La Audiencia Nacional reclama documentación del Ejército y el CIFAS desde el 15 de julio, registros de drones y cámaras, el aviso REW 32 y actas previas a la crisis de Ceuta.
Una información sobre el informe remitido a la jueza Tardón atribuye al CNI advertencias a los servicios marroquíes y pasividad fronteriza. No concluye que Rabat organizase las entradas.
La Audiencia Nacional investiga la crisis del 30 y 31 de julio y ha pedido informes a 21 unidades y organismos. Según Antena 3, el material remitido por el CNI no incorpora nuevos documentos sobre los buques marroquíes.
El Gobierno de Vivas aporta nuevos registros y mensajes a la Audiencia Nacional mientras Presidencia mantiene que atendió las comunicaciones. La discrepancia ya no es política: está documentada y judicializada.
La magistrada de la Audiencia Nacional pide al presidente de Ceuta que aporte el listado de llamadas realizadas a Pedro Sánchez y a su jefe de gabinete entre el 27 y el 30 de julio.
La investigación judicial intenta recuperar una red digital que empezó a desaparecer después de la entrada masiva. Fuentes de Seguridad del Estado citadas por prensa sostienen además que durante horas críticas del 30 y 31 de julio se perdió desde el exterior el acceso a determinados dispositivos o redes marroquíes. La desaparición de mensajes está acreditada como problema investigador; la atribución de esas ventanas de opacidad a una operación estatal marroquí no lo está.
La Audiencia Nacional ya no investiga sólo qué ocurrió en la frontera. La magistrada María Tardón ha abierto diligencias para identificar promotores digitales, uniformados marroquíes, posibles financiadores y niveles de mando; ha pedido información a inteligencia y fuerzas de seguridad, análisis biométricos, imágenes y rastreo financiero. El objetivo es reconstruir quién coordinó, quién financió y quién decidió. Lo que todavía no existe es una atribución judicial de autoría al Gobierno marroquí.
El Juzgado de Instrucción nº 6 de Ceuta se inhibe y remite íntegramente las diligencias sobre Miguel Ángel Pérez Triano a la causa del 30-J que dirige María Tardón. El traslado no declara responsabilidad penal ni convierte por sí solo al delegado en culpable: coloca ahora en manos de la Audiencia Nacional las decisiones sobre testigos, documentos y su eventual citación como investigado.
La Audiencia Nacional ha abierto diligencias previas sobre el exdelegado del Gobierno en Ceuta Miguel Ángel Pérez Triano y ha pedido informe a la Fiscalía. La decisión lleva a una nueva fase una investigación que ya examina los avisos del CNI, la cadena de comunicaciones y la respuesta española antes del 30-J.
No es una sospecha lateral: la Audiencia Nacional habla de «clara e indudable gestión favorecedora» desde Marruecos; CENIF describe «guiado activo», planificación y una capacidad superior a la de las mafias ordinarias; y el CNI había avisado a DGST y DGED la víspera. El aparato de seguridad marroquí ya está materialmente dentro del expediente. La incógnita que convierte el caso en un problema de Estado es hasta dónde sube la cadena de autorización.
La Guardia Civil reconoce comunicaciones previas que no anticipaban la dimensión de la avalancha. El CENIF de la Policía describe un movimiento planificado y documenta indicios de actuación de agentes marroquíes. La clave está en que ambos informes responden a objetos, métodos y momentos distintos.
La jueza María Tardón encargó al Centro Nacional de Inmigración y Fronteras un análisis sobre la entrada masiva del 30-J y pidió máxima reserva a los policías que trabajaban para la Audiencia Nacional. El informe terminó describiendo una acción planificada, recogiendo indicios de «guiado activo» por agentes marroquíes y llegando a la prensa antes que a la cadena política de Interior. Marlaska reclamó explicaciones; el CGPJ y la Audiencia Nacional respaldaron a la magistrada. Detrás del choque hay una pregunta mayor: quién debe conocer, y cuándo, la inteligencia policial que nace dentro de una investigación judicial durante una crisis de seguridad nacional.
La Fiscalía de la Audiencia Nacional respalda que María Tardón abra una causa penal por los hechos del 30 y 31 de julio y aprecia, en esta fase, posibles delitos de favorecimiento de la inmigración irregular, homicidio y lesiones por imprudencia grave y organización o grupo criminal. El Ministerio Público sitúa en Marruecos una parte sustancial de la planificación, movilización, coordinación logística, difusión digital y eventual dirección estratégica. A ello se suma el informe del CENIF, que describe una operación planificada y atribuye conductas de «guiado activo» a gendarmes y agentes de paisano marroquíes. Con el expediente actual, la investigación ya alcanza a actores integrados en el aparato estatal marroquí; lo que todavía debe determinar la instrucción es la cadena de mando, el nivel de autorización y si la dirección estratégica llegó a órganos centrales de Rabat.