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EL EXPEDIENTE SÁNCHEZ: ocho años de poder, corrupción y la decisión del 29-N

Investigación especial de El Estándar sobre ocho años de Pedro Sánchez: Ábalos-Koldo, Santos Cerdán, Leire Díez, Begoña Gómez, David Sánchez, Zapatero, Bono, RTVE, vivienda, Ceuta y la decisión de llevar a España a elecciones el 29 de noviembre.

Pedro Sánchez durante una intervención pública ante dos micrófonos.
Pedro Sánchez afronta las elecciones del 29-N después de ocho años de Gobierno atravesados por pactos parlamentarios, causas judiciales en su entorno político y familiar, una crisis de vivienda y un deterioro de la mayoría que sostenía al Ejecutivo.ABC · ABC
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HALLAZGOS PRINCIPALES

  • El Tribunal Supremo condenó a José Luis Ábalos a 24 años y tres meses y a Koldo García a 19 años y ocho meses por el caso Mascarillas; Víctor de Aldama fue condenado a cuatro años y medio.
  • Santos Cerdán, sucesor de Ábalos al frente de Organización, está investigado; la UCO atribuye a él y a su familia 323.178,41 euros de origen no declarado entre 2015 y 2024.
  • La investigación del caso Leire ha entrado en Ferraz, ha rastreado pagos y cuentas y examina si recursos y contratos vinculados al PSOE se utilizaron para financiar actuaciones destinadas a interferir en causas sensibles.
  • Begoña Gómez ha sido enviada a juicio oral por presuntos delitos de tráfico de influencias y malversación; David Sánchez fue condenado en sentencia no firme a nueve años de inhabilitación por prevaricación administrativa.
  • El archivo propio de El Estándar documenta expedientes separados sobre Leire-Cerdán-PSOE, Zapatero/Plus Ultra y la actividad de José Bono; no existe prueba de que todos formen una única trama criminal.
  • La reforma de RTVE de 2024 cambió por decreto la gobernanza de la Corporación, amplió su consejo a 15 miembros y permitió que 11 fueran elegidos por el Congreso; la oposición denunció control político y el Gobierno defendió desbloqueo y pluralidad.
  • Los dos reales decretos-leyes de vivienda fueron rechazados el 2 de octubre y el adelanto electoral del 29-N llegó después de esa derrota parlamentaria y de un fin de semana de protestas.
  • No existe resolución judicial que sitúe a Pedro Sánchez como jefe de una organización criminal ni prueba que permita atribuirle automáticamente los delitos cometidos o investigados en su entorno.

QUÉ SABEMOS

  • Pedro Sánchez convocó elecciones anticipadas para el 29 de noviembre de 2026 después de que el Congreso rechazara sus dos decretos de vivienda.
  • Un exministro y exsecretario de Organización del PSOE ha sido condenado por delitos graves y otro exsecretario de Organización está investigado.
  • La esposa del presidente afrontará juicio oral y su hermano tiene una condena no firme por prevaricación administrativa.
  • La Audiencia Nacional mantiene abiertas investigaciones que afectan a figuras históricas y orgánicas del socialismo, mientras El Estándar ha publicado expedientes propios sobre varias de esas derivadas.
  • RTVE fue objeto de una reforma de gobernanza aprobada por real decreto-ley en 2024 que alteró composición y mayorías de elección de su consejo.
  • España ha encadenado 2024, 2025 y 2026 con los Presupuestos de 2023 prorrogados.

QUÉ NO SABEMOS

  • No se ha acreditado que Pedro Sánchez ordenara, conociera o coordinara los delitos por los que han sido condenados o investigados terceros.
  • No está probado que la totalidad de los pagos investigados en el caso Leire financiaran actividades ilícitas.
  • No existe prueba de una trama criminal única que conecte jurídicamente los expedientes de Ábalos, Cerdán, Leire Díez, Zapatero, Bono o la familia Pujol.
  • No puede afirmarse como hecho que el Gobierno haya 'comprado' RTVE o medios privados; sí puede documentarse la reforma de su gobernanza y el conflicto político sobre su control.
  • No está garantizada la aprobación de nuevos decretos de vivienda durante el periodo electoral.

Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en junio de 2018 levantando una bandera que entonces parecía sencilla: regeneración. La moción de censura que derribó a Mariano Rajoy convirtió la corrupción del adversario en el argumento moral de origen del nuevo Gobierno. Ocho años después, el presidente ha convocado elecciones para el 29 de noviembre de 2026 y lo hace con una contradicción imposible de borrar del balance: el sistema político que prometió limpiar ha terminado produciendo, alrededor de su partido, su Gobierno y su círculo más próximo, una secuencia de condenas, investigaciones, informes policiales y causas judiciales que ya no pueden despacharse como episodios aislados de una legislatura difícil.

Esta pieza no pretende construir una conspiración universal. No hace falta.

La realidad documentada ya es bastante más dura que muchos de los eslóganes que circulan en campaña.

Un antiguo ministro y secretario de Organización del PSOE está condenado a más de 24 años de prisión. Su asesor, a casi 20. El sucesor de aquel secretario de Organización está investigado. La UCO ha entrado en Ferraz dentro de otra causa. La esposa del presidente va a juicio. Su hermano tiene una condena no firme por prevaricación. Un expresidente socialista está investigado en un expediente que toca el rescate de Plus Ultra. Y el modelo de gobernanza de la televisión pública fue modificado por decreto en medio de una batalla abierta por el control institucional.

El 29-N no nace en un vacío.

Nace al final de esa acumulación.

Y por eso El Estándar no va a tratar este especial como una simple suma de enlaces al INE, al BOE o a RTVE. Esas fuentes son necesarias, pero este medio también tiene archivo, investigaciones propias, cronologías y expedientes publicados que permiten conectar hechos sin confundirlos. En las últimas semanas hemos reconstruido la cadena de pagos que investiga la UCO en el caso Leire, el mapa Leire–Cerdán–PSOE, el expediente Zapatero/Plus Ultra, las cuentas de Bono y el negocio del acceso, el proceso contra Begoña Gómez y el alcance real de la condena a David Sánchez.

Ese archivo propio es parte de la fuente de esta investigación.

La otra parte son sentencias, autos, informes policiales, documentos oficiales y cobertura de agencias.

El método es sencillo: golpear donde existen hechos y poner un muro donde empiezan las fantasías.

1. La promesa de 2018 y el problema de 2026

Sánchez no llegó a La Moncloa ganando unas elecciones generales. Llegó mediante la primera moción de censura exitosa de la democracia española, aprobada el 1 de junio de 2018 por 180 votos frente a 169.

El procedimiento fue constitucional. La legitimidad parlamentaria no admite discusión seria.

Pero el relato político sí importa.

La moción se construyó sobre el descrédito que había provocado la corrupción del Partido Popular. El PSOE presentó el cambio de Gobierno como una restauración de la higiene institucional. La idea de regeneración no fue un detalle retórico: fue una de las justificaciones centrales del relevo.

Ocho años después, Pedro Sánchez no está condenado por corrupción.

Eso debe quedar escrito con la misma contundencia con la que se escribe todo lo demás.

Pero también debe quedar escrita la pregunta que atraviesa este expediente: ¿qué calidad de control político existió alrededor de un presidente que eligió, promovió o mantuvo a figuras que después terminaron condenadas o investigadas por delitos de extraordinaria gravedad?

No es una pregunta penal.

Es una pregunta de mando.

Y un presidente no puede reclamar personalmente todos los méritos de un Gobierno cuando las cifras son buenas y convertir cada escándalo de sus propios nombramientos en meteorología ajena cuando llegan los tribunales.

2. Ábalos: aquí ya no hay sospechas, hay una sentencia

José Luis Ábalos no fue un militante periférico.

Fue ministro de Transportes. Fue secretario de Organización del PSOE. Fue uno de los hombres con más capacidad de decisión dentro del partido y del Ejecutivo de Sánchez.

En junio de 2026, el Tribunal Supremo lo condenó a 24 años y tres meses de prisión. Koldo García recibió 19 años y ocho meses. Víctor de Aldama fue condenado a cuatro años y medio; la ejecución de su pena quedó suspendida por su colaboración con la Justicia.

La sentencia del caso Mascarillas no describe una irregularidad administrativa menor.

Describe una estructura de corrupción en la que el Supremo consideró acreditados delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias. El tribunal dio por probado que Ábalos, Koldo y Aldama actuaron con papeles complementarios y que la posición institucional del entonces ministro fue utilizada para obtener beneficios y facilitar adjudicaciones y contrataciones.

Entre los hechos recogidos aparecen contratos de mascarillas, pagos periódicos, contratación irregular en empresas públicas y operaciones inmobiliarias.

La sentencia resumida por RTVE sitúa la condena de Ábalos entre las más graves impuestas a un exministro en España.

El punto político no necesita exageración.

Un secretario de Organización del partido que gobernaba España y un ministro del Gobierno terminaron condenados por una organización criminal.

La condena no alcanza a Pedro Sánchez.

Pero la responsabilidad política de haber situado a Ábalos en el núcleo del poder no puede borrarse con una nota de prensa posterior.

3. Lo que Anticorrupción no dijo sobre Sánchez

Este expediente sería más débil si escondiera un dato porque incomoda a la tesis política.

Durante el procedimiento, la Fiscalía Anticorrupción rechazó la idea de situar a Pedro Sánchez como supuesto “número uno” de la trama.

A fecha de publicación, no existe una resolución judicial que declare a Sánchez jefe de la organización criminal por la que fueron condenados Ábalos, Koldo y Aldama.

Eso importa.

No para absolver políticamente al presidente de cualquier responsabilidad de selección, supervisión o reacción, sino para impedir una falsedad.

La crítica más fuerte no es inventar una condena que no existe.

La crítica más fuerte es preguntarse cómo una estructura criminal acreditada pudo crecer alrededor de uno de los hombres de mayor confianza del presidente sin que los mecanismos políticos y orgánicos la detectaran a tiempo.

4. Santos Cerdán: el segundo secretario de Organización bajo investigación

Tras Ábalos, la Secretaría de Organización terminó en manos de Santos Cerdán.

Y el problema volvió a entrar por la misma puerta del partido.

La UCO concluyó en julio que Cerdán y su familia habrían disfrutado de 323.178,41 euros de origen no declarado entre 2015 y 2024. El ex número tres del PSOE está investigado por presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y cohecho en una causa relacionada con posibles amaños de obra pública.

No es una condena.

Cerdán lo niega y conserva íntegramente su presunción de inocencia.

Pero la coincidencia política es devastadora: dos secretarios de Organización sucesivos bajo el liderazgo de Sánchez, uno condenado por una organización criminal y el otro investigado por delitos de corrupción.

RTVE publicó el contenido central del informe patrimonial de la UCO.

El problema deja de ser un nombre.

Pasa a ser un patrón de riesgo en el mismo centro orgánico del PSOE.

5. Leire Díez: cuando la investigación deja de rodear Ferraz y entra dentro

El caso Leire es todavía más delicado porque no trata únicamente sobre enriquecimiento.

Trata sobre una hipótesis mucho más grave: la posible utilización de contactos, información, encargos y recursos para interferir o desacreditar investigaciones que afectaban al PSOE, al Gobierno o a personas conectadas con ambos.

La UCO entró en Ferraz por orden judicial y obtuvo documentación, correos, agendas y material de la Secretaría de Organización.

La Guardia Civil ha analizado contratos, viajes, comunicaciones y pagos. El procedimiento ha llegado a cuentas vinculadas al propio partido y a personas que ocuparon posiciones de confianza.

El archivo propio de El Estándar permite ir más allá del titular genérico.

En esta investigación sobre la gerente del PSOE y los pagos reconstruidos por la UCO documentamos cómo Ana María Fuentes atribuyó a Cerdán los encargos investigados y cómo la Guardia Civil sostiene que 43.225 euros terminaron en Leire Díez a través de sociedades interpuestas.

En Leire–Cerdán–PSOE: quién autorizó, quién pagó y para qué ordenamos la cadena en cuatro niveles: decisión, pago, intermediación y finalidad.

La conclusión sigue siendo incómoda y precisa.

Hay una cadena económica cada vez mejor documentada.

Lo que todavía debe probarse judicialmente es la finalidad ilícita de cada pago y el grado de conocimiento de cada responsable.

6. 43.225 euros, 81 cuentas y una pregunta que ya no es retórica

La investigación económica del caso Leire convirtió una historia de reuniones y audios en una historia bancaria.

La UCO atribuye al PSOE el origen de 43.225 euros recibidos por Díez a través de distintos intermediarios. El juez amplió posteriormente el rastreo a decenas de cuentas, incluidas varias vinculadas al partido.

No todo euro investigado es dinero criminal.

No todo contrato dudoso es ficticio.

Y no todo servicio profesional que aparece en una causa es necesariamente una tapadera.

Pero cuando una investigación judicial empieza a trabajar con transferencias, facturas, trazabilidad bancaria y validaciones internas, el terreno cambia.

Ya no estamos ante una guerra de versiones.

Estamos ante una instrucción que puede comprobar quién pagó, cuándo, a través de qué sociedad y por qué concepto.

Esa es la parte que más debería preocupar a cualquier dirección política responsable: el dinero deja menos espacio para el relato que un mitin.

7. Juan Manuel Serrano: la investigación toca a un antiguo jefe de gabinete

Juan Manuel Serrano fue jefe de gabinete de Pedro Sánchez y después presidió Correos.

La investigación del caso Leire lo ha situado dentro del perímetro de análisis por la contratación de Díez en la empresa pública y por comunicaciones incorporadas a la causa.

Serrano no está condenado.

Pero institucionalmente la derivada importa porque rompe otra línea defensiva habitual: la idea de que todo sucede lejos del despacho del presidente.

Cuando una investigación alcanza a antiguos secretarios de Organización, personas vinculadas a Ferraz y un antiguo jefe de gabinete, la distancia política se reduce aunque la responsabilidad penal siga siendo individual.

Reuters informó en julio de la ampliación de la investigación a un aliado próximo del presidente.

La Justicia tendrá que determinar qué relevancia real tiene esa conexión.

El votante puede, mientras tanto, evaluar la calidad de los controles del poder.

8. Begoña Gómez: de la denuncia a un juicio oral

La esposa del presidente no está condenada.

Pero tampoco es correcto seguir hablando de su caso como si permaneciera en una fase embrionaria.

En septiembre, el juez Juan Carlos Peinado abrió juicio oral contra Begoña Gómez por presuntos delitos de tráfico de influencias y malversación. La causa se encamina a un juicio con jurado popular.

El Estándar ya publicó una pieza específica sobre qué está decidido, qué se discute y qué queda por probar en el proceso contra Begoña Gómez.

La Fiscalía ha mantenido posiciones críticas con partes de la instrucción y ha anunciado que pedirá la absolución. La defensa niega delito. Las acusaciones sostienen la existencia de indicios suficientes para el juicio.

Todo eso forma parte del expediente.

Lo que no puede borrarse es el hecho procesal: la esposa del presidente llega a la campaña electoral con una apertura de juicio oral por delitos vinculados, precisamente, al uso de influencia y recursos públicos.

El presidente no hereda penalmente la responsabilidad de su esposa.

Pero el impacto político es evidente.

9. David Sánchez: una condena, aunque todavía no sea firme

David Sánchez, hermano del presidente, fue condenado por la Audiencia Provincial de Badajoz a nueve años de inhabilitación para empleo o cargo público por prevaricación administrativa.

Fue absuelto del delito de tráfico de influencias.

La sentencia está recurrida y no es firme.

En nuestro análisis del alcance real de esa condena explicamos precisamente por qué la precisión importa: no hay pena de prisión y el fallo todavía puede ser revisado por instancias superiores.

Pero una sentencia no firme sigue siendo una sentencia.

No es una denuncia.

No es una noticia basada en un informe anónimo.

Es una resolución judicial que concluyó que existió prevaricación administrativa en la contratación analizada.

Pedro Sánchez no fue condenado por esos hechos ni existe una resolución que le atribuya participación.

El coste político, sin embargo, se acumula sobre el mismo liderazgo.

10. Zapatero y Plus Ultra: el viejo poder también entra en el mapa

José Luis Rodríguez Zapatero ya no ocupa La Moncloa.

Pero sigue siendo una figura de enorme peso dentro del universo socialista y un actor recurrente en relaciones internacionales, mediaciones y contactos empresariales.

El expediente Plus Ultra ha abierto una causa que examina pagos, intermediación y la relación entre personas próximas al expresidente y el rescate público de la aerolínea.

El Estándar ha construido sobre ese material un expediente propio de largo recorrido: El negocio después de Moncloa: 2,6 millones, el 1% de Plus Ultra y el mapa internacional de Zapatero.

Dos exdirectivos de Plus Ultra han declarado sobre una comisión del 1% del rescate. Eso no prueba por sí solo una gestión ilícita de Zapatero ante la SEPI. El expresidente niega irregularidades y la investigación continúa.

La relevancia para el expediente Sánchez no consiste en inventar una “trama única”.

Consiste en observar cómo el poder socialista contemporáneo no termina en los ministros del Gobierno actual. También incluye una red de antiguos altos cargos, exdirigentes, consultores y personas capaces de convertir décadas de relaciones políticas en capacidad de acceso.

Ese mercado del acceso existe aunque cada servicio concreto resulte legal.

Y merece escrutinio.

11. Bono: el negocio del acceso sin necesidad de inventar una trama común

José Bono es otro ejemplo de por qué una investigación seria debe resistirse a la tentación de mezclar todo.

En Las cuentas de Bono y el negocio del acceso, El Estándar reconstruyó la actividad de JOASA, las gestiones de Bono para un cliente ante el entorno de Transportes y la evolución patrimonial de la sociedad.

Hay relaciones comerciales y contactos políticos documentados.

No hay prueba de que Bono forme con Zapatero, Ábalos o Cerdán una única organización criminal.

Precisamente por eso el hallazgo relevante es más estructural: qué controles existen cuando antiguos dirigentes convierten capital político acumulado durante décadas en servicios privados de acceso, intermediación y consultoría.

La legalidad de un servicio no elimina la pregunta sobre transparencia.

Quién paga.

Cuánto paga.

Qué reunión se consigue.

Qué administración recibe la llamada.

Y qué queda documentado después.

12. Pujol: un apellido que no debe meterse a la fuerza en el PSOE

La familia Pujol forma parte de otro gran expediente de corrupción española y su juicio ha seguido avanzando durante 2026.

Pero Jordi Pujol y su entorno pertenecen a otra familia política.

Meterlos dentro de una supuesta “trama del PSOE” sería periodísticamente incorrecto.

Sí hay una comparación válida.

España lleva décadas comprobando cómo redes de poder muy diferentes —socialistas, populares, nacionalistas o empresariales— pueden generar ecosistemas propios de intermediación, comisiones, patrimonio y acceso.

La lección no es que todos formen una sola trama.

La lección es que el poder sin controles suficientes tiende a producir mercados de influencia, con independencia del color político.

El expediente Sánchez se ocupa de la red de responsabilidades que nace de su presidencia y su partido.

No necesita apropiarse de los delitos ajenos para ser demoledor.

13. RTVE: no hace falta decir “comprada” para describir un problema de control

La batalla por RTVE merece un capítulo propio porque afecta a la infraestructura con la que millones de ciudadanos reciben información política.

En octubre de 2024, el Gobierno aprobó el Real Decreto-ley 5/2024, que modificó la Ley de la radio y la televisión de titularidad estatal.

La reforma amplió el Consejo de Administración a 15 miembros. Once serían elegidos por el Congreso y cuatro por el Senado. También cambió las mayorías necesarias para desbloquear la renovación.

El BOE contiene la arquitectura jurídica.

La disputa política también quedó documentada por la propia RTVE: el PP acusó al Gobierno de buscar el “control absoluto” de la Corporación; el Ejecutivo defendió el cambio como una vía para desbloquear la institución y garantizar pluralidad.

Después, el Congreso eligió a once consejeros y el Senado, donde el PP tenía mayoría absoluta, designó a cuatro candidatos propuestos por los populares.

¿Puede escribirse que Pedro Sánchez “compró RTVE”?

No como hecho.

No existe una compraventa, ni una prueba de soborno a periodistas, ni un documento que permita formular así la acusación.

Pero existe una crítica mucho más seria porque está escrita en el BOE: el Gobierno cambió por decreto las reglas de gobernanza de la televisión pública en un contexto de bloqueo institucional y de confrontación partidista, y la nueva fórmula permitió a la mayoría del Congreso elegir once de los quince puestos del consejo.

Eso es poder institucional real.

Y es perfectamente legítimo preguntar si una televisión pública puede mantener credibilidad cuando sus órganos de gobierno se convierten en otra pieza de la negociación entre partidos.

La respuesta del Gobierno es que la reforma desbloqueó RTVE.

La respuesta de la oposición es que facilitó su colonización.

El hecho comprobable es el cambio de reglas.

14. Los medios privados: influencia no es lo mismo que compra

La acusación de que “muchos medios han sido comprados” por el Gobierno se repite con frecuencia en el debate político.

Para sostenerla como hecho harían falta contratos, transferencias, propiedad, sobornos o instrucciones verificables que demostraran esa compra.

Este especial no dispone de esa prueba.

Lo que sí existe en cualquier democracia moderna es un ecosistema de influencia: publicidad institucional, acceso privilegiado a fuentes, entrevistas, filtraciones, concesiones, licencias, subvenciones culturales, regulación y relaciones empresariales.

Ese ecosistema debe investigarse medio por medio y contrato por contrato.

No se puede resolver con una frase totalizante.

De hecho, convertir una sospecha estructural en una afirmación absoluta beneficia al poder: permite desacreditar toda crítica posterior como propaganda.

El Estándar seguirá una regla distinta.

Donde haya adjudicación, se publicará la adjudicación.

Donde haya una orden, se publicará la orden.

Donde haya un conflicto de interés, se documentará.

Y donde solo haya una opinión, se llamará opinión.

15. Vivienda: cuando la estadística se convirtió en una crisis política

La vivienda ha sido uno de los mayores puntos de desgaste del final de legislatura.

El Gobierno legisló, anunció planes, impulsó medidas extraordinarias y presentó la Ley de Vivienda como uno de sus grandes cambios estructurales.

Los precios siguieron subiendo.

El INE situó el aumento interanual del precio de la vivienda en el segundo trimestre de 2026 en 12,2%. La segunda mano subió 12,9%.

El problema terminó desbordando la estadística.

El caso de Maricarmen Abascal, las protestas, la acampada de Sol y la presión por una respuesta inmediata convirtieron la vivienda en el eje de una crisis parlamentaria.

El Estándar reconstruyó esa secuencia en Maricarmen, Sol y dos decretos caídos.

La importancia política de ese episodio es difícil de exagerar.

Dos reales decretos-leyes presentados como respuesta urgente al problema fueron rechazados por el Congreso.

El Gobierno perdió las votaciones.

Y tres días después España estaba convocada a elecciones.

16. Dos decretos rechazados y el momento que quebró la legislatura

El RDL 26/2026 y el RDL 27/2026 cayeron el 2 de octubre.

Uno obtuvo 172 votos a favor y 178 en contra. El otro, 166 a favor y 184 en contra.

Los textos quedaron sin convalidar.

No es una interpretación editorial.

Es un hecho parlamentario.

La derrota importaba por el contenido y por la aritmética.

Mostró que el Gobierno ya no podía garantizar la supervivencia de medidas centrales incluso cuando la presión social era máxima.

Un Ejecutivo puede sobrevivir jurídicamente sin mayoría estable.

Lo que no puede hacer indefinidamente es convertir cada votación en una negociación existencial.

El adelanto electoral transforma ese problema en otra cosa.

La fragilidad deja de discutirse en el Congreso y pasa a discutirse en las urnas.

17. La “ventana de oportunidad”: estrategia, no teoría conspirativa

Antes del anuncio electoral ya se hablaba dentro del PSOE de una “ventana de oportunidad”.

RTVE publicó el 3 de octubre que dirigentes socialistas consideraban favorable el momento para una convocatoria anticipada: la vivienda dominaba la conversación pública, la izquierda podía recuperar iniciativa y no se esperaban, según aquella información, grandes novedades judiciales inmediatas.

Eso no demuestra que el 29-N estuviera pactado meses antes.

Sí demuestra que el calendario fue evaluado estratégicamente.

Reuters confirmó el 5 de octubre la convocatoria para el 29 de noviembre y describió la decisión como una apuesta de Sánchez para salir del bloqueo parlamentario.

No hay ilegalidad en calcular el mejor momento electoral.

Hay política.

Y también hay una lectura evidente: continuar significaba gobernar con Presupuestos prorrogados, una mayoría rota y causas judiciales capaces de producir nuevos titulares en cualquier momento.

Convocar permitía cambiar el marco.

18. Presupuestos prorrogados: el dato más frío y quizá el más revelador

Sánchez aprobó Presupuestos durante su etapa de Gobierno.

Los de 2021, 2022 y 2023 salieron adelante.

Después llegó el bloqueo.

España encadenó 2024, 2025 y 2026 sobre la prórroga de las cuentas de 2023.

Eso es legal.

Pero políticamente describe una legislatura que seguía viva sin poder aprobar su principal ley económica.

Los Presupuestos son la radiografía de una mayoría.

Tres años de prórroga dicen más sobre el desgaste parlamentario que cien ruedas de prensa sobre estabilidad.

19. Ceuta: el problema que no desaparece cuando cambia la portada

Mientras Madrid discutía sobre vivienda, Ceuta seguía bajo una situación formal de interés para la Seguridad Nacional.

La crisis del 30-J abrió un expediente de seguridad, coordinación estatal, fronteras y responsabilidad institucional que continúa vivo.

El Estándar ha trabajado ese frente durante semanas y el 30 de septiembre publicó que Juan Jesús Vivas llevó a la Audiencia Nacional su versión sobre los avisos y los intentos de contacto con Sánchez.

Vivas sostiene que intentó contactar reiteradamente con el presidente y distintos departamentos antes del desborde. Moncloa cuestiona esa reconstrucción y ofrece una cronología diferente.

La Audiencia Nacional investiga.

Ceuta no es un caso de corrupción.

Es un caso de capacidad del Estado.

Y eso también forma parte del balance de un presidente que se presenta a una nueva elección después de ocho años en el poder.

20. Soros, BlackRock y el error de confundir reunión con control

George Soros, Larry Fink y las grandes gestoras aparecen con frecuencia en teorías sobre el Gobierno de Sánchez.

Hay reuniones documentadas.

Moncloa informó en 2021 de encuentros del presidente con grandes fondos y gestores en Nueva York, entre ellos Soros Fund Management. El mismo viaje incluyó contactos con Michael Bloomberg y Larry Fink, de BlackRock.

Eso demuestra acceso.

No demuestra control.

No existe en las fuentes revisadas una prueba de que Soros, BlackRock u otra gestora dicten clandestinamente la política del Gobierno español.

Una investigación no puede convertir una fotografía con un inversor en una cadena de mando.

Sí puede estudiar decisiones regulatorias, contratos, inversión, puertas giratorias y reuniones.

Ese es el terreno serio.

21. El problema real: no un caso, sino una acumulación de perímetros

La defensa jurídica de cada episodio es correcta cuando insiste en la individualización.

Ábalos responde por Ábalos.

Cerdán por Cerdán.

Leire Díez por Leire Díez.

Begoña Gómez por sus actos.

David Sánchez por los suyos.

Zapatero por el expediente en el que está investigado.

Bono por su actividad privada y las gestiones que puedan documentarse.

Esa separación es imprescindible ante un tribunal.

Pero la política funciona de otra manera.

La política pregunta por el sistema de nombramientos, vigilancia, reacción y rendición de cuentas.

Y cuando los nombres dejan de ser una excepción y empiezan a ocupar una lista entera de cargos orgánicos, familiares, exministros y antiguos responsables de confianza, el argumento de que todo es una coincidencia personal empieza a agotarse.

No porque exista automáticamente una organización común.

Sino porque existe una misma estructura de poder que debe responder por la calidad de sus controles.

22. La responsabilidad de Sánchez: lo penal y lo político no son lo mismo

Pedro Sánchez no está condenado por estos casos.

Tampoco existe una resolución judicial que diga que ordenó los delitos de Ábalos, conoció las operaciones atribuidas a Cerdán o financió personalmente las actuaciones investigadas en el caso Leire.

Eso es el límite penal conocido.

El límite político es distinto.

Un presidente selecciona ministros.

Designa equipos.

Controla un partido.

Reparte confianza.

Sostiene personas en puestos clave.

Y construye un relato público sobre la calidad moral de su proyecto.

Cuando ese proyecto acumula una condena firme de enorme gravedad en su antiguo número tres orgánico, una investigación sobre su sucesor, una causa que entra en Ferraz, un juicio a su esposa y una condena no firme a su hermano, la respuesta “yo no sabía nada” puede ser jurídicamente suficiente para un tipo penal y políticamente insuficiente para un jefe de Gobierno.

Ese es el centro del expediente.

23. El 29-N como mecanismo de salida

Seguir hasta el final natural de la legislatura significaba mantener abiertas simultáneamente cinco fuentes de desgaste.

Una mayoría parlamentaria inestable.

Presupuestos prorrogados.

Causas judiciales en curso.

Una crisis de vivienda que acababa de producir dos derrotas en el Congreso.

Y el expediente de Ceuta todavía abierto.

Convocar elecciones cambia el terreno de juego.

El Gobierno deja de tener que demostrar cada semana que controla el Parlamento y pasa a pedir un nuevo mandato.

Los rivales tienen que fijar alianzas.

El PSOE puede movilizar el miedo a una mayoría PP-Vox.

La izquierda alternativa debe ordenar su oferta.

Los partidos territoriales recuperan capacidad de negociación ante un escenario fragmentado.

Y Sánchez convierte meses de deterioro en una campaña de siete semanas.

No es una huida judicial.

Es una maniobra política de supervivencia.

Y la diferencia importa.

24. Lo que este especial acusa

Acusa un fallo político de control alrededor de personas que ocuparon posiciones centrales de confianza.

Acusa una cultura de poder que ha reaccionado demasiadas veces después de que los hechos llegaran a tribunales o a la Guardia Civil.

Acusa una erosión del compromiso de regeneración con el que Sánchez llegó al Gobierno.

Acusa un uso intensivo del poder institucional para sostener una mayoría cada vez más frágil, incluida una reforma de RTVE cuya legitimidad jurídica no elimina la discusión sobre su impacto en la independencia de la Corporación.

Acusa a la dirección socialista de haber tratado durante demasiado tiempo cada escándalo como si no tuviera relación política con el liderazgo que nombró, promovió o convivió con sus protagonistas.

Y acusa a una parte del debate público de intentar reducir cada una de estas cuestiones a una batalla de trincheras en la que la precisión se confunde con tibieza.

No lo es.

Una acusación respaldada por documentos es más difícil de desmontar que una consigna.

25. Lo que este especial no acusa

No afirma que Pedro Sánchez sea el jefe de una organización criminal.

No afirma que todos los investigados formen una única trama.

No afirma que José Bono, Zapatero, los Pujol, Ábalos, Cerdán y Leire Díez pertenezcan a una misma estructura penal.

No afirma que RTVE o medios privados hayan sido literalmente “comprados” por el presidente sin una prueba de compra, soborno o control contractual.

No afirma que Soros o BlackRock controlen el Gobierno.

No afirma que el recuento electoral de 2023 estuviera manipulado.

No afirma que el adelanto electoral sea ilegal.

No necesita hacerlo.

El expediente es suficientemente grave sin fabricar un solo hecho.

26. La pregunta que llega a las urnas

Pedro Sánchez empezó su presidencia derribando a otro Gobierno bajo el peso político de la corrupción.

Ocho años después pide una nueva mayoría con un exministro y exsecretario de Organización condenado por organización criminal, un segundo exsecretario de Organización investigado, una causa sobre presuntas maniobras de interferencia que ha entrado en Ferraz, su esposa enviada a juicio, su hermano condenado en primera instancia y un expresidente socialista investigado en un expediente sobre la intermediación alrededor de un rescate público.

A eso se añaden tres ejercicios con Presupuestos prorrogados, una crisis de vivienda que acaba de derrotar al Gobierno en el Congreso, una reforma de la televisión pública convertida en campo de batalla institucional y una crisis de seguridad en Ceuta que todavía exige respuestas.

El Ejecutivo reivindicará crecimiento, empleo, derechos sociales y estabilidad económica.

Esos datos también existen.

El 29-N no será un juicio penal.

Será algo más simple y más severo: un juicio político sobre ocho años de poder.

Un presidente no se mide solo por lo que firma.

También por a quién coloca, qué tolera, qué detecta, qué corrige y cuánto tarda en hacerlo.

Ese es el expediente que llega a las urnas.

Y esta vez el archivo está abierto.

Archivo propio de El Estándar

Fuentes y documentos principales

DOSSIER DE LA PIEZAACTUALIZADA
PUBLICACIÓN5 de octubre de 2026 a las 12:35
ÚLTIMA REVISIÓN5 de octubre de 2026 a las 13:48
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