente.

Por tanto, ninguna de estas encuestas mide todavía a un electorado que se sabe formalmente convocado a las urnas.

No miden el efecto del adelanto.

No miden el cierre de candidaturas.

No miden los debates.

No miden una campaña con posibilidad real de cambio de Gobierno.

Eso comenzará a aparecer en las próximas oleadas.

Qué sabemos

Sabemos que España votará el 29 de noviembre de 2026.

Sabemos que 40dB coloca hoy al PP primero, con 31,6%, frente al 27,4% del PSOE y el 18,4% de Vox.

Sabemos que SocioMétrica proyecta una mayoría parlamentaria muy amplia para PP y Vox, con 205 diputados entre ambos.

Sabemos también que el CIS mantiene una fotografía radicalmente distinta y sitúa al PSOE primero con un 31%.

Y sabemos que Vox está claramente por encima del resultado que obtuvo en 2023 en todas estas mediciones.

Qué no sabemos

No sabemos cómo reaccionará el electorado al adelanto electoral.

No sabemos cuánto voto indeciso conseguirá movilizar cada bloque.

No sabemos qué impacto tendrá la campaña sobre la relación entre PP y Vox ni sobre la reorganización de la izquierda.

No sabemos tampoco cómo se traducirán exactamente los porcentajes nacionales en escaños una vez entren en juego las 52 circunscripciones.

Y, sobre todo, todavía no tenemos un sondeo completo realizado después de que los españoles supieran que el 29-N ya no era una hipótesis.

La línea de salida

Las encuestas no eligen presidentes.

Pero sí marcan desde dónde empieza cada candidato.

Y la línea de salida del 29-N ofrece una conclusión difícil de ignorar: los sondeos privados colocan a Feijóo por delante y a PP-Vox en terreno de mayoría; el CIS sostiene que Sánchez sigue siendo primero; y Vox aparece como la fuerza que más altera el equilibrio respecto a 2023.

Ahora comienza la campaña capaz de confirmar una de esas fotografías o destruirlas todas.

El 29 de noviembre llegará la única encuesta que no admite corrección metodológica.

La urna.

DOSSIER DE LA PIEZAACTUALIZADA
PUBLICACIÓN5 de octubre de 2026 a las 17:10
ÚLTIMA REVISIÓN5 de octubre de 2026 a las 17:10
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