Investigación de seguridad e inteligencia: FORTIS. Edición y publicación: El Estándar.
La atribución de Pegasus a la DGST marroquí no procede de una sola organización. FORTIS ha cruzado la investigación forense de Amnistía Internacional con las revelaciones de tres antiguos miembros de la inteligencia de Marruecos recogidas por un consorcio coordinado por Forbidden Stories, con participación de The Guardian, OCCRP y otros medios. El trabajo permite reconstruir el arranque del sistema en Rabat en 2017, el empleo del operador identificado como Morgan y los mecanismos de vigilancia denunciados. El resultado sitúa a la DGST ante preguntas concretas sobre espionaje, controles y responsabilidad institucional. Amnistía · The Guardian · OCCRP.
La investigación de octubre que rompe el silencio
El 1 de octubre de 2026, Amnistía Internacional publicó una investigación sobre la maquinaria de vigilancia marroquí. Su importancia no reside únicamente en mencionar Pegasus, una tecnología ya conocida en los escándalos de espionaje. La novedad es la reconstrucción de un sistema que combinaría intrusiones digitales, interceptaciones, dispositivos colocados físicamente y campañas posteriores de descrédito contra voces incómodas. Fuente 3Fuente 18
La organización identifica a la Dirección General de Vigilancia del Territorio, DGST, como responsable del despliegue de Pegasus contra activistas y periodistas durante el periodo que documenta, especialmente entre 2017 y 2021. El informe integra entrevistas mantenidas durante años con un antiguo empleado que utiliza el seudónimo Safir, testimonios de personas vigiladas, análisis forenses y documentación obtenida de proveedores de tecnologías de control. Amnistía afirma que contrastó aspectos sustantivos de ese testimonio con fuentes independientes. Fuente 3Fuente 4
Entre las prácticas descritas aparecen teléfonos vendidos aparentemente nuevos que habrían sido manipulados para facilitar vigilancia posterior; sistemas clandestinos en espacios privados; infección de dispositivos y recogida de información con potencial para condicionar la vida personal y profesional de los afectados. La denuncia es especialmente grave porque, según la organización, el seguimiento no terminaba en la obtención de información: podía alimentar campañas de desprestigio y procedimientos contra los propios investigados. Fuente 3Fuente 4
Las autoridades marroquíes han negado reiteradamente las acusaciones de vigilancia ilegal vinculadas a Pegasus. Esa negativa debe constar. Pero la investigación de Amnistía plantea preguntas que no desaparecen con un desmentido genérico: ¿qué autorizaciones judiciales se exigieron?, ¿qué organismo auditó esas operaciones?, ¿qué proveedores contrataron con entidades públicas?, ¿se investigaron los accesos a conversaciones privadas y los presuntos abusos? Ni la existencia del informe demuestra que Mohammed VI impartiera personalmente órdenes de espionaje ni el desmentido marroquí refuta por sí mismo el material técnico divulgado. Fuente 3
La crítica que resulta del expediente es institucional: cualquier Estado que reclama confianza en materia de seguridad debe estar dispuesto a documentar cómo limita y supervisa el ejercicio de un poder tan intrusivo. En una monarquía donde la Corona conserva atribuciones estratégicas, la respuesta política no puede consistir en remitir toda sospecha al terreno de la propaganda extranjera.
El coste de ser una voz incómoda
Human Rights Watch describe en su informe mundial de 2026 un endurecimiento de la presión sobre periodistas, activistas y defensores de los derechos humanos durante 2025. La organización documenta procedimientos basados en delitos de difamación, supuesta difusión de noticias falsas y ofensas a instituciones, y denuncia restricciones contra activistas del Sáhara Occidental. También relata el uso letal de la fuerza durante protestas de la denominada generación GenZ212, con tres fallecidos y centenares de arrestos. Fuente 5
La situación tampoco se resume en un supuesto cierre total de la prensa: existen medios críticos, profesionales independientes y un debate público que persiste precisamente porque hay periodistas dispuestos a asumir riesgos. Reporteros Sin Fronteras situó a Marruecos y el Sáhara Occidental en el puesto 105 de 180 de su clasificación de 2026, una mejora frente al 120 de 2025 que no elimina sus advertencias sobre presiones políticas, económicas y judiciales a las redacciones. Fuente 6
La diferencia entre un orden constitucional sólido y uno que teme ser examinado no está en que todos estén de acuerdo con sus instituciones. Está en la posibilidad real de investigar a los poderosos, impugnar actuaciones policiales y criticar a la jefatura del Estado sin verse expuesto a represalias impropias de una sociedad libre. Los informes de Freedom House, HRW y Amnistía describen razones documentales para interrogar la calidad de esos contrapesos. Fuente 2Fuente 5Fuente 3
Por qué importa la supervisión
Un análisis técnico sobre intrusiones no identifica por sí solo a quién autorizó cada caso individual. Marruecos ha rechazado las acusaciones de espionaje ilegal relacionadas con Pegasus. El informe y la posición oficial merecen presentarse, sin confundir un desmentido con una refutación técnica ni un hallazgo forense con prueba automática de órdenes del rey.
La pregunta institucional continúa abierta: qué autorizaciones se exigieron, qué garantías tenían las personas sometidas a vigilancia y qué recursos efectivos podía utilizar un periodista cuando sospechaba estar siendo espiado. Las organizaciones internacionales aportan material para fiscalizar esas prácticas; determinar responsabilidad penal por una operación concreta exige documentos y pruebas adicionales.
Los registros que hacen difícil despachar la investigación como rumor
Amnistía afirma haber cruzado números de teléfono incluidos en el sistema Pegasus asociado a Marruecos con identidades concretas durante los primeros meses de uso que examinó. De 103 números identificados, 65 correspondían a miembros de la sociedad civil: entre ellos 34 defensores de derechos humanos, 22 periodistas o trabajadores de medios, cinco abogados y cuatro académicos. La organización también afirma haber corroborado aspectos del testimonio del antiguo miembro de la DGST conocido como «Safir» mediante análisis técnicos y entrevistas independientes. Investigación original de Amnistía.
La investigación detalla métodos que van más allá de la infección remota: teléfonos previamente manipulados, micrófonos clandestinos, seguimiento de ubicaciones, grabaciones privadas y campañas públicas de desprestigio. No es necesario exagerar lo que dice el informe para reconocer la gravedad de la denuncia. Si agentes del Estado han utilizado estos métodos sin control judicial, se trata de un problema institucional de primer orden.
Las preguntas directas a Rabat son concretas: ¿qué órgano autorizó la adquisición y utilización de Pegasus?, ¿qué control judicial se aplicó?, ¿qué auditorías internas investigaron el uso contra profesionales de la información?, ¿qué remedios se ofrecieron a las víctimas? Marruecos ha rechazado anteriormente las acusaciones de uso ilícito del programa; su posición debe constar, pero no sustituye una contestación detallada a los hallazgos expuestos por Amnistía.
La prueba publicada exige una respuesta pública proporcional a su gravedad. La atribución de actos específicos a un responsable político determinado requeriría además documentos sobre su intervención personal. Esa precisión no rebaja el escrutinio: lo dirige al órgano y a la actuación que la organización documenta.
Los números señalan a quienes tenían algo que contar
El informe identifica en ese grupo de 103 objetivos potenciales a 65 miembros de la sociedad civil, 25 cargos políticos o funcionarios, cinco diplomáticos o representantes de organismos internacionales y ocho personas de otros perfiles o clasificación incierta. Amnistía destaca que los periodistas y defensores de derechos humanos figuraron entre los primeros números incorporados. Incluir un número como objetivo no significa automáticamente acreditar una infección efectiva de ese dispositivo; la atribución forense de operaciones abusivas es un apartado separado del informe. Esta distinción hace más preciso, no menos grave, el hallazgo. Datos publicados por Amnistía.
La respuesta de Rabat no debería limitarse a negar las acusaciones de espionaje ilegal. Es necesario identificar quién tenía capacidad para autorizar operaciones, qué autoridad fiscalizaba su legalidad y si las personas afectadas dispusieron de reparación. Cuando un periodista o un abogado puede estar sometido a vigilancia por su trabajo, el problema rebasa la privacidad personal: también afecta a la libertad de información y a la defensa judicial.
Preguntas que deberían tener respuesta escrita
¿Quién autorizó el uso de Pegasus por parte del organismo al que señala Amnistía? ¿Qué presupuestos y contratos estuvieron implicados? ¿Qué procedimientos se activaron ante los casos forenses documentados? ¿Qué supervisión real existe sobre un servicio de inteligencia interior de ese alcance?
La atribución de Amnistía merece ser contrastada por las autoridades concernidas. El Gobierno marroquí ha rechazado anteriores imputaciones de uso ilícito de Pegasus, pero no basta con un desmentido general para contestar una investigación técnica con números, testimonios y métodos públicos.
La secuencia marroquí: primeras pruebas y objetivos entre 2017 y 2021
La investigación documenta septiembre de 2017 como inicio de la operativa marroquí de Pegasus y recoge pruebas y demostraciones con números asociados a empleados de la DGST. Amnistía registra que, entre septiembre y diciembre de 2017, 103 números marroquíes seleccionados como objetivos potenciales pudieron identificarse con personas concretas; 65 correspondían a miembros de la sociedad civil, incluidos 34 defensores de derechos humanos, 22 periodistas, cinco abogados y cuatro académicos. Ser un objetivo seleccionado no demuestra automáticamente que el dispositivo llegara a infectarse. Amnistía Internacional.
El testigo identificado como Safir describe además infecciones físicas mediante teléfonos aparentemente nuevos vendidos a través de comercios colaboradores, programas de control remoto instalados en cibercafés y vigilancia de encuentros y domicilios. Son métodos cuya atribución y alcance debe mantenerse vinculada al testimonio y a los elementos corroborados por la organización. Los ataques contra ministros españoles constituyen otro conjunto de hechos que exige pruebas y atribución específicas.
Precisión documental: «Morgan» y «Morgen» en las fuentes
El consorcio citado por The Guardian escribe «Morgan» como nombre clave del cliente marroquí en materiales internos de NSO Group; Amnistía Internacional utiliza «Morgen» al describir el cliente de Marruecos en documentación procedente del litigio de WhatsApp y Meta. Ambas publicaciones atribuyen la clave al cliente marroquí, pero difieren en su grafía. FORTIS conserva esa diferencia como un dato de trazabilidad y no la presenta como evidencia de dos operadores distintos. The Guardian, julio de 2026 · Amnistía Internacional, octubre de 2026.
FIRS: qué aporta FORTIS a la investigación sobre la DGST
En FIRS (FORTIS Intelligence Record System), FORTIS organiza fuentes abiertas, documentos e información divulgada por terceros para estudiar las estructuras de seguridad e inteligencia marroquíes. El análisis puede incorporar conjuntos de datos difundidos por grupos de hackers, siempre diferenciando material recibido, corroboración independiente, coincidencia aparente y valoración analítica.
Una de las bases divulgadas por Jabaroot fue descrita por El País como cuatro tablas con 70.381 registros atribuidos a personal de seguridad marroquí. Su procedencia exacta está discutida; la DGSN y la DGST niegan haber sufrido una intrusión en sus propias bases y señalan material administrativo antiguo de terceros. Ni el volumen de las tablas ni el cargo atribuido a cada registro permiten concluir, sin comprobación, que todas las personas son operativos de inteligencia. El País · Le Desk.
La atribución técnica de Pegasus a operaciones de la DGST debe fundamentarse en peritajes, testimonios verificados y material propio del caso, no en una simple coincidencia nominal dentro de una filtración. FORTIS utiliza FIRS como herramienta de análisis y trazabilidad, y no como certificado automático de autenticidad. Investigación internacional de julio de 2026.
Este expediente es trabajo de investigación de seguridad y espionaje, no una campaña de reclamaciones ante instituciones.
