Santa Cruz de La Palma / Madrid, 2 de noviembre de 2026. Canarias ha afrontado dos incidencias eléctricas relevantes en apenas veinticuatro horas. La más grave se produjo a primera hora de este lunes en La Palma, cuando un fallo general dejó sin suministro a toda la isla y obligó a activar el Plan Territorial de Emergencia de Protección Civil de Canarias (PLATECA). La víspera, una avería registrada durante el temporal había afectado al sistema Tenerife-La Gomera. Los hechos plantean preguntas sobre la fortaleza de una infraestructura esencial y la capacidad de recuperación ante sucesos simultáneos. No permiten, sin embargo, afirmar que Rusia esté detrás de los apagones.
El debate tiene dos niveles que no deben confundirse. El primero es operativo: qué falló, en qué momento y cómo respondió el sistema. El segundo es de seguridad nacional: qué mecanismos existen para descartar una intervención deliberada, una alteración digital o una amenaza híbrida. La evaluación de amenazas es legítima; atribuir una autoría sin pruebas sería una conclusión infundada.
La Palma, 06:42: un cero energético y la activación del PLATECA
La Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias comunicó que a las 06:42 del lunes 2 de noviembre se produjo un fallo general del sistema eléctrico en La Palma. La interrupción fue completa, un episodio denominado cero energético, en el que el sistema insular pierde íntegramente el suministro.
A las 07:30 se declaró la situación de alerta del PLATECA para facilitar la coordinación de administraciones, seguir la evolución de la incidencia y valorar las posibles afecciones a servicios esenciales. Esa activación es un procedimiento de emergencia, no una prueba de sabotaje.
Las primeras informaciones técnicas atribuidas a Red Eléctrica y Endesa apuntaban a trabajos de reposición del sistema y a una línea de transporte de la isla que había quedado indisponible antes del colapso general. Es un antecedente que exige reconstruir la cronología de forma precisa: una anomalía previa en la red no determina automáticamente qué originó el cero energético.
Según datos comunicados por Endesa y difundidos a las 10:34, 8.117 clientes habían recuperado el suministro y 42.391 seguían pendientes. La cifra es una fotografía de ese momento, no el balance definitivo. La evolución posterior deberá comprobarse en los canales del operador y de las autoridades.
Un temporal excepcional que no puede omitirse
La secuencia se desarrolló bajo un episodio de meteorología adversa previsto y comunicado oficialmente. El Ejecutivo canario había elevado a alerta máxima por lluvias la situación en zonas de La Palma desde las 02:00 de este lunes, con registros de 62 milímetros en una hora y 138 milímetros en doce horas en la vertiente oriental, de acuerdo con su declaración de emergencia.
Las tormentas pueden provocar desconexiones de líneas, actuación de protecciones, daños físicos o problemas de estabilidad en la generación. Tales mecanismos son técnicamente plausibles, pero no es correcto convertirlos en la causa definitiva de este incidente sin un informe de operador, datos de protección, registros de la red y una investigación concluida.
El episodio meteorológico es una explicación contextual respaldada por hechos oficiales. La posibilidad de una interferencia exterior, en cambio, no cuenta por ahora con evidencias públicas equivalentes.
Tenerife-La Gomera: el corte del domingo y la cronología que importa
El domingo 1 de noviembre, en pleno temporal, una incidencia eléctrica afectó a Tenerife y La Gomera. De acuerdo con información técnica de Red Eléctrica citada por fuentes periodísticas, a las 08:24 se desconectaron dos circuitos de 220 kilovoltios del sur de Tenerife y se perdió parte de la generación de Granadilla. La interrupción afectó aproximadamente a 140 megavatios de suministro. El servicio quedó restablecido hacia las 08:51.
Se trató de una incidencia grave, pero distinta del cero general registrado el lunes en La Palma. No se ha acreditado una causa común entre ambas. El hecho de que coincidieran temporalmente merece revisión, pero la cercanía entre sucesos no demuestra una operación coordinada.
La pregunta útil no es si dos apagones «parecen sospechosos», sino si comparten patrones identificables en los registros de tensión, frecuencia, protecciones, telemandos, sistemas de control y meteorología. Las respuestas deben provenir de datos.
Por qué Canarias es especialmente sensible: una red sin salvavidas peninsular
Canarias no recibe electricidad desde la red peninsular como parte de un sistema interconectado con ella. Sus sistemas insulares requieren equilibrar localmente generación, demanda y transporte, con capacidades de respaldo que varían por isla y sistema. Esta característica aumenta la importancia de la redundancia, la rapidez de recuperación y los mecanismos de contingencia.
En una red continental interconectada pueden existir rutas alternativas de abastecimiento. En una isla, una incidencia en elementos críticos de transporte o generación puede dejar menos opciones inmediatas de compensación. Eso no significa que todos los apagones tengan una causa extraordinaria, sino que la protección del sistema debe adaptarse a su particular vulnerabilidad.
El debate debería incluir el estado de líneas y subestaciones, la disponibilidad de grupos de emergencia, el mantenimiento, la fiabilidad de los sistemas de control, los repuestos y los tiempos de arranque tras un cero energético. También la comunicación a hospitales, telecomunicaciones, estaciones de bombeo y servicios de emergencias.
Rusia y las amenazas híbridas: una hipótesis sin pruebas públicas
La amenaza de ataques contra infraestructuras críticas es una preocupación general de los servicios de seguridad europeos. Los ataques informáticos, el sabotaje físico, la manipulación informativa y la interferencia sobre redes energéticas son fenómenos que justifican planes de protección. Eso no convierte a Rusia en autora de estos sucesos de Canarias.
Hasta la revisión documental realizada para esta publicación, no consta una atribución oficial ni un informe forense público que vincule los cortes de La Palma o Tenerife-La Gomera con agentes rusos. Tampoco se ha encontrado una comunicación oficial que confirme un ciberataque en estos episodios.
Para sostener una hipótesis de injerencia harían falta indicios verificables: registros técnicos anómalos, evidencias de intrusión o manipulación, trazabilidad de accesos, información de inteligencia corroborada o hallazgos periciales independientes. Nada de ello puede sustituirse por una alerta informal, una impresión o el mero contexto internacional.
EL ESTÁNDAR considera que no se debe descartar una hipótesis antes de investigar, pero también que ninguna hipótesis merece el rango de hecho sin una prueba proporcional a su gravedad.
¿Dónde entra el CNI y qué se le puede exigir al Estado?
El Centro Nacional de Inteligencia tiene entre sus cometidos obtener y analizar información para prevenir riesgos contra la seguridad y los intereses de España. Eso no significa que todo apagón deba investigarlo directamente el CNI, ni que su falta de declaraciones públicas indique ausencia de actividad. En incidentes de infraestructura esencial pueden intervenir operadores, autoridades energéticas, equipos de ciberseguridad, protección civil y, si aparecen indicios pertinentes, organismos de seguridad e inteligencia.
La cuestión políticamente exigible es otra: ¿existe un circuito eficaz para elevar rápidamente cualquier indicio de manipulación deliberada desde los equipos técnicos a quienes deben valorar su dimensión de seguridad nacional? Y, si la revisión concluye que no hubo intervención hostil, ¿serán públicos los fundamentos técnicos suficientes para descartar la hipótesis?
No hay constancia pública en este expediente de qué actuaciones concretas pudo realizar o dejar de realizar el CNI. Acusarlo de inacción no estaría demostrado. Solicitar una coordinación verificable y una explicación de las causas, en cambio, es perfectamente legítimo.
Sobretensiones, protecciones y fallos: qué conviene investigar
El uso de la palabra «sobretensión» requiere precisión. Un aumento anómalo de tensión puede ser un fenómeno técnico real y puede originar protecciones o daños; por sí solo no indica ciberataque, sabotaje ni acción extranjera. Tampoco está demostrado públicamente que una sobretensión concreta sea la causa de este cero en La Palma.
Los equipos que investiguen el episodio deberían examinar, con metodología trazable, la secuencia de disparos de protección, el registro de frecuencia y tensión, el estado previo de la línea de transporte, el comportamiento de los grupos generadores, las condiciones meteorológicas y los procedimientos de reposición. Si existe un indicio técnico de interferencia sobre sistemas de control, correspondería activar el circuito especializado de ciberseguridad y, cuando proceda, el de inteligencia.
Una investigación completa puede terminar encontrando una combinación de causas. La investigación no tiene que confirmar una hipótesis editorial: tiene que explicar lo sucedido.
Qué sabemos, qué no sabemos y qué debe aclararse
Confirmado: La Palma sufrió un cero energético a las 06:42; el Gobierno de Canarias activó el PLATECA desde las 07:30; el temporal provocó alertas extraordinarias; la víspera hubo una incidencia diferenciada en Tenerife-La Gomera; y se inició la reposición parcial del servicio.
Pendiente: el dictamen técnico definitivo sobre el cero de La Palma, las causas y consecuencias exactas de la indisponibilidad previa de la línea de transporte, el balance final de recuperación y el resultado de cualquier evaluación de seguridad.
No acreditado: que existiera sabotaje, que el CNI haya permanecido inactivo, que se haya producido un ciberataque o que Rusia —u otro Estado— haya intervenido.
Esta separación es el núcleo del análisis. Un periódico puede exigir respuestas contundentes a las administraciones sin presentar como certezas acusaciones todavía no probadas.
La exigencia: explicaciones técnicas y resiliencia, no silencios
La Palma necesita la recuperación total del suministro y una explicación clara del encadenamiento de fallos. Canarias necesita garantías de que las lecciones de cada incidente se traducirán en medidas de protección, redundancia y respuesta. El Estado debe ser capaz de explicar qué instituciones coordinan la seguridad de infraestructuras críticas cuando una avería supera el plano estrictamente operativo.
El interés público no obliga a elegir entre una teoría de sabotaje y un temporal. Obliga a investigar las causas reales y publicar las conclusiones verificables.
Porque, ante un apagón, lo más peligroso no es formular preguntas difíciles. Es dar por resueltas preguntas que todavía no tienen respuesta.
Documentación y fuentes consultadas
- Gobierno de Canarias: activación del PLATECA por el cero energético de La Palma, 2 de noviembre.
- Gobierno de Canarias: alerta máxima por lluvias en La Palma.
- Gobierno de Canarias: prealerta por tormentas en las islas occidentales, 31 de octubre.
- EFE: el cero energético de La Palma y la coordinación de emergencias.
- Red Eléctrica y Endesa, datos de reposición y de la incidencia del 1 de noviembre, recopilados por medios el 2 de noviembre.
Nota de actualización: los datos de reposición corresponden al corte público de las 10:34 del 2 de noviembre; pueden variar durante la jornada. Fotografía nocturna de archivo (2016), no imagen del corte de 2026.



